Encuentro De Amor

Capítulo 1

—¿Por qué estás aquí tan solito? —le pregunté mientras lo observaba con detenimiento.

—Porque me gusta estar solo —dijo cuando dirigió la mirada hacia mí, con ojos que reflejaban tristeza—. ¿Por qué te gusta estar solo?

—Porque nadie me quiere cerca, todos piensan que soy un monstruo y si me alejo, nadie podrá molestarme

—Pues yo no pienso así. Nadie debe juzgar a alguien sin haberlo conocido primero. Realmente creo que eres alguien agradable. ¡Ya sé! —¿Quieres ser mi amigo? Piénsalo, si eres mi amigo, nadie te volverá a molestar y ya no volverás a estar solo; de todas formas, nadie quiere estar solo realmente —le dije mientras le extendía mi mano para que la tomara

—Él me miró rápidamente agrandando los ojos como si no pudiera creer lo que le había dicho y con una gran sonrisa me tomó de la mano y me dijo: —Sí, seamos amigos. —Eso me puso muy contenta y le di mi mejor sonrisa. Oh, por cierto, me llamo Melania. —¿Cuál es el tuyo? —Él me miró y, aún sonriendo, me dijo que su nombre era Aidan. Me pareció un nombre muy bonito, el cual le dije, y con un ligero rubor en las mejillas me dijo

—Gracias, el tuyo también es lindo. —Me puso muy feliz saber que tenía un nuevo amigo. No pude aguantar la emoción y tiré de su mano para que me siguiera; mientras hacía eso, le dije que seríamos los mejores amigos, pues nunca había tenido uno. Con entusiasmo, Aidan me respondió con un firme

—Sí, seremos los mejores amigos del mundo.

(Solo era un sueño)

Mientras dormía, a lo lejos escuchaba que alguien repetía mi nombre varias veces. Me desperté molesta, ya que quería seguir durmiendo cómodamente en mi cama; de la insistencia, abrí los ojos y noté que una de las criadas estaba intentando quitarme las mantas mientras repetía que despertara. Ella, al darse cuenta de que desperté, me dijo

—Señorita Melania, qué bueno que ya despertó; me preocupaba que no se fuera a levantar, ya que usted normalmente se despierta a las once de la mañana.—Está bien, no hace falta que te pongas así, Eritia; de todas formas me hubiera levantado —le dije mientras le daba una sonrisa

—Sorprendente, señorita Melania, usted es muy responsable —me dijo mientras me miraba con admiración y asombro. —Sí lo sé, soy increíble, ¿verdad?, jejeje. —(¡Qué gran mentira! ¡Pero debo conservar mi imagen frente a las criadas o pensarán que soy una vergüenza para la familia Fornsbys!) —Por cierto, Eritia, ¿qué hora es?

—Son las 7:34 a.m., señorita. —Cuando dijo eso, salté de la cama de un brinco y le dije: —¡Qué tarde es! —Vamos, Eritia, ayúdame a cambiarme, o llegaré muy tarde. —Apresuradamente tomé mis cosas y salí corriendo de la casa sin desayunar, temiendo que me cerraran la puerta de la escuela. —¡Rayos, no llegaré a tiempo! —Entré al auto y me dirigí al conductor, que era encargado de llevarme todos los días a la escuela —: ¡Eliot, por favor, llévame a la escuela, ya es muy tarde!, pero podrías ir esta vez un poco más rápido. —Él me miró desde el retrovisor y con una mirada gentil junto con una sonrisa cálida me respondió.

—Con mucho gusto.

—Lo miré y le devolví la sonrisa, me abroché el cinturón y en pocos minutos llegué a la entrada de la escuela. Eliot estacionó el auto y bajó para abrirme la puerta; mientras hacía eso, me extendió la mano para ayudarme a bajar del auto. Cuando bajé, le agradecí y me dispuse a correr para al menos llegar a escuchar la mitad de la clase. Mientras caminaba rápidamente por los pasillos de la escuela, recordé que tuve un sueño anoche, aunque no recuerdo qué estaba soñando exactamente; dentro de mí sentía que era muy importante.




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