Helena
Ya estaba nerviosa cuando llegue a casa de los padres de Daniel, pero, desde el momento en el que mi hijo le dijo papá a Daniel, mis nervios aumentaron mucho más. Incluso hubo momentos en los que no me enteré de que me estaban hablando porque estaba pensando en el comportamiento de mi hijo.
Luis siempre ha sido un niño muy tímido, sobre todo con los hombres, pero eso no le está pasando con Daniel, ni con su hermano, que es quién ahora mismo lo tiene en brazos y mi hijo está jugando con él como si lo estuviera haciendo con alguno de mis hermanos.
Eso me lleva a pensar que quizás Luis pueda sentir que Daniel es su padre y Miguel su tío, a pesar de que pueda sonar rocambolesco. Quizás sea que se siente a salvo con ellos y por eso no pone ningún problema cuando están cerca suyo.
Y la verdad es que puedo entenderlo. La noche en la que conocí a Daniel, me fui con él porque sentí que estaría a salvo con él en todo momento, aunque a quién se le cuente puede pensar que fue porque me salvó del hombre que me estaba molestando.
Pero en mi caso, eso no tuvo nada que ver. Me sentía a salvo con él porque Daniel es de esas personas que transmiten un aura de tranquilidad que te hace sentir que no dejará que nada malo te pase.
Después de que Daniel termina de contarle a su familia toda la historia, sus padres nos hacen las preguntas que harían todos los padres en su situación. Yo las voy respondiendo todas, contándoles que la prueba de ADN es necesaria para que Luis pueda llevar el apellido de Daniel.
Él se sorprende por el hecho de que quiera que mi hijo lleve su apellido, pero para mí es lo más normal del mundo. Es su hijo y, ahora que se ha enterado de su existencia, quiere hacerse cargo de él, así que lo lógico es que lleve su apellido.
-Y, ¿Qué vais a hacer? ¿Os vais a ir a vivir juntos?- pregunta el hermano de Daniel, lo que me hace recordar la propuesta que él me ha hecho cuando estábamos en el coche.
-¡Miguel! Eso no es asunto tuyo.- le riñe su madre, aunque puedo ver que ella también quiere saber la respuesta.
Hasta ahora, no había terminado de decidir si iba a aceptar que Daniel se viniera a vivir con nosotros, pero no sé por qué, cuando su hermano hace esa pregunta, decido responderle como lo hago.
-No pasa nada, es una pregunta totalmente lógica. De hecho, eso es otra cosa que Daniel quería contarles porque viviremos juntos, por ahora.- contesto con una seguridad que no sabía que tenía y eso hace que Daniel me mire con cara de sorpresa.
-¿En serio?- le pregunta su padre a Daniel.
-Sí. Hemos pensado que estaría bien que me fuera a vivir con ellos mientras espero para poder volver a mi piso, así Luis se va acostumbrando a tenerme en su vida. Además, Helena tiene un evento de tatuajes dentro de un par de semanas y necesitará que le eche una mano.- le contesta él.
-¿Eres tatuadora?- me pregunta Miguel muy interesado.
-Sí, tengo un estudio de tatuaje llamado “Moon Tattoo”.- le contesto y, por su cara, puedo ver que no es la primera vez que escucha ese nombre.
-¡No puede ser! ¡Tu eres Helena Sanz! ¡Qué pasada! Siempre he querido hacerme un tatuaje allí, pero no he podido.-
-Y no podrás hasta que tengas 18 años porque no tatuamos a menores de edad. Cuando tengas la edad, si tus padres no ponen ningún problema, no me importará hacerte yo misma el tatuaje.- le cuento y a él se le cambia la cara.
-Miguel, no seas aprovechado.- riñe Daniel a su hermano, que le responde sacándole la lengua tal y como las mellizas me hacen a mí. -Voy a preparar una maleta pequeña con lo más esencial.- dice dirigiéndose a mí y levantándose del sofá.
-¡Espera! El peque y yo te ayudamos.- le dice Miguel.
-Helena, seguramente pienses que lo que te voy a preguntar no es asunto mío pero...,- empieza a decir la madre de Daniel en cuanto él y Miguel se van llevándose a Luis con ellos.-Las navidades empiezan dentro de un mes y me gustaría saber qué vais a hacer Luis y tú en Nochebuena.- pregunta con temor.
-Iremos a cenar a casa de mis padres con toda la familia.- le contesto y veo que mira a su marido con algo de tristeza. -Por supuesto, si les apetece, están invitados a celebrar las fiestas con nosotros.- les digo sin consultarlo antes con nadie.
Mis padres sé que no pondrán ningún problema, pero no sé si a Daniel le hará mucha ilusión que haya decidido invitarlos sin consultarlo con él antes.
-¡Uy, no! No queremos molestar a tu familia.- dice ella, aunque puedo ver que verdaderamente quiere aceptar.
-No es molestia. Son los abuelos de Luis, así que también son familia.- le contesto y, en ese momento, recuerdo que Daniel me dijo que su padre tiene problemas de corazón. -Si les preocupa salir de casa por sus problemas de salud, mi madre es enfermera, así que estará muy bien cuidado.- les cuento mirando al padre de Daniel.
-Tendremos que consultarlo con Daniel, pero...- empieza a decir él.
-De eso nada. No hay nada que consultar con él. Ustedes serán mis invitados quiera él o no quiera.- le interrumpo con una sonrisa.
-Entonces iremos.- contesta la madre de Daniel sonriendo también.
#2522 en Novela romántica
#770 en Otros
#309 en Humor
enemies to lovers, comedia romántica odio-amor, peleas y humor
Editado: 27.04.2026