Enemiga de mi propia historia

Capítulo 6 – Solo sensaciones extrañas

Todos me dicen que no hay nada que saber, pero todos actúan como si escondieran algo. Ese pensamiento le dio vueltas un rato en la cabeza, pero Valeria lo apartó rápido. Seguro es solo mi imaginación, se dijo a sí misma.

A la mañana siguiente se levantó temprano, se vistió y salió a cumplir con sus tareas de siempre. Revisó las cuentas de los negocios, habló con los encargados de las rutas y organizó las guardias de seguridad.

En la casa de los Arango, los tres hermanos fueron directamente al despacho para contarle todo a Marcos, su padre. Él los esperaba sentado en su sillón, con la mirada atenta y seria, para saber cómo había ido el encuentro en el puerto.

—Padre, ya estamos de regreso —dijo Santiago al entrar—. Queremos contarte lo que pasó ayer, porque hubo algo que nos llamó mucho la atención.

—Cuéntenme todo sin dejar nada —pidió Marcos con voz firme pero tranquila—. ¿Hubo problemas o amenazas? ¿Llegaron a algún acuerdo?

—No hubo pelea, ni gritos, ni amenazas —respondió Alejandro—. Al frente de los hombres de Rodrigo venía una joven llamada Valeria Ortega. Es valiente y habla con mucha seguridad, pero no tiene esa mirada de odio que solemos ver en los demás de su familia.

—Y lo más extraño —agregó Tomás— es que al mirarla sentí algo en el pecho, como si su rostro me resultara conocido. Pero sé que es imposible, nunca la habíamos visto antes. No sé explicarlo bien, solo fue una sensación que pasó rápido.

Marcos los escuchó con mucha atención y luego habló con calma para poner orden en sus ideas:

—Entiendo lo que dicen, pero no se dejen llevar por sensaciones. Rodrigo Ortega es muy astuto y puede usar a cualquiera para parecer diferente y así bajar nuestra guardia. Mientras no tengamos pruebas claras, esa joven sigue siendo parte de la familia que nos hizo daño.

—Tienes razón, padre —asintió Santiago—. Por ahora es nuestra enemiga, no podemos verla de otra forma.

Marcos asintió y dio sus indicaciones claras:

—Muy bien. Vigilen sus movimientos, pero sin hacer nada que provoque un enfrentamiento innecesario. Si ella es distinta, el tiempo lo dirá, pero no inventemos historias que no tienen base. La verdad solo se sabrá cuando haya pruebas reales.

Esa misma tarde, en la casa de los Ortega, Rodrigo le preguntó a Valeria durante la cena:

—¿Seguiste pensando en lo que te dijeron ayer? Recuerda que los Arango siempre buscan la forma de confundir a quien se deje. No creas nada que no te haya enseñado yo.

Valeria respondió con total confianza, sin ninguna duda en sus palabras:

—Lo tengo muy claro, padre. Solo me pareció extraño que no hablaran con agresividad, pero no voy a creer cosas sin sentido. Sé cuáles son nuestros enemigos y cuál es mi lugar.



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En el texto hay: familia, drama, acción

Editado: 21.06.2026

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