Encuentro De Amor

Capítulo 10

Eritia me dio un apretón suave final en los hombros y se alejó para recoger mi ropa, para después salir de mi habitación dejándome sola una vez más. Tengo que ser fuerte… Cuando digo eso, suspiro y un pensamiento cruza por mi mente (Aidan… ¿Cuánto tiempo se quedó a mi lado antes de ir a casa? Se lo agradeceré más tarde en cuanto lo vea. Salgo de mi habitación tomando mi mochila; cuando bajo las escaleras hacia el comedor, escucho voces casi llegando a la puerta. Era Milos molestando y bromeando con alegría desde temprano, y por lo que escucho, su víctima matutina de hoy es Kilian. Suspiró, sabiendo que se desquitaría conmigo más tarde.

Abro la puerta y entro con mi mejor sonrisa, mirando a todos haciendo algo diferente y, como me lo esperaba, Milos estaba molestando a Kilian, persiguiéndolo alrededor de la mesa con un trocito de zanahoria en un tenedor, queriéndole dar de comer en la boca, mientras Kilian le exige que lo deje en paz. Lol estaba desayunando tranquilamente en silencio. Y mi madre mirando la escena con una sonrisa divertida, por lo que Milos y Kilian hacían, y mi padre... bueno, él en lo suyo, leyendo el periódico, ignorando lo que hace el resto, pero levanta la vista en cuanto nota mi presencia.

—Buenos días, dije esforzándome para que mi sonrisa no flaqueara bajo la mirada de mi padre.

—¡Buenos días, Mel! —dijo Milos, deteniendo su persecución por un segundo, mirándome con una gran sonrisa, haciendo que Kilian frunza más el ceño y diciéndole a Milos con veneno.

—Cállate, Milos —farfulló Kilian con evidente irritación, sentándose de golpe y acomodándose la camisa con brusquedad. Ni siquiera me miró; pero su mandíbula estaba tan tensa que temí que se le rompiera un diente.

Mi padre, desde el extremo de la mesa, dobló el periódico con precisión. El sonido del papel crujiendo hizo que Milos apagara sus risas y se sentara a comer en silencio mientras mi padre me dice.

—Llegas tarde, Melania; espero que esto no se convierta en un hábito. —dijo con voz plana, sin un rastro de afecto.

Al otro extremo estaba Lol; ni siquiera levantó la vista de su plato y agregó.

—El orden es lo único que mantiene esta casa en pie... —murmuró, imitando casi a la perfección el tono de mi padre—. Deberías desayunar rápido si no quieres llegar tarde a tus clases... —dijo aún sin levantar la vista de su comida, pero para que todos lo pudieran escuchar. Solo asentí con la cabeza sin decir más que un. "Lo siento, no volverá a suceder". Y me senté en silencio en una silla un poco apartada de todos.

El silencio era sepulcral en la mesa, tanto que Milos y mi madre ya no sonreían, solo se enfocaban en seguir comiendo. Kilian comía, pero cada vez se miraba más irritado y molesto, que parecía que iba a explotar en cualquier momento tirando la mesa o rompiendo todo a su paso, pero no lo hace; solo está ahí tragándose su veneno que más tarde soltará conmigo.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.