Helena
Han pasado 2 semanas desde fin de año, desde el día en que descubrimos que Erika nos ha estado siguiendo a todos nosotros. Ha hecho fotos de la familia de Daniel, de la mía e incluso de la de Amaia, cosa que realmente no llego a entender.
Aunque más bien lo que no entiendo es cómo una persona puede perseguir a otra para que esté con ella a base de engaños y triquiñuelas. Es algo que jamás comprenderé.
Si alguien no quiere estar contigo, ya sea como amigo o de forma romántica, no hay nada que puedas hacer. No puedes estar molestando a esa persona y, menos aún, tratarlo como si fuera algo tuyo, una posesión que tu decides dónde y con quién puede estar.
Eso es ser verdaderamente tóxico y es algo que hay que hacérselo mirar con terapia, porque no es bueno ni para la persona que es tóxica ni para quien recibe esa toxicidad.
Cada quién debe estar dónde y con quién le apetezca, sin que nadie le obligue a hacer algo que no quiera, algo en contra de su voluntad.
Y eso es lo que Erika está intentando hacer con Daniel. Está intentando que me deje y que vuelva con ella, igual que hizo cuando fingió que su bebé era hijo de Daniel.
Pienso en ello mientras voy en el coche de camino a casa para encontrarme con Daniel, con su familia y con David, que viene a enseñarnos las fotos que Erika nos hizo para saber cuándo y dónde fueron hechas.
Las fotos que estaban en el piso se las llevó la policía, pero David ha impreso las fotos que nosotros hicimos para poder hacer su propia investigación.
Por eso se ha estado reuniendo con todos los que salimos en las fotos, para hacer un listado de los sitios y fechas donde se hicieron. Así podrá intentar encontrar a quién hiciera las fotos en alguna cámara de la ciudad, porque si de algo estamos seguros es que alguien está ayudando a Erika en su cruzada contra nosotros.
Es imposible que ella haya estado tan cerca de Daniel, de su familia o de Lucca sin que ellos la hayan visto. Los demás no la conocemos así que, aunque la hubiéramos visto, no habríamos sabido quién era.
Pero ellos sí la hubieran reconocido, por lo que las fotos que les hicieron a ellos seguramente las hiciera alguien de quién no sabemos nada. Eso hace que el tema dé más miedo de lo que ya da de por sí. La persona que está ayudando a Erika puede estar más loca que ella y eso hace que todo sea más peligroso aún.
Cuando llego a casa, la familia de Daniel ya ha llegado y me reciben exactamente igual a como lo haría mi propia familia, lo que me demuestra que ahora ellos también son mi familia.
Sus padres me llaman “hija” y su hermano me dice “hermanita”. Tenía miedo de que ellos pensaran que vamos demasiado rápido habiendo decidido vivir juntos, pero con ese simple gesto me hacen ver que están felices por nosotros.
David llega poco tiempo después de que yo lo haga y, sin perder tiempo, saca las fotos y nos las va mostrando.
Empieza por las fotos en las que salen los padres y el hermano de Daniel y, a medida que nos las va enseñando, nos damos cuenta de que hay algunas fotos que se remontan a cuando el padre de Daniel estuvo ingresado en el hospital, lo que pasó hace casi 3 meses.
Entre las fotos de mi familia, también hay algunas que se remontan a esa misma época, lo que nos deja totalmente sorprendidos porque Daniel y yo no nos reencontramos hasta 1 mes y medio después.
Ninguno de nosotros entiende por qué, si Daniel y yo aún no teníamos relación, Erika ya tenía a alguien vigilándonos a mi familia y a mí.
-Espera un momento. ¿Por qué sales en una foto con la amiga de Erika?- pregunta Daniel cuando David me muestra una foto en la que estoy hablando con Elisa.
-¿Amiga de Erika? No sé de que me hablas. Ella es Elisa, una amiga de la infancia con la que rompí la amistad cuando me quedé embarazada.- le contesto yo.
-Pues también es amiga de Erika. Ella fue quién me contó que el bebé que Erika estaba esperando no era mío.- me explica él y yo me quedo totalmente impactada.
-Supongo que las malas personas se juntan entre ellas.-
-¿Mala persona? ¿Por qué? Si no fuera por ella, yo hubiera seguido engañado pensando que era el padre de un hijo que no era mío.- me dice él.
-Sí, es una mala persona. Estaba con ella la noche que te conocí y ella fue la que envío al hombre que me estaba atacando cuando tú me salvaste. Él le vendía droga y, como ella le debía dinero, le ofreció pasar tiempo conmigo para saldar su deuda. Además de que me instó a que abortara porque, según ella, yo no podría ser una buena madre.- le cuento yo recordando el pasado con tristeza.
-Pues estaba totalmente equivocada. Eres una madre estupenda. Mi nieto tiene suerte por la madre que tiene.- dice Juan, el padre de Daniel, lo que hace que le sonría. Sé que soy una buena madre, pero no está mal que otra persona te lo diga.
-Y, ¿No lo denunciaste? Debería estar en la cárcel.- pregunta Paola con la misma mirada de preocupación que me daría mi madre.
-No. Me enteré unos meses después y no tenía ninguna prueba, así que no merecía la pena.-
-Entonces, ¿Por qué estás hablando con ella en esa foto?- pregunta Daniel, que había estado callado hasta ahora.
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Editado: 15.05.2026