Entraba el sol por la ventana y el ruido del fierro viejo a todo volumen.
Francia se ajustó su vestido, manteniendo la calma que siempre la rodeaba. "Si el Leviatán termina de despertar, no habrá orilla que podamos pisar. ¿Zoe? Es momento."
Zoe, que intentaba concentrarse mientras sostenía un libro de invocaciones al revés por los nervios, se aclaró la garganta. "Sí, sí... lo tengo. Solo necesito que no me distraigan. La última vez que abrí un portal hacia una zona marítima terminé en un acuario,por algo llegué aquí en avión ¿recuerdan?”
Minji soltó una carcajada mientras terminaba de recoger un par de amuletos que le había regalado su abuela. "¡Eso fue épico, Zoe! Pero intenta que esta vez aparezcamos cerca del agua, no dentro de un tanque de tiburones".
Zoe cerró los ojos y empezó a recitar un conjuro en griego antiguo. Sus manos comenzaron a brillar con un tono violeta intenso. El espacio frente a ellas empezó a rasgarse, revelando el azul del triángulo de las bermudas. Pero, como era de esperarse, el portal vibraba de forma errática.
"¡Entren ya, antes de que se cierre o nos transporte a la Luna!" gritó Zoe, mientras perdía el equilibrio.
Las tres cayeron en una formación rocosa.
Pero en cuanto el silencio volvió a reinar, un sonido grave empezó a vibrar bajo sus pies. No era el mar golpeando las rocas; era un rugido profundo, sordo y antiguo que hizo que el agua frente a ellas comenzara a burbujear violentamente.
—Creo —dijo Minji, preparándose para la pelea—, que ya sabe que llegamos. Y no parece muy contento de tener visitas.
Francia no se dejó intimidar dio un paso enfrente y se puso a escanear a la bestia
Zoe necesito que mantengas ese portal abierto pero mantenlo sobre el ya que será nuestra oportunidad para sellarlo y minji crea serpientes gigantes lo más grandes que puedas para distraerlo,–grito Francia
Minji–Oído jefa; dando un salto sobre sus serpientes y dirigiéndose directamente a la bestia.
Zoe aún temblando de miedo por no poder mantener el portal y Francia intentando encontrar algún punto débil. El leviatán empezó a hacer un sonido digno de una película de terror parecía que absorbía aire y agua listo para lanzar un rayo que destruiría todo a su paso.
Francia gritó. –Aléjense las 2,este tipo va a destruirnos si no nos quitamos ya
Francia se transformó en cuervo y salió volando hacia otra roca cercana y Minji utilizó sus serpientes para dirigirse a un lugar seguro.
Zoe muerta de miedo pensó que redirigir el portal hacia ella para llevarse así misma a otro lugar era la mejor opción pero era demasiado tarde,el leviatán ya había lanzado su devastador rayo…
Zoe apretó los párpados con fuerza, esperando el impacto letal, pero el golpe nunca llegó. En su lugar, un estruendo profundo —como el sonido de mil mareas chocando al mismo tiempo— sacudió el aire.
Zoe abrió un ojo, luego el otro, y se quedó paralizada. Frente a ella, una ola gigantesca se había congelado en el aire,como un domo protector de agua cristalina y salada que desvió el ataque de la bestia hacia el vacío.
Detrás de la cortina líquida, una mujer de piel canela y ojos que reflejaban la profundidad del océano. Vestía un elegante vestido azul que parecía hecho de seda, moviéndose al compás de la marea. Era ella quien sostenía la inmensa ola con solo un gesto de su mano.
Minji, que se había quedado boquiabierta en el aire, dejó caer sus serpientes, olvidando por un segundo que estaba en medio de una batalla.
—¿Pero qué...? ¡Eso fue increíble! —exclamó Minji, bajando a la roca.
Francia, que seguía en lo alto convertida en cuervo, aterrizó sobre la roca y retomó su forma humana. A diferencia del susto de sus amigas, una sonrisa de puro alivio se dibujó en sus labios. Ella sabía quién respondía al llamado de los mares.
La mujer de azul descendió suavemente hasta quedar frente a Zoe, caminando sobre la superficie del agua como si fuera tierra firme. Sus ojos se clavaron en los de la hija de Hécate, que aún temblaba por la descarga de magia.
—Tranquila, hermana —dijo la mujer con una voz que sonaba como el arrullo de las olas—. El mar no es tu enemigo cuando se sabe pedir permiso.
Zoe soltó el aire que no sabía que estaba reteniendo.
—Es…es muy hermosa pensó ¿Quién... ¿Quién eres? —logró articular Zoe, sintiendo cómo la tensión abandonaba sus hombros.
La mujer le dedicó una sonrisa serena antes de girarse hacia el Leviatán, –Si queremos que este bicho vuelva a dormir al fondo, será mejor que dejemos de pelear contra la corriente y empecemos a dejarnos llevar por ella–
El Leviatán, sintiendo la autoridad de la mujer sobre el océano, se mantenía momentáneamente a distancia, aunque sus ojos brillaban con una furia contenida.
La mujer giró hacia las tres, su vestido azul ondeando con una brisa que no venía de ninguna parte.
—Escúchenme bien —dijo con una voz firme que cortó el rugido del mar—. No podemos vencer a esta criatura solo con fuerza bruta. Es parte del mar, y el mar no se destruye, se domina.
Minji, quien ya había guardado sus serpientes pero seguía en guardia, se acercó.
—Vale, vale, me encanta el discurso de "somos una familia", pero ese bicho tiene escamas de acero y claramente una mala vibra impresionante para ser una creación del cielo. ¿Cuál es el plan?
Francia se cruzó de brazos, analizando la situación con ojos fríos.
—Yara tiene razón.Necesitamos un punto de fractura
Zoe, cansada pero animada por la nueva chica se puso de pie y miró con esperanza
—Yo puedo crear una brecha, una "encrucijada" de energía. Pero necesito que alguien mantenga la estructura para que no colapse.
Yara asintió, extendiendo las manos sobre el agua.
—Yo abriré el camino a través de la corriente. La corriente llevará tu magia directamente a su centro.
Francia: Yo me encargaré de la confusión; haré que crea que estamos en todas partes a la vez. Minji, tú serás el impacto. Necesito que liberes toda esa oscuridad de Lilith en un solo punto y usa a tus demonios si es necesario.