Daniel
Estoy tumbado en la cama sin poder dormir porque no paro de darle vueltas a la cabeza pensando en lo increíblemente buena actriz que puede llegar a ser Erika. No entiendo cómo es que no está haciendo películas en Hollywood.
En estos momentos no tengo ningún recuerdo bueno del tiempo que estuve saliendo con ella. Con sus malas acciones está haciendo que todo lo bueno que pudiera haber desaparezca. No entiendo cómo pude tener una relación con ella durante tanto tiempo e incluso mudarme de ciudad por ella.
Cuando la policía hizo que fuera a la comisaría y le preguntó sobre el mensaje que me había mandado y sobre las fotos que encontramos en mi piso, dijo, con lágrimas en los ojos, que ella no había sido y que era una acusación sin fundamento.
Según Erika, soy yo el que está obsesionado con ella y cada cosa que me pasa pienso que es por su culpa. Dijo que lo hago porque se quedó embarazada de una aventura que tuvo en un momento de debilidad y que yo no pude superarlo, porque era un hombre tóxico que no la dejaba ser ella misma. Incluso alegó que perdió el bebé que esperaba por culpa del estrés que yo le ocasionaba.
¡Pero tendrá cara la muy víbora! ¡Si era totalmente al revés! Era ella la que quería saber dónde y con quién estaba en todo momento. Ni siquiera podía decirle “hola” a la mujer mayor que vivía en el piso de al lado porque decía que estaba coqueteando con ella. ¡Por sólo ser educado y decirle “hola” al cruzármela en los ascensores!
Pero lo grave no es que se invente todas esas mentiras, lo verdaderamente grave es que los policías están empezando a creerle a ella.
Según ellos, el mensaje era de un número de teléfono que pertenece a un móvil de prepago, así que no hay forma de demostrar que la dueña es Erika. Además de eso, la cerradura del mi piso no estaba forzada, por lo que tampoco se puede demostrar que alguien se colara.
La policía dijo que el que entró para poner todas esas fotos en la habitación debía tener llave del piso y, cuando yo conté que Erika había vivido allí conmigo y que podía conservar una copia de la llave, ella contestó que me la devolvió y que yo estaba mintiendo para incriminarla de algo que ella no había hecho.
El asunto es que es su palabra contra la mía, pero parece que la creen más a ella porque me han dicho que no hay nada más que ellos puedan hacer.
Al salir de la comisaría, cada uno por su lado, pude ver cómo ella me miraba desde lejos con una sonrisa de satisfacción en la cara.
Pero lo que no sabe Erika es que tengo de mi parte a David, que es capaz de encontrar cualquier tipo de información sobre ella. Yo creí que era simplemente un programador, pero resulta que también es bueno hackeando, sólo que lo utiliza para el bien, incluso ayudando a la policía en algunos casos.
Cuando el exmarido de Amaia estuvo provocando incendios por toda la ciudad y secuestró a Amaia y a Bea, fue David el que consiguió dar con él y reunió toda la información que demostraba que él era el culpable.
Espero que, en este caso, también pueda conseguir demostrar que Erika es la que miente y que es la culpable de todo.
Miro el reloj para ver qué hora es y veo que son las 5,30 de la mañana, así que decido levantarme para ver como está Luis.
En las noches en las que no puedo dormir, me gusta ir a verlo y asegurarme de que está bien. Hay veces que incluso me quedo un rato sentado en la mecedora que hay en su habitación viéndolo dormir.
Helena dice que es normal, que a ella le pasaba cuando estaba recién nacido y que a mi me pasa ahora porque me acabo de enterar que soy padre, por lo que tengo más miedo de que pueda pasarle algo por la noche.
Cuando me aseguro de que Luis está completamente dormido, decido irme al salón a ver un rato la televisión, a ver si así me da algo de sueño, pero, al pasar por la puerta de nuestra habitación, escucho cómo suena el teléfono de Helena y cómo ella contesta rapidísimo.
-Dime Rodri.- dice al contestar la llamada. -¡¿Ya?! Vale, está bien. Sí, voy a intentar a ver si podemos dejar a Luis en casa de mis suegros e ir al hospital. Si te enteras de algo más avísame, por favor. Un abrazo.-
Toda la conversación sucede muy rápido y puedo ver que Helena está bastante nerviosa.
-¿Va todo bien?- le pregunto mientras entro en la habitación.
-Sí, es que Amaia se ha puerto de parto y mi madre y Lucca se la acaban de llevar al hospital. ¿Crees que a tus padres les importará que dejemos a Luis en su casa para ir al hospital? Quiero estar allí para lo que les haga falta, pero estoy muy nerviosa para conducir.- dice casi sin parar para respirar.
-Respira Helena. Todo va a salir bien.- le digo para tranquilizarla. -Y. por supuesto que no les importará. Ve vistiéndote y preparando las cosas de Luis que yo voy a llamarles.- le digo cogiendo mi móvil de la mesita de noche.
Cómo no quiero asustarles, porque no se esperarán una llamada a estas horas, decido mandarles un mensaje por el grupo de WhatsApp familiar que tenemos para ver si alguno de ellos está despierto, explicándoles que necesitamos que se queden con Luis porque Amaia se ha puesto de parto.
Mientras espero que me contesten, decido vestirme yo también, pero no han pasado ni 5 minutos cuando mi móvil empieza a sonar y veo que es mi hermano.
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Editado: 15.05.2026