Eneida

NOSOTROS TRES .CAP 1

Novelas Por Capitulos

Nota del autor::: ninguno de mis personajes creados los hemos desarrollado con Character Backstory Generator de alguna aplicación. Todos desarrollados a fuerza de imaginación

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Nunca aceptamos lo maligno. Creemos que son fábulas... Es su principal arma para atacarnos....

Dejó al impío sumamente enaltecido y que se extendía como Laurel verde pero el paso y aquí ya no estaba lo busqué y no fue hallado

salmo 37

El camino de los malos

Salmo de David

.....

Prohibida la reproducción total o parcial del texto sin el permiso escrito del autor o el editor.

El Tercer As de Corazón...

Carta encontrada en la caja de maquillaje, en el cuarto de Olivia...

Quiero ser libre de la locura de adorarte en mi enloquecida pasión.

Anhelo dejar de ser prisionera de la belleza de tu piel. Escapar del brillo de tus ojos y la alegría de tu risa, del elixir de tu existencia; princesita de todos mis sueños.

Será un bálsamo lograr escapar y estar libre de la primavera de tu voz. Espero poder ir y venir sin el recuerdo de tu hechicero aroma.

No sé si seré libre de la prisión de esperar besos que nunca serán para mí.

Ruego estar fuera del infierno de tu presencia, que me impone luchar sin esperanza, tener tu belleza.

Nunca debí haberte conocido; jamás serás mía, ni debí aceptar tu cercanía en mí.

Me hace daño verte, me asesina tu inocente amistad, me rompe el alma estar cerca de ti.

Es una agonía no besarte, no amarte, no estrecharte entre mis brazos y callar todo lo que no puedo declararte.

Debo marcharme, debo escapar; soy débil, víctima del mortal embrujo que viene de ti.

Estoy condenada por la sentencia de amores, pasiones y alegrías que irremediablemente llegarán a tu vida, proclamando mi derrota en amargo veneno que diluye mi alma.

Estoy destruida, perdida al entender y aceptar que otro disfrutará tu cuerpo en momentos de ardiente pasión, llenándote de la felicidad que mi destino impide darte.

Sé lo que es la muerte en vida, sé lo que es perder; experimentar el cruel dolor de saber que la vida me aparta de ti...

#!$!#$

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I

Oholiva caminó por el centro comercial... Observó algunas imágenes; se estremeció en su reflejo en una vidriera. Se autoadoro por unos instantes y recordó. Sonrió al hacerlo...

Sonrió al hacerlo

I

Mucho tiempo atrás, en un rincón de la memoria que aún olía a cera de iglesia y promesas rotas, Oholiva decidió participar en la ceremonia. Era un acto sencillo, casi frágil, como un cristal a punto de romperse. Ella sería la testigo de sus compañeras, Leyda y Gina, dos almas decididas a sellar su amor en un mundo que las observaba con ojos afilados. Un seguro, decían, para las fiestas que vendrían, para los chicos y chicas que llenarían las noches de tentaciones, para las pruebas que el amor debía soportar.

—Participaremos juntas en la marcha del orgullo gay, con el uniforme del Liceo —anunció Leyda, su voz vibrante, como si desafiara al mismísimo cielo—. Luego nos uniremos a los orcos, a los “rotos” de Plaza Italia, y quemaremos los negocios de Sabana Grande.

Gina, su esposa, apretó sus manos con fuerza, un pacto silencioso. Juntas, estremecerían los cimientos de una sociedad que las miraba desde las sombras del prestigio. El uniforme del liceo internado más venerado de la ciudad sería su bandera, su desafío. Oholiva, testigo de su fuego, aplaudió con un fervor que le quemaba el pecho. Cuando Leyda y Gina se besaron, el aire se llenó de un eco: todas aplaudieron. Fue una ceremonia simple, pero pesada, como si el peso de sus juramentos —amarse, ser fieles— hubiera alterado el curso del tiempo.



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En el texto hay: amor juvenil

Editado: 15.03.2026

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