—¿En qué estoy pensando? ¡Eso no es importante ahora! —(Tengo que entrar sigilosamente para que no me atrapen). —Mientras pienso eso, deslizo la puerta despacio para que no se den cuenta, me agacho y entro gateando para que no me llamen la atención. —(Rayos, de todas las veces que pude llegar tarde, precisamente hoy que me toca con el profesor más estricto de la tierra. Solo espero que aún no haya pasado lista. Bien, ya casi llego a mi asiento, solo debo visualizar mi asiento y hacer como si estuviera recogiendo algo). —Cuando estoy a algunos pasos de mi asiento, alguien me susurra con voz baja diciendo
—¿Qué haces, Mel? —Miro hacia su dirección y le digo en voz baja. —¡Shhhh!, guarda silencio o el profesor te escuchará.
—Justo cuando jalo mi silla para sentarme, una voz masculina se dirige así a mí y con un tono alto dice: —Buenos días, señorita Fornsbys, me parece que llega un poco tarde, ¿no cree?
—Me levanto rápidamente y, nerviosa, le contesto: —Ah, yo solo estaba... —Mientras estaba intentando hablar, el profesor me interrumpe mientras dice: —"Me parece una falta de respeto que interrumpa así mi clase, sin mencionar que llega cuarenta minutos tarde; ahora, si no le importa, me gustaría continuar con la clase". —Cuando está a punto de voltearse, me mira. —¿Se va a quedar parada ahí o tomará asiento?
—Al escuchar eso, rápidamente me disculpo diciendo: —Lo siento, profesor Logán, no volverá a suceder. Tomó asiento muy avergonzada y me contesta: —Por esta vez lo dejaré pasar, así que eso espero, señorita.
Mientras todos me miran, algunos ríen en voz baja y susurran mientras me miran. Suspiro pesadamente, deprimida, mientras veo por la ventana. Alguien a mi lado me toca el hombro para llamar mi atención; volteo y veo a Arlet, una de mis mejores amigas. A ella la conocí el año pasado y desde entonces hemos sido muy unidas e inseparables; mientras me mira preocupada, me pasa un papel que tiene escrito.
—Oye, Mel, ¿qué ocurrió?, ¿por qué llegaste tarde? —Cuando lo leo, escribo en el mismo papel mi respuesta y se lo paso rápidamente para que el profesor no se dé cuenta. Cuando lo termina de leer, escribe rápidamente en él y me lo pasa por debajo de la mesa; lo tomo y abro el papel. Mientras lo leo, dice: —"¿Pasó algo? Te ves algo cansada. —La miro y esta vez le doy una sonrisa y le susurro: —No pasó nada, solo me desperté tarde.
—Arlet me mira y con una cara no tan convencida me susurra: —¿Estás segura? Está bien si me lo cuentas, no se lo diré a nadie.
—Esta vez saco mi libreta de apuntes y me voy hasta la última página, arranco un pedacito y escribo en él: —En serio, todo está bien, gracias por preocuparte por mí; cuando termine el periodo, te lo contaré. —Ella me mira y con una sonrisa me susurra: —Está bien.