Encontrando al papá de Luis

Capítulo 16 - Mi ex ha vuelto

Daniel

Aprovechando que hoy tengo el día libre en el trabajo, he venido al centro comercial para comprar los últimos regalos de navidad que me faltan, porque únicamente quedan unos días para Nochebuena. Los de mis padres y mi hermano los tengo comprados desde hace bastante tiempo, pero los de la familia de Helena no.

No sabía que iba a pasar la Nochebuena con ellos. Me enteré hace sólo 1 semana, así que se me ha echado el tiempo encima.

No tengo que comprarles regalos a todos porque ellos lo que hacen, como son muchas personas, es hacer un amigo invisible en el que tienes que regalarles solamente a las 2 personas que te toquen y así cada uno de ellos recibe 2 regalos.

Solamente hay una regla, y es que nadie puede saber quién le ha tocado a los demás porque, al abrir cada regalo, la persona tiene que adivinar quien ha sido el que se lo ha regalado.

A mí me han tocado Amaia y Rodri, lo que me ha alegrado bastante porque son con los que más contacto he tenido.

A ella le he comprado unos pendientes de una mariposa porque, como lleva un tatuaje de una mariposa en el hombro, he pensado que es algo que le puede gustar. Espero no haberme equivocado.

Con Rodri lo he tenido más difícil porque a él lo que le gusta es la pintura y es algo sobre lo que yo no entiendo absolutamente nada. Por eso le he pedido ayuda a mi hermano, ya que a él le gusta mucho dibujar e, incluso, va a clases de pintura. Al final, después de mucho buscar, he acabado comprándole un bloc de dibujo, un juego de pinceles y una caja de acuarelas que el profesor de mi hermano le ha recomendado.

Mis padres y mi hermano también han entrado en el amigo invisible, así que Helena les está ayudando con los regalos, porque ellos no conocen a las personas a las que le van a hacer el regalo.

A pesar de que sólo tengo que regalarles a quienes me han tocado en el amigo invisible, he decidido comprarles también algo a los niños que estarán en la cena. Son sólo 5 niños, incluyendo a mí hijo, y les he comprado un puzle adecuado a la edad de cada uno y unos libros con lapices de colores para que puedan dibujar.

A parte de eso, a Luis le he comprado una casita infantil de madera para el jardín donde podrá jugar con todos sus primos. Espero que le guste y que a Helena no le moleste que se la haya comprado. Habíamos hablado de que todo lo relacionado con nuestro hijo lo decidiríamos entre los 2, pero quería que fuera una sorpresa.

Con Helena he tenido más problemas para encontrar algo que regalarle. Al principio no sabía por qué decantarme, así que he decidido comprarle varias cosas.

El otro día comentó que había una nueva maquina de tatuajes que había probado en el evento al que fue y que estaba pensando en comprársela porque le había gustado mucho. No estaba segura de comprársela porque, según ella, es muy costosa y primero quiere hacer unas reformas en el local donde tiene el estudio de tatuajes, así que he decidido comprársela yo.

Yo soy una persona que no suele derrochar el dinero, así que tengo bastantes ahorros y no me importa gastarlos en ella porque se merece eso y más.

Estoy seguro de que Helena se va a quejar de que me haya gastado tanto dinero en ella, pero, precisamente por eso, es que quiero gastarlo, porque Helena no es una mujer que quiera que le regalen cosas en cada momento. Ella es de esas personas que son muy generosas con los demás, pero que no les gusta que los demás gasten dinero en ellas.

Además de la máquina de tatuar, le he comprado unos pendientes de plata que llevan una gema llamada peridoto y que es del mismo tono verde de sus ojos. Tienen un diseño bastante sencillo, que es el estilo que suele usar Helena y, como su color favorito es el verde, creo que le van a gustar bastante.

El último regalo es el que más me preocupa, ya que es un viaje de fin de semana para los 2 solos. He pensado que sea para nosotros solos porque Helena lleva sin hacer algo así desde antes de que nuestro hijo naciera, y se merece un finde semana de relax. Lo bueno es que habrá muchas personas a las que les encantará quedarse con él durante esos días. Yo sólo espero que no crea que lo hago porque no quiero que Luis esté con nosotros.

Decido dar por terminada la tarde de compras e irme a casa, cuando veo a alguien que creía que no iba a volver a ver jamás.

-Hola Daniel.- me dice Erika, que está a un par de metros de distancia de mí.

-¿Qué haces aquí Erika? ¿Por qué estás en Madrid?- le pregunto preocupado porque esté haciendo otra vez de las suyas y me esté siguiendo.

-He vuelto por unos meses por trabajo. Estaba haciendo unas compras, cuando te he visto y he decidido acercarme para saludarte y que nos pongamos al día. ¿No te alegras de verme?- me pregunta con una sonrisa coqueta.

-No. ¿De verdad crees que me alegraría de verte después de lo que pasó? Te he dicho mil veces que no quiero saber nada más de ti, así que déjame en paz y, si vuelves a verme, haz como si no existiera, que yo pienso hacer lo mismo.- le contesto siendo lo más borde que puedo para ver si así entiende el mensaje de una vez por todas y me deja en paz.

Antes de que ella me diga nada más, me marcho directo hacia el aparcamiento donde está mi coche.

No me gusta ser borde con la gente. No entra en mi forma de ser el comportarme así, pero es que ya no sé cómo explicarle a Erika que lo nuestro se terminó y que no quiero volver a verla.




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