Encontrando al papá de Luis

Capítulo 18 - ¿Quieres ser mi novio?

Helena

Cuando volvemos de la cena en casa de mis padres, Luis viene totalmente dormido, así que, como lleva puesto su pijama, Daniel lo lleva rápidamente a su cuarto para acostarlo en su cuna.

Yo, mientras tanto, saco los regalos que tenía escondidos por el salón. Es entonces cuando, al mirar por la ventana que da al jardín, veo una estructura tapada con lo que parece una lona y que nadie me ha dicho que estaba ahí. Eso me preocupa, porque no sé si es que alguien se ha colado en casa y la ha dejado ahí.

Puede parecer que soy un poco paranoica, pero después de que Daniel me contara que su novia tóxica está de vuelta en la ciudad y de saber que incluso llegó a colarse en su casa, me da un poco de miedo que también consiga colarse aquí.

Cuando Daniel vuelve al salón, veo que se ha cambiado de ropa y que él también trae regalos, pero no les hecho cuenta porque quiero saber si él ha sido el que ha puesto eso en el jardín.

-Daniel, ¿Tú sabes qué es lo que hay en el jardín? ¿Lo has puesto tú?- le pregunto preocupada.

-Sí, he sido yo. En un regalo para Luis. Es una casita de madera para que pueda jugar con sus primos. Aún está sin pintar porque he pensado que podíamos pintarla juntos.- me contesta con ilusión en los ojos.

-Me encanta, gracias. Aunque la próxima vez avísame de qué vas a comprarle para que no repitamos regalo. Yo casi se la compro el otro día. Además, pensaba que alguien se podía haber colado en casa y me he asustado un poco.-

-Lo siento, no pensé en eso. No te avisé porque tenía miedo de que me dijeras que no se la comprase.-

-Jamás me negaría a que le compres algo a nuestro hijo, salvo que sea algo con lo que puede hacerse daño o que ya le estés comprando muchas cosas. No quiero que sea un malcriado.-le digo mientras veo cómo pone una caja y un sobre encima de la mesa, así que hago lo mismo con las 3 cajas y el sobre que había dejado encima del sofá al distraerme mirando hacia el jardín.

-Abre tus regalos primero.- me dice con cara impaciente, así que lo hago.

Primero cojo la caja pequeña donde, al abrirla, veo que hay una reserva para una casita rural para dos personas durante 1 fin de semana.

-Antes de que digas nada, la fecha no está cerrada porque no sé qué fin de semana te vendrá mejor a ti. Es sólo para 2 personas porque creo que te mereces hacer un viaje tu sola sin que tengas que cuidar de nuestro hijo y para que yo vaya contigo y se convierta en nuestro primer viaje juntos. Si a ti te apetece que yo vaya contigo, claro. Si no, puedes ir con alguna de tus hermanas.- me cuenta, pero yo no soy capaz de decirle nada.

Nunca nadie que no fuera de mi familia, ha tenido un detalle así conmigo. Por eso no sé qué decirle para que vea lo muy agradecida que estoy, así que lo único que se me ocurre hacer es acercarme a él y decirle cómo me siento a través de mis besos.

-Me alegro de que te haya gustado. ¿Eso quiere decir que quieres que yo vaya contigo?- me dice cuando nos separamos.

-Por supuesto. No podría ir con nadie que no fueras tú.- le contesto volviendo a besarle.

-Bien, pues ahora toca que abras el regalo más grande.- dice, cuando hemos dejado de besarnos, señalando la otra caja.

Al desenvolver el paquete, me quedo totalmente impactada porque es la nueva máquina de tatuajes que quería pero que no había comprado porque, con la reforma del local, no tenía presupuesto para ello.

-¡Estás loco! ¡Es demasiado cara!- le digo sin poder creerme que se haya gastado tanto dinero en un regalo para mí.

-No lo es. Tú te mereces eso y más. Además, dijiste que con ella podrías hacer mejores tatuajes, así que es una buena inversión.- me contesta con una sonrisa dulce.

-Ahora no sé si lo que yo te he comprado es suficiente.- le digo señalando sus regalos.

-Estoy seguro de que lo serán. No importa lo que hayan costado, sino el cariño con el que los hayas comprado y el que te hayas tomado la molestia de buscar algo que me gustase.- me explica él. -¿Cuál abro primero?- me pregunta emocionado como un niño pequeño y yo le señalo la caja más grande.

-Lo has hecho tú, ¿Verdad?- me pregunta al abrirlo y ver el casco de moto que he mandado tunear para él.

-Yo no lo he pintado, pero he hecho el diseño.- le contesto mientras veo como él traza con sus dedos la frase “Todo pasa por algo”, que es la ambos tenemos tatuada. -He pensado que, ahora que tienes 2 cascos de moto, quizás quieras llevarme un día a dar una vuelta.-

-Por supuesto, cuando tu quieras.- me contesta con una sonrisa.- ¿Cuál abro ahora?-

-Éste.- digo entregándole la siguiente caja.

-¡Alá! ¡Una chaqueta para ir en moto! ¡Me encanta!- dice probándosela. -¿Qué tal me queda?-

-Perfecta. El color verde te queda muy bien.- le contesto con una sonrisa. -Ahora abre éste.- le digo entregándole la última caja y, cuando la abre, me mira con cara de emoción. -Es un álbum con todas las fotos que he podido recopilar de Luis. Están todas las ecografías que me hice, las fotos que muestran cómo iba creciendo mi barriga, las de todos sus primeros momentos y, al final, están todas las fotos que te he hecho con él cuando tú no te dabas cuenta.- le cuento y él, sin decir absolutamente nada, viene hacia mí y me abraza con fuerza.




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