Helena
Cuando le digo a Daniel que tenemos un hijo, me quedo esperando para ver su reacción, pero que empezara a reírse sin parar no es lo que creía que pasaría.
-Es una buena broma.- dice él, pero al ver mi cara, se da cuenta de que no estoy bromeando. -No estás bromeando, ¿Verdad?-
-No, pero será mejor que no hablemos aquí. Podemos quedar mañana si quieres…-
-No, de eso nada. No puedes contarme que tengo un hijo y después decirme que mañana me lo cuentas. Lo haces ahora.- me contesta él bastante molesto.
-Está bien, vamos a mi casa. Puedes seguirme con tu coche.- le digo yo.
Él no dice nada más, simplemente me contesta con un asentimiento y, acto seguido, se monta en su coche.
Yo lo imito y emprendo el camino hacia mi casa. Luis está en casa de mis padres, así que podremos hablar tranquilamente sin que nadie nos interrumpa, porque tenemos por delante una conversación tremendamente importante y necesitamos estar totalmente centrados en ella.
Cuando Lucca me dijo que esta noche vendría a la cena un viejo amigo suyo llamado Daniel, con el que acaba de reencontrarse gracias a su trabajo, ni se me pasó por la cabeza que pudiera ser mi Daniel.
Bueno, no es mi Daniel, solamente es el padre de mi hijo. Aunque los 2 años y medio que han pasado desde que nos conocimos le han sentado de maravilla. Está mucho más guapo que antes y no me importaría…
¡Basta Helena! No puedes estar fantaseando con él. Es sólo el padre de tú hijo. Nada más.
No puedo tener algo casual con él porque sería complicar mucho las cosas y tampoco voy a tener nada serio con él simplemente porque tengamos un hijo en común.
Llego a mi casa y meto el coche en el garaje pero, en vez de cerrar la puerta justo después de aparcar, me asomo para esperar a Daniel, cosa que no tengo que hacer durante mucho tiempo porque ha conseguido aparcar justo en la puerta de mi casa.
Él entra en silencio y, después de asegurarme de que la puerta del garaje está bien cerrada, nos dirigimos al salón.
-¿Quieres algo de beber? No hay alcohol porque yo no puedo tomarlo, pero hay zumo de naranja y agua.- le digo para romper el hielo.
-Agua está bien.- contesta él y yo voy a la cocina a por agua para los dos.
Al volver, veo que está mirando las fotos que tengo colgadas en una de las paredes del salón. La mayoría de ellas son de Luis o de mis sobrinos.
-No sé por donde empezar.- le digo cuando le entrego el vaso de agua.
-¿Por qué no empiezas por decirme cuál de ellos es tu hijo?- me pregunta él.
-No sólo es mi hijo, también es el tuyo. Y es el que es igualito a ti: rubio y con los ojos verdes.- le contesto un poco molesta por la forma en que me está hablando.
-Porque sea rubio y con los ojos verdes no quiere decir que sea mi hijo. Puede ser de cualquiera.-
-No vayas por ahí porque no voy a permitir que me faltes al respeto. No voy acostándome con el primer guaperas que se me presenta.- le freno antes de que diga nada más. -Cuando me acosté contigo, llevaba sin estar con un hombre 4 meses y, desde entonces, no he vuelto a estar con nadie.-
-Y, ¿Cómo sé que no estás mintiendo para encasquetarme a tu hijo? Puedes estar aprovechando que nos hemos vuelto a ver para conseguir dinero a mi costa.- me contesta él.
-¿Qué clase de personas crees que soy? Si quisiera algo así no hubiera fingido que no te conocía durante toda la noche. Y no puedes saber si estoy mintiendo o no, pero yo jamás mentiría con algo así. No soy esa clase de persona. Creía que, al ver que Lucca es mi hermano, me creerías, pero ya veo que no.- le contesto con tristeza. No creí que fuera a reaccionar del modo en el que lo está haciendo.
-Que seas hermana de mi amigo no quiere decir nada. Eso no quiere decir que estés diciendo la verdad.-
-Puedes pensar lo que quieras. Tenía preparada una carpeta con ecografías y análisis por si te encontraba en algún momento. En ellas, se ven las fechas y pensaba que serviría de algo, pero ahora creo que no mereces que te los muestre.- le cuento totalmente enfadada. -Tienes razón. Luis no es tu hijo, porque padre no es el que engendra, sino el que cría y tú no lo has criado.-
Él se queda un momento callado y parece que está sorprendido por mis palabras.
-No esperaba que fueras amigo de mi hermano pero, cuando te he visto, me he alegrado porque llevaba desde que me enteré de que estaba embarazada deseando encontrarte. Luis no necesita nada de ti porque me tiene a mí y yo le doy todo lo que necesita. Sólo pensaba que lo justo era que supieras que tienes un hijo, aunque, por tu reacción, veo que no te crees nada.- le digo con tristeza. -Te diría que podemos hacer una prueba de ADN para confirmar que es tú hijo, pero seguro que pensarás que voy a amañarla o algo parecido.-
-Helena, yo…-
-No digas nada. Esto ha sido un error. Haz como si no te hubiera dicho nada, porque yo pienso hacer eso mismo. La única que lo sabe es Amaia porque se ha dado cuenta de que llevamos el mismo tatuaje y ha visto cómo he reaccionado al verte, pero ella no dirá nada.- le digo aguantándome las ganas de llorar. -Ahora vete de mi casa y olvídate de mí.-
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enemies to lovers, comedia romántica odio-amor, peleas y humor
Editado: 27.04.2026