Enemigos Con Beneficios

Capítulo 13: ¿Verdad?

24 de Noviembre de 2018.

 

 

Esa misma tarde una hora antes...

 

 

Abigail.

 

 

Mateo, Chris y yo llegamos a la casa después de comprar helados por la desastrosa salida que habíamos tenido. Al entrar había unas maletas y muchas voces provenientes de la cocina

—¡Ya llegamos!—grité y de la cocina salió Lia, mi hermana gemela a quién no veía desde hace aproximadamente un año, solo por video llamadas.

Claro que todos los días hablamos por mensajes pero no es lo mismo. Yo le cuento todo y ella de seguro omite algunas cosas de su vida pero me cuenta la mayoría o al menos lo más importante quiero creer.

—¡Copia rara!—estaba muy emocionada por verla así que corrí y la abracé.

—¡Copia babosa!—teníamos la costumbre de llamarnos copias gracias a una estúpida creencia de que los bebés venían de copiadoras e impresoras.

La chica es hermosa, obviamente porque se parece a mí.

—¿No llegabas la próxima semana?—me separé de ella.

—Quise adelantarme para ya verlos—dijo con emoción.

—¿Chris?—dijo mientras veía atrás de mí.

—¿Lia?—dijo él con confusión.

¿Cómo podían conocerse?

¿Se conocen?—preguntó Mateo, no había hablado mucho desde que llegamos.

Creo que hay un tema del que debemos de hablar.

Sí, cuando fui de vacaciones a México conocí a Lia—Chris le respondió.

¿Y no notaste que tenemos la misma cara?—le pregunté.

No la veía hace mucho así que nunca cruzó por mi mente—se encogió de hombros.

Solemos hablar por mensajes de vez en cuando y somos buenos amigos—ella lo abrazó, lo cual es raro porque Lia no suele ser afectiva.

Bueno el mundo es muy pequeño. Y los celos muy grandes, cof, cof. Tengo un pequeño ship por ellos dos desde que somos adolescentes ¿Se volvería real?

—Vamos ir a comprar algunas cosas para que hagan de cenar ya que iremos a una fiesta del trabajo. ¿Quieren ir todos con nosotros?—interrumpió mi padre.

—No gracias señor, tengo que esperar a Daniel para un trabajo—Mateo se excusó.

—Tengo que desempacar—Lia se excusó.

—Yo quiero ir. Necesito cosas. Chris, ¿quieres ir?—dije.

Esperaré aquí, ya casi me tengo que ir.

Ok, no tardaremos—dijo mamá y nos fuimos los tres. 

 

 

(...)

 

 

Cuando volvimos un Mateo de mal humor nos abrió, no entendía el porqué pero al entrar a la casa lo comprendí. Definitivamente tengo que hablar con mi mejor amigo y mi hermana.

Chris y Lia estaban muy juntos y bueno, en mi mundo de los ships yo imaginaba que a Mateo le gustaba mi hermana y tengo pruebas de ello, claro que es muy estúpido para admitirlo pero es muy obvio en mi mente, al menos por la mirada que tenía ahora hacía ellos.

Y la misma mirada la tenía Daniel, ¿será gay este hombre? O qué tiene en contra de mi hermana, porque si sabe que es mi hermana, ¿verdad?

Espero que Lia haya aclarado eso.

Bueno por su mirada que hizo al voltear a verme creo que no sabía así que me acerque a Lia.

—Supongo que te presentaste como mi gemela, ¿verdad?—le susurré.

—¿Debía hacerlo?—se hizo la tonta.

—Oh no lo sé, tal vez ¡sí! Estoy segura de que Daniel está al borde de un colapso mental.

—Tenía que confirmar una teoría.

Al igual que Mateo, Lia también intuía muchas cosas, la mayoría de las veces acertaba. Son muy iguales en varias cosas, claro que ambos odian cuando digo eso pero todos nuestros conocidos piensan lo mismo.

—¿Qué teoría?

—Tal vez dos—Lia no va a confesar en este punto de la conversación.

—¿Cuáles?

Alzó los hombros y salió corriendo a su habitación, que supongo era mi habitación. Es demasiado marica para dormir en la habitación de Dylan con la excusa de que es muy oscura, aparte de que él odia que alguien más duerma en ella aunque nunca esté.

Chris se había ido y Mateo había huido a su habitación.

Y solo quedamos dos.

Después de una pequeña discusión lo obligue a que hiciera la cena para todos nosotros pues no lo hace mal.

Tiempo después Lia bajó y comenzó a ayudarle no sin antes pedirle una disculpa—y probablemente burlarse de sus celos en voz baja—por no aclarar la situación de antes. Pero no escuché todo ya que estaba concentrada en el sándwich que Daniel me había preparado.

Este hombre en serio cocinaba bien aunque sea solo un sándwich. Si pudiera comer algo por el resto de mi vida sería este sándwich.

Se estaban llevando bien y no sé si eso era muy malo o muy bueno. Tal vez bueno porque todos seremos amigos, yei.

Obviamente mi hermana sabía lo que había pasado entre los dos porque se lo había contado y creo que esa era la razón para sus acciones de antes y ahora platicaban animadamente mientras cocinaban. Habían congeniado bien.

Mateo bajó tiempo después, seguía enojado pero necesitaba hablar con él. Así que espere a que Lia y Daniel estuvieran distraídos y lleve a Mateo lejos de la cocina.

—¿Vas a decirme que está pasando o voy a tener que averiguarlo yo sola?—lo interrogué inmediatamente. Abigail la detective.

—¿Qué está pasando de qué?—maldito cínico.

—Entre tú y Lia, idiota.

—No está pasando nada—apartó la mirada.

—Te voy a dar una última oportunidad antes de que te arrepientas. ¿Qué está pasando?

—¡Nada!—me gritó, oh no.

A mí nadie me grita.

Lo jalé de su oreja hasta el baño y lo encerré, después fui por Lia a la cocina jalándola de la misma manera y la encerré en el baño también, tenía las llaves de todos los cuartos de la casa, pero por si a caso arrimé el sillón hasta la puerta.




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