La luna se puso en su punto más alto mientras el silencio reinaba en la casa y a los alrededores, Cass no había ido a la captura de Glen, fue suplantado por Robert (Boby) Wadlow, en cambio se habían dedicado a ir los cuatro a las ruinas de la bóveda en total silencio; en la entrada de la misma Cass uso un hechizo invocando una pluma de metal negro cortando con ligereza la palma de Megara hasta hacerla sangrar sobre la piedra, Megara se quejó levemente mordiendo su labio inferior.
—¿ahora es sanguíneo? —pregunto en un susurro Isabel mientras miraba con curiosidad.
—así lo quiso Lace —respondió en el mismo tono Cass mientras Megara miraba como su mano sanaba de nuevo y las puertas se abrían, el grupo de cuervos se mantuvo en silencio observando la entrada como las rocas se movían dejando espacio a la entrada.
Cass comenzó a descender primero y detrás iba Megara seguida de Isabel y Walter fue el último en entrar, bajaron las escaleras en total silencio mientras el frio hacía temblar con ligereza a Megara.
—¿Por qué lo cambio? —Cass suspiro con cansancio sin detener su paso.
—creo que ella ya sabía todo esto —respondió con desdén.
—entonces un Lovelace no puede abrirlo —el silencio de Cass lo sentencio. Megara se detuvo.
—no, eso sería muy fácil, es un código de una sola vía. —recordó Isabel, a sabiendas de quien fue el creador de la cerradura.
—Cass. —llamo con exigencia, pero el hombre solo soltó un suspiro.
—Lace uso tu sangre desde pequeña para emparejarte con la bóveda. —le recordó con un mensaje mental sin siquiera mirarla, Megara abrió los ojos en comprensión, recordando de repente que incluso su madre lo hacía.
—¿es así de largo? —pregunto de repente Walter notando que no parecían ver la puerta de llegada, simplemente seguían bajando.
—sí, se necesita estar siempre a la misma temperatura, para que los escritos se mantengan. —explico con calma Isabel como una profesional.
—es claustrofóbico —dijo en tono bajo ganándose una risita de la rubia delante de él.
—¿un lobito con miedo? —se burló, pero no paso desapercibido como Megara se había detenido mirándola detenidamente en advertencia, la severidad de su mirada le recordó a la familia Lovelace, solían tener la misma mirada penetrante.
—me preocupa mi cachorro delante de ti —se excusó Walter, teniendo el sentimiento fresco en su mente que debía proteger más que todo a su compañera sobre el resto de personas que estaban allí.
—calma, Evie puede con ello. —afirmo con tono alegre retomando el paso.
—no lo entiendes, ella es descendiente de Nemira, lo que la hace volátil en cuanto a sus instintos de lobo. —hablo Cass en alto haciendo que su voz rebotara en las paredes.
—¿Qué? —pregunto Megara intrigada y asustada.
—creo que ya superamos esto, pero tu lado que te vincula a Walter te hace susceptible a tu lado más primitivo, lo que en un humano normal sería codependencia en el tuyo sería más como codependencia de alfa. —Megara intento decir algo, pero de sus labios no salía ningún sonido, solo atino a fruncir el ceño y cruzarse de brazos.
—¿codependiente? Mi hiciste vivir sola toda mi vida sin una familia —grito enojada haciendo que algunas chispas se marcaran en sus manos echas puños, Cass guardo silencio bajando la mirada con culpabilidad.
—¿en serio hiciste eso? —Isabel bajo hasta estar cerca de Megara poniendo sus manos en los hombros de la chica notando la piel fría sobre la ropa.
—no tuve opción —dijo con irritación girándose a mirar a las mujeres e incluso Walter mantenía su distancia y su mirada serena.
—¡Cass! —le regaño Isabel con sorpresa e incredulidad en sus ojos azules, Cass apretó los puños sintiendo que no debía excusarse con ella, pero la mirada de Megara le dijo que de todas maneras debía hablar.
—con las familias que elegía todas estaban vinculadas con lo de esa noche, no podía poner en riesgo a Evie tan joven, menos que fuera susceptible a que le lavaran el cerebro. —dijo con enojo, su mente viajo rápido a ese pasado donde los pocos aliados que se mantenían fieles a la familia Lovelace comenzaron a darle la espalda.
—pero…
—además, en ese momento los pocos bastardos que quedaban regados por el bosque estaban siendo cazados por vampiros que parecían perros de caza, apenas podía ocultarla de ellos. —bajo la mirada a sabiendas de todo lo que apenas podía hacer por Evie cuando era pequeña, diciéndose todos los días que era lo mejor para la única persona que portaba la sangre Lovelace.
—crecí sola con Gina, incluso a ella tuve que dejarla sola. —Megara estaba al borde de las lágrimas de solo recordar los viejos días en el orfanato, teniendo que poner una mirada dura y madura para proteger a la única niña que se veía igual que débil que ella.
—Gina está bien, trabaja para mí y estudia en la universidad, está a salvo —dijo Walter en un susurro haciendo que Isabel y Megara se giraran a mirarlo, tenía apenas una sonrisa tímida y sincera, pero la mirada de su esposa, su compañera, parecía indignada.
—¿tu cuando planeabas decírmelo? —Megara sentía que estaba haciendo todo ella sola, dándose cuenta que no, exploto.
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Editado: 01.01.2025