Encontrando al papá de Luis

Capítulo 17 - Cena de Nochebuena

Helena

Estoy en mi habitación viendo que ponerme para la cena y empiezo a quedarme sin opciones. Llevo toda la tarde probándome vestidos y no hay ninguno que me convenza.

Hoy es la cena de Nochebuena y estarán mi familia, la de Amaia y la de Daniel, así que no puedo ir vestida con cualquier cosa.

A mi nunca me había importado mucho la ropa que me iba a poner para una celebración como la de hoy, pero, no sé por qué, este año quiero verme bien, quiero verme hermosa.

En parte, es para causarles una buena impresión a los padres de Daniel, ya que son los abuelos de mi hijo y, si todo sale bien, en un futuro serán mis suegros, pero sobre todo es porque quiero impresionarlo a él, a Daniel.

La convivencia con él desde que tuvimos nuestra “cena romántica” y hablamos de cómo nos sentíamos está siendo increíblemente buena. Los dos hemos sido sinceros sobre cómo nos sentimos con respecto al otro y sobre nuestros miedos a la hora de empezar una relación, así que ahora estamos más relajados cuando estamos juntos.

De hecho, estamos tan relajados que hemos empezado un juego donde nos provocamos el uno al otro cada vez que podemos. Es muy divertido ver cómo cambia su cara cada vez que me muerdo el labio, sobre todo cuando hay alguien delante y no puede besarme como él quisiera.

Lo malo es que él se venga yendo sin camiseta por la casa todo el rato, pero lo bueno es que ahora puedo quedarme mirándolo y babear por él sin vergüenza ninguna. Incluso hubo un día en que me puse a comer palomitas mientras lo veía hacer ejercicio, lo que es mi nuevo hobby favorito.

De momento solamente nos hemos besado. No hemos tenido intimidad, ni siquiera hemos dormido juntos, porque no queremos forzar nada, queremos que las cosas fluyan.

Aunque la verdad es que me apetece tener un acercamiento con él, pero no sé cómo decírselo porque me da vergüenza, algo que nunca me había pasado.

Estoy pensando en decirle que esta noche podemos dormir juntos, sólo dormir, cuando escucho que llaman a la puerta. Debe ser Daniel para ver porque llevo tanto rato encerrada en la habitación, así que cojo mi bata y me la pongo por encima, ya que sólo llevo puesta mi ropa interior y no deja nada a la imaginación.

-Aún no estoy lista.- le digo en cuanto abro la puerta, pero él no me contesta, sino que me mira de arriba abajo con una ceja levantada. Yo sigo su mirada y es cuando me doy cuenta de que no me he abrochado la bata, así que me esta viendo en ropa interior. -¡Mierda!- digo tapándome.

Lo miro de nuevo y veo lo asombrosamente guapo que está esta noche. Lleva puestos unos pantalones negros y una camisa verde con los dos primeros botones desabrochados. Está increíblemente sexy y yo me quedo mirándole embobada.

-¿Por qué no estás lista aún? Llevas aquí casi toda la tarde.- me pregunta con voz ronca.

-Porque no tengo nada que ponerme.- le contesto cruzándome de brazos.

-Y, ¿Toda esta ropa?- pregunta entrando en mi cuarto y señalando toda la ropa que tengo sobre la cama.

-No sirve. No me queda bien.- le contesto yo mirando el desastre que he montado.

-Estoy seguro de que estarías preciosa con cualquier cosa que te pusieras.- me dice sonriéndome. -Y si no te vistes pronto llegaremos tarde. Luis ya está listo, aunque se ha quedado dormido, así que mientras venía a buscarte lo he acostado en su cuna.-

-¡Pero es que no sé qué ponerme!- le contesto levantando los brazos con frustración.

-No te preocupes, creo que tengo algo que puede ayudarte. Ahora vengo.- dice dándome un pequeño beso en los labios y saliendo de la habitación.

Mientras él no está, reviso por enésima vez la ropa que tengo esparcida en la cama y veo un vestido verde que es del mismo tono que la camisa que Daniel lleva puesta.

Es un vestido de manga larga, con los hombros descubiertos, la cintura ceñida con un cinturón negro de adorno y la falda acampanada que llega hasta las rodillas.

Lo levanto pensando en si a Daniel le molestará que vayamos vestidos del mismo color, cuando él entra por la puerta.

-Es un vestido muy bonito. Además, es del mismo color que esto.- me dice entregándome una pequeña cajita envuelta en papel de regalo.

Al desenvolverla y abrirla, veo unos pendientes de plata que tienen una gema verde del mismo tono que mi vestido.

-¡Son preciosos!- le digo a Daniel y él me sonríe aliviado. Supongo que tenía miedo de que no me gustaran. -¿Los has elegido tú?-

-Sí. Cuando los vi me recordaron a ti porque son del mismo color verde que tus ojos.- me dice acercándose a mí. -Deberías ponértelos con ese vestido.-

-Pero es que entonces iremos vestidos del mismo color. ¿No te importa?-

-Claro que no. Me he puesto una camisa verde porque es tú color favorito y supuse que hoy te vestirías de ese color.- me contesta él con una sonrisa. -Póntelo mientras yo voy recogiendo el desastre que has dejado encima de la cama. Sino no podrás acostarte en ella cuando volvamos.- me dice empezando a coger los vestidos que están en la cama y metiéndolos con cuidado en el armario.

-Pero tengo que cambiarme.-




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