David
El nuevo año ha llegado hace un par de horas y Erika ya me lo está fastidiando, al igual que la última vez.
El año pasado, pase fin de año en Valencia, ya que tenía que trabajar tanto los días previos como los posteriores, así que no merecía la pena venirme a Madrid a celebrarlo con mi familia.
Al final decidí celebrarlo con algunos compañeros del parque de bomberos yéndonos a un bar a beber cervezas y a jugar a los dardos y al billar. Y lo estaba pasando estupendamente bien hasta que, a mitad de la noche, llegó Erika con su amiga Elisa, la que me avisó de que el bebé que esperaba Erika no era mío.
No sé cómo supo dónde iba a estar, pero consiguió encontrarme e intentó, como siempre hace, llamar mi atención y pegarse a mí como si no hubiera pasado nada malo entre nosotros.
A mis antiguos compañeros, no les caía bien Erika, por lo que, después de estar un rato aguantándola mientras pululaba alrededor nuestra, decidimos irnos al piso de uno de ellos para poder terminar la fiesta en paz.
Ahora voy en mi coche con Rodri en dirección a mi piso y no puedo estar más enfadado. Parece que Erika es capaz de sentir cuando estoy volviendo a ser el mismo de antes y siendo feliz y, en ese momento, vuelve para hacerme más daño de lo que ya me ha hecho.
Lleva desde que corté con ella, hace casi 3 años, haciendo lo mismo y yo solía ignorarla porque pensaba que, si le contestaba, la cosa no acabaría nunca. Pero ahora no puedo hacer eso, porque ya no soy sólo yo.
Esta vez Erika ha involucrado a Helena y ha nombrado a nuestro hijo y, aunque no estoy completamente seguro de sepa que Luis es mi hijo, no pienso arriesgarme.
Eso es lo que más enfadado me tiene, el hecho de que Erika pueda dañar a Helena o Luis. Soy una persona a la que no le gusta la violencia, pero si ella intenta hacerles algo, soy capaz de cometer una locura o de dar mi vida por ellos.
Cuando conocí a Erika, no me enamoré de ella al instante. Empezamos teniendo una relación causal y, con el tiempo, nos enamoramos, aunque ya no estoy tan seguro de que realmente lo hiciéramos.
Pienso que lo que Erika sentía y siente por mí es obsesión, porque creo que he sido el único hombre que ella no ha tenido completamente a sus pies. Y, en cuanto a mí, me enamoré de la mujer que ella fingió ser para poder estar conmigo en una relación que fuera más allá de lo físico.
Con Helena, sin embargo, se que estoy completamente enamorado de ella, porque siempre es ella misma, jamás finge para agradar a los demás, y eso es lo que más me gusta de ella.
Voy pensando en todo ello mientras Rodri va hablando con Lucca, Amaia y Helena por el móvil, hasta que la voz de Helena llamándome interrumpe esos pensamientos.
-Daniel, osito mío, deja de encerrarte en tus pensamientos y de creer que esto es culpa tuya, por favor.- me dice Helena y yo me quedo estupefacto por cómo me ha llamado.
-¿Me acabas de llamar osito?- le pregunto y puedo oír como se ríen tanto ella como Lucca y Rodri.
-Te dije que estaba escuchando, pero que simplemente nos ignoraba.- contesta Rodri.
-Siento si te molesta que te diga osito, pero es que Rodri ha dicho que estabas muy serio y te conozco, sé que te estás echando la culpa de todo.- dice Helena con voz preocupada.
-Puedes llamarme como quieras Helena, aunque estoy seguro de que Rodri y Lucca se reirán de mi durante años.- le contesto ignorando el hecho de que diga que todo lo que está pasando no es culpa mía, porque lo es, pero ella jamás va a reconocerlo.
-No sólo lo han escuchado ellos. Estamos escuchando toda la familia.- dice Tony, que se ha quedado en casa de los padres de Helena.
-Por ellos no te preocupes. Amaia y yo sabemos como manejarlos.- contesta Helena riéndose.
-Nosotros estamos llegando ya a vuestra casa. En la calle no se ve nada extraño, pero aun así voy a aparcar a unas casas de distancia.- dice Lucca.
-Vale. Nosotros también estamos llegando.- le contesto yo volviendo a ponerme serio.
Mientras registramos la casa y el piso, vamos comunicándonos en susurros por sí acaso hay alguien esperándonos dentro de alguno de ellos, pero no encontramos a nadie.
Lucca y Helena terminan de inspeccionar la casa antes que nosotros, ya que ellos han empezado a registrarla antes que Rodri y yo, por lo que cuando nos dicen que allí no hay absolutamente nada raro, estoy completamente seguro de que voy a encontrar algo en alguna de las 2 habitaciones que aún nos quedan por registrar.
Y así es, porque cuando entramos en la última habitación encontramos la “sorpresita” de Erika.
Las 4 paredes de la habitación están llenas de fotografías de todos nosotros, tanto de la familia de Helena como de la mía.
-Chicos, deberíais venir a ver esto. Esa loca ha empapelado las paredes de una de las habitaciones con fotos de todos. Incluso estamos mi madre y yo.- les dice Rodri a Lucca, a Helena y al resto de la familia mientras yo miro todas las fotografías que hay.
-Ya vamos de camino. Estaremos ahí en unos 15 minutos.- contesta Lucca, pero lo escucho como si estuviera a un mundo de distancia, porque viendo las fotografías puedo ver que Erika nos ha seguido a absolutamente a todos, y eso hace que me quede ensimismado en mi mundo.
#3252 en Novela romántica
#960 en Otros
#368 en Humor
enemies to lovers, comedia romántica odio-amor, peleas y humor
Editado: 15.05.2026