Encontrando al papá de Luis

Capítulo 14 - Necesito consejo

Daniel

Estoy en el vestuario del parque de bomberos terminando de cambiarme de ropa para ir a casa y no puedo sacarme de la cabeza a Helena y a nuestro casi beso de ayer.

Durante mi turno, he sido capaz de dejar de pensar en ella porque hemos tenido mucho trabajo que hacer y porque, no sé cómo, soy capaz de dejar todos mis problemas fuera cuando me pongo el uniforme de bombero.

Pero ahora que he terminado de trabajar, todo ha vuelto de golpe a mi mente.

Ayer me fui a comer con mi hermano, aprovechando que no tenía ninguna competición. Es algo que hemos empezado a hacer desde que volví de Valencia para volver a reconectar como hermanos.

Aunque yo soy 19 años mayor, siempre nos hemos llevado muy bien, pero como me he perdido casi toda su adolescencia y él ya empieza a ser un hombre, necesitamos volver a conocernos un poco, porque no sólo ha cambiado su personalidad, sino que también ha cambiado mi personalidad y mi forma de ver la vida. Mi relación con Erika me ha cambiado mucho y no estoy seguro de si ha sido para bien o para mal.

Pero dejando eso atrás, cuando llegué a casa de Helena, porque no la puedo ver como mi casa cuando mi estancia ahí tiene una fecha de caducidad muy corta, tuve un momento con ella que ha hecho que mi cabeza termine de explotar.

Helena me dijo que quería distancia entre nosotros, así que le he dado su espacio, pero durante las semanas en las que la he dejado tranquila, ella ha sido la que ha estado pendiente de mí.

Ha estado tan pendiente de mí que, cuando me pongo a hacer ejercicio en el garaje, ella busca cualquier excusa para estar cerca. Incluso he llegado a pillarla mirándome embobada.

No tiene lógica ninguna que me pida que mantengamos las distancias y luego sea ella la que todo el rato va detrás de mí.

-Hey Daniel, ¿Estás bien?- me pregunta Lucca divertido. Ni siquiera me había dado cuenta de que él también estaba en el vestuario.

-Si, ¿Por qué?-

-Por que llevas más de 5 minutos mirando tu taquilla sin hacer nada más que eso, mirarla.- me dice él.

-Tengo muchas cosas en la cabeza. Tú hermana me está volviendo loco.-

-¿Si? Pues entonces vamos a tomarnos algo y así me explicas.-

-Está bien. Creo que necesito consejo, porque no sé qué hacer con ella. No hay quien la entienda. – le digo mientras salimos del vestuario.

Para no tener que mover mi moto y su coche, decidimos ir a un bar que está a unos 10 minutos andando del parque de bomberos.

-Bueno, ¿Qué te ha hecho ahora mi hermana?- me pregunta Lucca cuando ya estamos acomodados en una mesa tomando una cerveza sin alcohol cada uno.

-¿Cómo sabes que es por algo que ha hecho ella?-

-Por que la conozco perfectamente. Y también te conozco a tí, así que cuéntame lo que ha hecho.-me pide él.

-Pues verás, la primera noche en la que estuvimos viviendo juntos, estuvimos hablando y le insinué que, ya que en el pasado los 2 habíamos querido seguir conociéndonos, pues que lo podíamos hacer ahora que nos habíamos reencontrado. Después de eso, se pasó la primera semana de convivencia huyendo de mí cada vez que yo estaba cerca, aunque fuera para hablar sobre algo del niño. Así que, tuvimos una pequeña discusión y, después de reconocerme que se siente atraída por mí, me pidió que mantuviéramos las distancias. Yo le he dado su espacio, he intentado hablar con ella sólo cosas relacionadas con el niño, pero ahora es ella la que va detrás mía. Hasta tal punto, que la he pillado espiándome mientras hacía ejercicio en casa.- le cuento.

-Bueno, a ver…,- empieza a decir él, pero yo le interrumpo.

-No he terminado. Ayer, cuando llegue a casa después de pasar el rato con mi hermano, me insinuó que ya no quería que le diera espacio, que quería tenerme cerca y, si tu no hubieras llegado para dejar a Luis, nos hubiéramos besado.- termino de contarle.

-Siento mucho haber interrumpido ese beso.- dice sonriendo.- Pero centrándome en lo más importante, estoy totalmente seguro de que a mi hermana le gustas, y mucho. El único problema es que ella siempre se ha creído, en cierto modo, inferior a los demás. Es muy insegura y cree que los demás la abandonarán cuando la conozcan tal y como es.- me dice él, lo que me deja totalmente sorprendido.

Helena se muestra como una mujer segura de sí misma, a la que no le importa nada y, aunque ya me había dado cuenta de que, en parte, eso es una fachada para protegerse, no sabía que lo hace porque no se considera valiosa.

-Pero, ¿Por qué piensa eso? Es una mujer hermosísima, divertida, dulce, cariñosa y que tiene mucho carácter, pero aún así sabe reconocer sus errores y pedir perdón. Es perfecta tal y como es.-

-Ya, pero eso lo vemos las personas que, como tú o como yo, la queremos. Ella no lo ve así. Estoy totalmente seguro de que el motivo para pedirte que le dieras su espacio es que temía que os acercarais, ella empezara a sentir algo más por ti y que tú decidieras que ella no es suficiente para ti.- me explica él.

-¡Eso es una tontería! Las relaciones pueden terminar por muchos motivos, pero jamás porque una de las 2 personas no sea suficiente para la otra. Puede haber incompatibilidad de caracteres, pero nada más.- le contesto yo. -¿Quién fue el idiota que le hizo creer que ella era insuficiente?-




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