Encontrando al papá de Luis

Capítulo 24 - Primer cumpleaños juntos

Helena

Suena la alarma del despertador y me siento en la cama rápidamente. Hoy es el cumpleaños de Luis. Mi pequeño diablillo cumple ya 2 añitos.

Parece mentira que hayan pasado 2 años desde el momento en el que le vi la carita por primera vez. Nació con una hermosa mata de pelo rubio y con los ojos claros, aunque todavía no eran del color verde que son ahora.

Ya entonces, se podía ver el gran parecido que tenía con Daniel. Incluso tenía su sonrisa mucho antes de que él estuviera en nuestra vida.

Yo pensaba que, a medida que fuera creciendo, iría pareciéndose más a mí, pero eso no ha pasado. Sigue siendo una copia de su padre, aunque si ha sacado parte de mi carácter.

El año pasado, la noche antes de su primer cumpleaños, dormimos en casa de mis padres para celebrar su cumpleaños tal y como lo hemos celebrado siempre con mis hermanos.

En mi familia, el día de tu cumpleaños, te despiertan con tu desayuno favorito, con el salón de casa lleno de globos de tu color favorito y con la promesa de que ese día se harán todas las cosas que te gustan a ti.

Como el año pasado Luis solamente cumplía 1 año, la parte del desayuno y hacer las cosas que le gustaban a él no la hicimos porque era muy pequeño para entenderlo. Por eso, únicamente le llenamos el salón de globos rojos y amarillos, que eran los colores que en ese momento le llamaban más la atención, y yo no fui a trabajar y me pasé todo el día jugando con él.

Además de eso, tuvo una fiesta de cumpleaños con toda la familia, menos mi hermano Lucca que tenía turno en el parque de bomberos, y algunos amiguitos de las clases de natación, entre los que se encontraban Amaia y Mireia, que aún no formaban parte de la familia.

Este año, el plan era hacer lo mismo, pero, como es el primer cumpleaños en el que estará Daniel, he pensado que era mejor que la primera parte de la celebración fuera en nuestra casa los 3 solos.

Por eso me estoy despertando temprano, para adornar el salón con globos rojos, que es el color que definitivamente es el favorito de mi hijo, y para montar la piscina de bolas que le hemos comprado.

Mi hermano Lucca compró una para el primer cumpleaños de Mireia y a Luis le encantó, así que hemos decidido tener una en casa.

Me giro para mirar a Daniel y veo que está completamente dormido. Normalmente se despierta nada más que suena la alarma, pero, como ha estado durmiendo muy poco, supongo que está tan cansado que no la ha escuchado.

Dudo entre despertarlo o no hacerlo y prepararlo yo todo, pero sé que aún estando cansado quiere participar en todo, por lo que decido despertarlo.

-Amor, es hora de despertarse.- le digo acariciándole la cara, lo que hace que se remueva, pero no se despierta. -Amor, es el cumpleaños de Luis y tenemos que preparar muchas cosas. Hay que despertarse.- vuelvo a decirle y, esta vez, sí que se despierta.

-¿Qué hora es?- pregunta abriendo sólo un ojo, lo que hace que no pueda evitar reírme.

-Son las 8,00 de la mañana. Sé que es temprano y me ha dado pena despertarte porque sé lo poco que has dormido, pero es el cumpleaños de Luis y dijiste que querías ayudarme a montar todo.-

-Sí, has hecho bien en despertarme.- dice Daniel desperezándose, lo que hace que la sábana se le baje hasta la cintura, dejando su pecho al descubierto. -Si me miras así no nos dará tiempo a preparar absolutamente nada.- dice sonriéndome con picardía cuando me pilla mirándole embobada.

-No es culpa mía, es tuya por ser tan condenadamente sexy cuando estas recién despierto.-

-Tú si que eres sexy.- me dice incorporándose en la cama y dándome un beso en los labios. -Vamos. Tenemos que preparar muchas cosas y si seguimos aquí no haremos nada.-

-¡Sí! ¡Estoy deseando ver su carita cuando lo vea todo!- le contesto yo cuando salimos de la habitación.

Daniel

Después de que Helena me despierta, pasamos la siguiente hora preparando todo para celebrar juntos el cumpleaños de nuestro hijo.

Yo me ocupo de la piscina de bolas que, como es plegable, estoy montando en el salón, y Helena se ocupa de inflar lo que me parecen un millón de globos rojos, el color favorito de nuestro hijo.

Me encanta que, a pesar de que la tradición en su familia es que hagan todo esto en casa de sus padres, haya querido que lo hagamos los 3 solos en casa.

Desgraciadamente, no pude estar en el primer cumpleaños de nuestro hijo, al igual que en muchos de sus primeros momentos en los que sí han estado todos ellos, así que me gusta tener aunque sea un solo momento importante que sea únicamente de nosotros 3.

Acabamos de terminar de preparar todo cuando escuchamos, a través del vigila bebés, como Luis está lloriqueando un poco.

-Parece que el bello durmiente por fin se despertó. Vamos a por él.- dice Helena poniéndose un gorrito de fiesta y poniéndomelo a mí también.

-¿Fieshta?- pregunta nuestro hijo mirándonos sorprendido cuando entramos en su habitación.

-Sí, pequeñajo. Hoy es tu cumple.- le contesta Helena intentando cogerle en brazos de su cuna, pero él no se deja.




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