David
Estoy decidiendo que camisa ponerme cuando recibo un mensaje en el móvil, así que voy a la cama, que es donde dejé el móvil antes de meterme en la ducha, para ver si es Lucca mandándome la dirección de su casa.
Efectivamente, es él quién me ha mandado un mensaje y, al ver la dirección que me manda, veo que vive en una zona residencial que está a una media hora de casa de mis padres, por lo que me apresuro en terminar de arreglarme. He quedado dentro de 1 hora y no me gusta llegar tarde.
Lucca me ha invitado a su casa a cenar con él, su prometida y algunos de sus hermanos y cuñados. Sus hijas no estarán porque se quedarán con sus padres y con sus hermanas pequeñas, que aún son adolescentes.
A los únicos a los que conoceré en la cena serán Lucca, su prometida y Tony, el hermano pequeño de Lucca, a quien conocí cuando Lucca y yo estábamos estudiando para ser bomberos. No trate demasiado con él, pero la verdad es que me pareció que era un buen tío.
No tengo muchos amigos aquí en Madrid. Cuando empecé a salir con mi ex perdí a muchos de los amigos que tenía porque a ella no le caían bien y, con los que me quedaron, perdí el contacto cuando me fui a Valencia a vivir con ella.
Por eso es bueno que salga y conozca a gente nueva, sobre todo si es gente cercana a Lucca. Él es muy parecido a mí en su manera de ser, en la forma de ver la vida y en los principios que nos han inculcado, así que la gente que lo rodea también debe de ser de la misma forma.
Con los compañeros de trabajo me llevo bastante bien pero, como los conozco de hace poco más de 2 semanas, no tengo una relación lo suficientemente estrecha como para quedar con ellos para algo más que no sea tomar unas cervezas todos juntos.
Por eso me alegré un montón cuando Lucca me invitó en cenar a su casa.
Cuando nos conocimos, hicimos muy buenas migas, incluso nuestras novias eran amigas, pero por culpa de ellas nos fuimos separando hasta que perdimos el contacto, cosa que lamenté bastante.
Ellas eran ese tipo de amigas que sólo lo son de cara a la galería, es decir, cuando les conviene para conseguir lo que quieren, así que no les gustaba demasiado que nosotros nos lleváramos bien.
En su día, no lo supe ver pero, después de hablar con Lucca durante el tiempo que llevo trabajando con él, me he dado cuenta de lo mucho que nos manipularon a los 2. Hicieron con nosotros lo que quisieron porque estábamos totalmente enamorados de ellas.
Pero eso ya da igual y no merece la pena seguir pensando en ello. Ellas ya están fuera de nuestras vidas y nosotros hemos retomado la amistad que nunca debió romperse.
Ojalá también me reencontrara con Helena. No he parado de pensar en ella desde que volví a Madrid, aunque, en su caso, creo que va a ser mucho más difícil que vuelva a verla.
La noche que pasé con ella, de verdad me marcó bastante porque nunca en mi vida había conocido a una mujer como ella, que no se comportaba con el único fin de agradar a los demás. Hacía lo que le apetecía en cada momento, sin hacer daño a nadie, pero también sin que le importara lo que opinaran los demás de ella.
Era muy risueña y divertida y, aunque al principio dijimos que sería cosa de una noche, me hubiera gustado seguir conociéndola pero, cuando me desperté a la mañana siguiente en mi habitación de hotel, ella se había marchado.
Lo único que encontré de ella fue una nota agradeciéndome por la noche tan maravillosa que había pasado y aconsejándome cómo tenía que cuidar el tatuaje.
Lamenté muchísimo no haberle pedido el número de teléfono, aunque sólo fuera para ser amigos, cosa que en ese momento necesitaba muchísimo. Necesitaba a alguien que me hiciera ver que no era feliz con la vida que llevaba y ella, en una sola noche, consiguió hacerme verlo.
Dejo de pensar en ella cuando llego a casa de Lucca y aparco en el primer hueco que encuentro, detrás de un coche que lleva una pegatina con el mismo mensaje que yo llevo tatuado: “Todo pasa por algo”. Incluso parece que las letras son parecidas.
Cuando llamo a la puerta, me abre un hombre más joven que yo y que no conozco, pero que me mira muy serio.
-Tú eres el amigo de Lucca, ¿No?- me pregunta el hombre sin dejarme entrar.
-Sí, soy Daniel, encantado.-
-Mmmm, yo no sé si estoy encantado. Ya te diré cuando mi hermano te investigue y sepa que no eres un psicópata. Últimamente no se puede estar seguro de quién te puedes fiar.- me dice él y yo no sé si está hablando en broma o es que está loco.
-¡Rodrigo! Deja de hacer el tonto y déjalo entrar.- le grita la prometida de Lucca acercándose a la puerta. -Hola Daniel. No sé si te acuerdas de mí, pero soy Amaia, la prometida de Lucca. Este idiota es mi hermano Rodri. No le hagas caso.- dice saludándome y haciendo que su hermano me deje entrar.
-Sólo estaba bromeando, Amaia. Nunca me dejáis divertirme.- le contesta Rodri a su hermana.
-Asustar a mis invitados sólo te divierte a ti, Rodri.- le riñe ella, pero no le dice nada más porque en ese momento llega Lucca.
-Amor, ¿Va todo bien?- le pregunta a Amaia.
-Sí, sólo estaba riñendo a Rodri, que estaba asustando a Daniel con sus tonterías.- le contesta ella.
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enemies to lovers, comedia romántica odio-amor, peleas y humor
Editado: 27.04.2026