Daniel
Me despierto sintiendo como alguien se tumba en mi cama, me levanta el brazo y se abraza a mí y, al principio, pienso que estoy soñando, pero después recuerdo todo lo que pasó anoche y que he dormido con Helena en su cama.
Abro los ojos y, al ver como la cabeza de Helena está apoyada en mi pecho, no puedo evitar sonreír. Tiene su hermoso pelo pelirrojo esparcido por encima de mi brazo derecho y, además de eso, tiene un brazo encima de mi estómago y una de sus piernas por encima de las mías. Parece un koala abrazado un árbol.
Al fijarme en la ropa que lleva puesta, veo que lleva la camiseta que yo llevaba puesta anoche antes de que nos metiéramos en la cama. Cuando nos dormimos no estaba vestida, así que supongo que se la habrá puesto durante la noche porque tendría frío.
Que se pusiera mi ropa en vez de la suya me causa mucha ternura, así que no puedo evitar sonreír y besarle la cabeza.
-Buenos días, novio.- me dice besándome y acariciándome el pecho.
-Buenos días, novia. ¿Qué haces despierta tan temprano? Son sólo las 8,00 de la mañana.-
-Lo sé, pero me he despertado porque tenía frío y me he levantado para ir a ver como estaba Luis.- me contesta levantando la cabeza para mirarme y apoyando su barbilla en mi pecho. -Está completamente dormido.-
-Es normal. Ayer jugó mucho con sus primos y sus tíos, así que estará muy cansado. ¿Cómo has dormido tú después de que haya invadido tu cama?-
-Muy bien. Hacía mucho que no dormía tan a gusto. Supongo que es por todo el ejercicio que hice anoche.- me contesta con una sonrisa pícara. -Aunque cuando me he despertado, hasta que he recordado que estabas durmiendo conmigo, me he asustado por sentir a alguien abrazándome por la espalda. Estábamos haciendo la cucharita. Y, técnicamente, ahora que somos novios y que viviremos juntos como pareja, es nuestra cama, ¿No?-
-La verdad, es que no me ha dado tiempo de pensar en ello.-
-Pues yo había dado por hecho que dormiríamos juntos a partir de ahora.- me contesta ella poniéndose seria. -Pero, a ver, si tú no quieres dormir conmigo pues…- empieza a decir después de estar unos segundos callada y mientras se levanta y se sienta en la cama, pero yo no la dejo terminar porque sé que es su inseguridad hablando por ella.
-¡Por supuesto que quiero dormir contigo Helena! Es simplemente que lo de anoche pasó tan rápido que no he podido pensar en que ahora somos novios y vivimos juntos porque queremos hacerlo, no para que yo pueda pasar tiempo con nuestro hijo mientras espero a que me den mi piso.- le digo sentándome yo también y dándole un beso en el hombro que mi camiseta le deja al descubierto.
-Me alegro porque no creo que pudiera dormir contigo en la otra habitación. Seguramente, acabaría colándome en tu cama en mitad de la noche.- me contesta ella volviendo a sonreír.
-¡Te colarías en mi cama! ¡Que pillina!-
-Es que eres una almohada muy buena. Es sólo por eso. Poder palpar esos pectorales y abdominales que están esculpidos por los dioses mientras duermo es mi sueño hecho realidad.-
-Serás sin vergüenza.- le digo haciéndole cosquillas, lo que hace que acabemos tumbados otra vez en la cama, pero esta vez soy yo el que esta encima de ella.
No sé cuanto tiempo pasamos así, riéndonos y jugando como dos niños pequeños, pero cuando dejamos de hacerlo a los 2 nos falta el aire de tanto reír y nos quedamos tumbados de lado mirándonos el uno al otro.
-Me encanta estar así contigo. Pareciera que lleváramos así años. Ojalá no me hubiera ido esa mañana.- me dice Helena cuando ha recuperado el aliento.
-Ya no se puede hacer nada. Además, si te hubieras quedado, quizás ahora no estaríamos así. Yo no estaba pasando por mi mejor momento y, aunque me hubiera gustado que hubiéramos seguido viéndonos, yo estaba trabajando en Valencia y no estoy seguro de que las cosas hubieran salido como lo han hecho ahora. Creo que nuestro momento para estar juntos es ahora y voy a aprovecharlo.- le contesto acercándome más a ella.
-Y, ¿Cómo piensas aprovecharlo?- me pregunta mordiéndose el labio con esa mirada pícara que me vuelve loco.
-No me provoques que Luis está a punto de despertarse y no quiero empezar algo que no podamos terminar.-
-¿Ni siquiera me vas a dar un besito? ¿Uno pequeñito?- me pregunta como si fuera una niña pequeña que quiere que le compren su helado favorito.
Yo me acerco a ella riendo con la intención de darle ese beso, cuando escuchamos que nuestro hijo empieza a llorar.
-Me parece que nuestro hijo también quiere que le de cariño.- le digo sentándome en la cama y, cuando Helena va a hacerlo también, le hago un gesto para que se quede tumbada. -Quédate aquí. Voy a por él y vengo.- le pido levantándome de la cama para ir a por Luis, no sin antes darle un beso. -Para el camino.- le digo guiñándole un ojo.
Cuando llego a la habitación de nuestro hijo, él esta sentado en su cuna llorando, pero, al verme se pone de pie.
-¡Papi!- dice levantando los brazos para que lo coja.
Me dice papi desde el primer día, pero, aún así, cada vez que me lo dice, mi corazón tiembla de alegría.
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enemies to lovers, comedia romántica odio-amor, peleas y humor
Editado: 27.04.2026