Helena
Entramos en casa de mis padres y puedo ver que el Daniel divertido de hace sólo unos segundos ha desaparecido para dar paso a un hombre totalmente nervioso por conocer a su hijo.
Por eso, dejo mi pequeña venganza a un lado y lo llevo, directamente y sin hablar con nadie, a la parte del jardín donde sé que mis hermanas Ana y Reyes estarán jugando con Luis.
-¿A dónde vamos?- me pregunta cuando vamos de camino.
-Vamos a ver a nuestro hijo.- le contesto cogiéndole de la mano para poder guiarle.
-¿No vas a hacer que conozca a toda tu familia antes?-
-No. Estás muy nervioso y, realmente, no quiero que lo pases mal. Ya me vengaré con otra cosa, pero no voy a utilizar a nuestro hijo.- le digo y veo como él sonríe, aunque sigue bastante nervioso.-
-¿Algún consejo o algo importante que deba saber antes de conocerlo?- pregunta con mucho interés.
-Es un niño muy inquieto, así que hay que tener mil ojos con él. No le gustan los desconocidos, sobre todo si se acercan a mí, así que céntrate en acercarte a él jugando con él o a través de mi hermano Lucca. Cuando él ya te conozca, verás que es muy cariñoso.- le cuento muy rápidamente, porque en ese momento Luis me ve y viene corriendo hacia mí como un loco.
-¡Maaaaaamiiiiiii!- dice mientras corre.
-¿Me echaste de menos?- le pregunto cogiéndole en brazos y dándole besos por toda la cara.
-Shi, musho. – contesta mi pequeño diablillo. Hay muchas palabras que no dice bien, pero me veo incapaz de corregirle. Aún no tiene 2 años y es totalmente normal que no hable perfectamente. -¿Quie esh él?- pregunta mirando y señalando a Daniel, que se ha quedado quieto mirando mi interacción con nuestro hijo con cara de sorpresa, pero también con lo que parece ser ternura e incluso amor.
-Hola Luis, soy Daniel.- le contesta él en un tono de voz más bajo de lo que normalmente suele hablar. Parece que no quiere asustar a nuestro hijo.
-¿Nanieh?- pregunta Luis de una manera que me parece bastante tierna.
-Sí, cariño. Se llama Daniel y es tu papá.- le digo yo. Sé que mi hijo no sabe qué significa el hecho de que Daniel sea su padre, pero no he podido evitar decírselo.
Daniel se queda mirándome extrañado. Supongo que no entiende que se lo haya dicho a nuestro hijo, pero he sentido que debía hacerlo. Llevaba queriendo poder decirle esa frase a mi hijo desde el momento en que nació.
-Sé que es una tontería que se lo haya dicho, porque él no entiende lo que implica, pero he pensado que debía hacerlo antes de decírselo a toda mi familia.- le explico a Daniel. -¿Quieres cogerlo?-
Luis está muy tranquilo, así que creo que es un buen momento para que Daniel intente cogerlo en brazos.
-¿Estás segura? La última vez que cogí a un bebé en brazos fue a mi hermano y él tiene ya 17 años.- contesta él.
-Por supuesto. Es fácil tenerlo en brazos, pero ten cuidado y agárrale bien por la espalda porque le gusta tirarse para atrás. Es un pequeño diablillo. Además, eres su padre y en algún momento tendrás que aprender a cogerlo en brazos, ¿No?- le digo pasándole a Luis, pero no me da tiempo de decir nada más cuando escucho una voz que nos interrumpe.
-¿Tú eres el papá de Luis?- dice Zara en voz muy alta, lo que hace que mis padres, que venían hacia nosotros, me miren sorprendidos.
Daniel me mira sin saber muy bien qué hacer, aunque no tarda en desviar la mirada a nuestro hijo, que está muy tranquilo en sus brazos tocándole la barbilla. Daniel tiene un poco de barba y a Luis eso siempre le ha llamado la atención.
-Sí, es su papá.- le contesto a mi sobrina y a mis padres, que ya han llegado a nuestro lado.
-Pero es el compañero de trabajo de mi papá. ¿Por qué no había venido antes a verlo? ¿Es porque él es como mi mama de nacimiento? Ella no viene a verme porque no me quiere.- dice Zara y, esa última frase, me rompe totalmente el corazón por la manera en que, teniendo sólo 5 años, ha normalizado que su madre biológica no la quiera.
-Sí, Daniel es compañero de tu padre. Y no había venido antes a ver a Luis porque él no sabía que existía.- le contesto agachándome para estar a su altura.
-¿No lo sabía?- vuelve a preguntar ella sorprendida, a lo que yo le contesto negando con la cabeza. -Vale, pero ahora que lo sabes no te marcharás, ¿No?- le pregunta a Daniel.
-Por supuesto que no. Voy a quedarme y ser un buen padre para él.- le contesta Daniel, aunque veo que también mira a mis padres al contestar.
-Vale, me parece bien. Si no sabes cómo ser un buen papá. Le puedes preguntar a mí papi, él lo es porque me quiere mucho. Si no yo también puedo enseñarte. Yo sé muchas cosas.- le dice Zara, lo que hace que mi familia se ría.
No me había dado cuenta, pero todos se habían acercado hasta donde nosotros estamos. No sé cuánto habrán escuchado de nuestra conversación, pero supongo que ya todos saben que Daniel es el padre de mi hijo.
Daniel
Casi todos los nervios que tenía antes de entrar en casa de los padres de Helena han desaparecido.
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Editado: 27.04.2026