Enemigos Con Beneficios

Capítulo 22: Cumpleaños.

20 de Diciembre de 2018.

 

 

Abigail.

 

 

—Lia, por favor—estaba prácticamente suplicándole a mi copia testaruda.

—No Abigail, no distraeré a Jorge mientras vas con Daniel a tu habitación—rodó los ojos—. Y menos después de que no comieras lo que preparé.

—Tenía nuez y sabes que odio la nuez. Ándale, y te juro que después te lo compensaré—¿por qué no solo podía decir que si?

Habíamos terminado de cenar y mis primos y hermano habían ido a compra alcohol para hacer una mini-fiesta, lo cual sabíamos todos que terminaría en estado etílico para todos.

Es como cuando en mi pueblo dicen: "Vamos a hacer algo tranqui" y terminas sin camisa encima de un monumento del parque. Ah no, eso pasó aquí, con casi las mismas personas de hoy.

Pero ahora necesitaba ir con Daniel a mi habitación para algo importante y mis primos llegarían en cualquier momento por lo cual tenía que actuar rápido. Si nos veían en algún lado solos lo golpearían, peor, si nos encontraban en mi cuarto solos lo matarían.

Así que mejor prevenir que lamentar. Solo que mi copia aguafiestas no quiere cooperar mucho que digamos.

—¿Evitarás que me alcoholicen esos engendros?—mis primos siempre trataban de embriagar a Lia por ser la que más aguante tiene en la familia y casi siempre funcionaba. Ellos terminaban peor pero el resultado era una Lia tonta y al mismo tiempo valiente.

—¡Sí! Es más yo no tomaré nada para cuidarte.

—Está bien—escupió a su mano y me la tendió.

—¿En serio vamos a hacer esto?—Me miró como diciendo "sí, en serio estúpida". Así que escupí a mi mano y la estreche, pero crucé los dedos de mi otra mano sin que lo notara. No puede quitarme mi diversión.

Fui con Mateo y Daniel y tome a este último por la muñeca para subir a mi habitación, no sin antes ponerle el seguro a la puerta.

Repito: Mejor prevenir que lamentar.

—¿Qué hacemos aquí? ¿Acaso me extrañas tanto?—dijo tomándome de la cintura y yo lo empujé levemente ya que si lo aventaba iba a hacer un drama y necesitaba un momento serio.

—Cierra los ojos—me miró confundido y luego lo hizo. Yo fui por la caja que había guardado en mi closet la cual tenía un moño muy bonito. No soy buena envolviendo estas cosas así que Lia lo había hecho—. Extiende tus manos.

—Si es otra araña juro que voy a dejar de hablarte Abigail.

—No seas llorón—con desconfianza extendió sus manos.

—¿Cómo supiste que era...

—...tu cumpleaños?—lo interrumpí—. Sabes que soy súper espía.

En realidad me encanta celebrar los cumpleaños de los demás así que hace unos días me metí a su facebook e investigué que día era. Oh sorpresa cuando me di cuenta de que era en los próximos días así que tuve que ponerme creativa rápido y buscarle un buen regalo.

—Pero...

—Sé que no te gusta celebrarlo. Una vez me lo dijiste y creíste que no te puse atención, pero sí lo hice. Así que te traje aquí al menos para que tuvieras una rica cena sin que nadie se enterara de la fecha.

—Quién lo diría, en realidad me aprecias—me sonrió burlonamente.

Ojalá y no alardee tanto o tendré que patearlo. Hago una cosa buena por una vez en la vida y este zopenco* ya cree que lo aprecio. Pues eso jamás pasará.

—Digamos que me empiezas a caer bien. Ahora ábrelo—dije emocionada. Soy muy buena dando regalos y es muy lindo cuando las personas se emocionan a la hora de abrirlos.

Su cara de sorpresa fue la mejor parte de todo esto.

Esta vez no era una araña, era un cuchillo. Y no, no voy a matarlo, sé que la última frase sonó mal pero todo tiene una explicación.

—Había leído en algún lado que es el mejor regalo que le puedes dar a un chef, y como aspiras a ser uno lo vi y pensé en ti—le sonreí esperando que no lo odiara y me matara con su regalo. Soy muy linda para que me acuchillen.

Vaya, creo que la vanidad que tiene Daniel se me está pegando.

—Es el mejor regalo que alguien me ha podido dar, Abigail—dejó su regalo sobre mi cama y me abrazó, pero este era un abrazo diferente. No es como cuando me abrazaba para después besarme y tener maravilloso sexo. No, esta vez había algo diferente.

No un simple abrazo de "hey, gracias por el regalo" si no un abrazo de "hey, te q....."

Ay no, ni siquiera puedo pensar en esa palabra. Me dan ñañaras*.

—Feliz cumpleaños, animaldije mientras seguíamos abrazados. Solo para cortar el momento cursi de esto.

—Tan linda como siempre—me gusta que le guste lo mata momentos que podía ser.

—Es un don natural—nos separamos un poco quedando cara a cara y él me sostenía por la cintura mientras que yo tenía mis brazos al rededor de su cuello. Casi parecíamos una pareja, casi.

Poco a poco fuimos cortando la distancia hasta que nuestras respiraciones se mezclaron y al fin nos besamos.

Pero este no era un beso lujurioso. Estábamos siendo delicado y lentos, raro.

Era un beso en el que sabíamos que no pasaríamos a más. Era, aunque odie admitirlo, un beso lleno de sentimientos, y no necesariamente de odio.

O al menos así lo sentía yo. El pensar que yo puedo ser la única en sentir este tipo de cosas hace que se me retuerza el estómago.

Pero a pesar de los riesgos que me podía traer no nos separamos. Estaba disfrutando cada momento de esto.

Hasta que alguien toco mi puerta.

—¿Qué están haciendo adentro, Abigail?—dijo Iván.

Lia había distraído a Jorge pero no al otro baboso.

Los dos nos miramos.

—¿Qué hacemos ahora?—susurró.

—Soy la ama de las excusas—dicho esto tomé un vaso con agua que estaba en mi cómoda y se lo tiré a su playera.




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