Encuentro De Amor

Capítulo 16

Arlet e Indivar se miran entre sí y sonríen al mismo tiempo, asintiendo con la cabeza para después mirarme mientras dicen ambas al mismo tiempo.

—¡Suena bien!

Verlas así, sonriendo juntas, planeando nuestra salida de fin de semana, me provoca una calma y energía renovada al saber que se siguen llevando bien a pesar de sus diferencias. En cuanto termina el receso, el resto de las clases transcurre de forma tranquila. Cada vez que sonaba la campana para cambiar de salón, sentía que mi corazón latía cada vez más fuerte y rápido por la emoción de que terminaran las clases y llegara la hora del almuerzo para volver a ver a Aidan.

Cuando finalmente la campana anunciaba el fin de la clase y el inicio de la hora del almuerzo, me levantaba rápido tomando mi almuerzo, con una emoción poco disimulada que Arlet nota y sonríe levantándose de su propio asiento, dirigiéndose con pasos rápidos y ansiosos a la puerta para esperarme, lo cual noto y la sigo fuera del salón. Mientras caminamos de nuevo a la cafetería, sigo sonriendo de forma entusiasmada y me adelanto hacia la entrada del patio trasero donde estaban los jardines de la escuela, mirándola antes de irme y me dice.

—Mel, ¿a dónde vas? La cafetería está más adelante; Indivar nos espera. Me mira confundida y le dedico una sonrisa para tranquilizarla.

—Lo sé, pero hoy no podré comer con ustedes, lo lamento, solo será por esta vez, lo prometo. Arlet me mira con sospecha y cruza los brazos.

—¿Y con quién almorzarás hoy que no sea con tus amigas con las que siempre has almorzado y con las únicas con las que deberías hacerlo? Sí se puede saber, claro.

Me detuve al ver la expresión de Arlet y sonreí para ella de manera más suave, acercándome de nuevo, tomando sus manos y hablándole bajito como si fuera a revelar el secreto más grande del universo.

—No te pongas así, de acuerdo... No es que no quiera estar o almorzar con ustedes, es solo que... hoy veré a Aidan.

Arlet arqueó una ceja; su expresión cambió de una de confusión a una comprensiva y preocupada mezclada con una sonrisa forzada por alguna razón.

—Aidan... entiendo...

Arlet suavizó su expresión. Dio un paso hacia atrás mientras aún sonríe. —Está bien, Mel, almuerza bien, ¿sí?, no dejes que se te pase la hora con él, ¿vale? Te veo después de clases para irnos a casa. Me dedicó una última mirada cargada de cariño, como si Arlet estuviera cuidando a alguien de cristal. Pero estaba demasiado ansiosa por ver a Aidan como para pensar en por qué me miraba así. Sonreí agradecida por su falta de preguntas y me di la vuelta para ir al lugar donde me esperaba Aidan.




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