Enemigos juntos hasta el altar

Capitulo 23

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CHAPTER 23

“ Comenzando los preparativos de nuestra boda”

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—Bajate del auto Sharon, si no bajas… iré yo a bajarte del coche.Créeme no será nada bueno para ti— Dijo Adam después de tanto silencio.

Me mantuve tranquila como si él no me hubiese dicho nada; él abrió la puerta del coche y me arrastró de las piernas y me atrajo hacía su dirección. Saqué mi daga que se encontraba en mi bolsa y se lo apunté a Adam .—Crees que soy una chica indefensa. A mí nadie me manda, yo soy mi propia jefa— . —Jamás me obligarán a nada que yo no quiera—.Él solo me miró y me besó y me sacó del auto; me subió a la habitación, me tiro con tanta fuerza que sentí un dolor agudo en la espalda. —¿Por qué te pones así?. Si se supone que vas a ser mi esposa aunque sea falsa; pero creo que debe de haber confianza y no veo eso de parte tuya—

—¿Confianza?. No me hables de confianza, no pudiste confiar en mí, creíste en otra pero no en mí—

—Solo le ayudé a levantarse, no fue nada. Cuando me disponía a preguntarte que había pasado; ya te habías ido—

—No estoy tan convencida pero por mi salud mental decidire creerte—

—Esta bien, ve a dormir… yo en cambio iré a prepararme una bebida para desestresarme—

Me acosté y no recuerdo ni en que momento me llegó el dicho “sueño”; desperté porque sentía como alguien me daba besos en la nuca y en a cabeza. —¡Buenos días, Sharon! ¿Por qué eres tan hermosa?—

—Ay, ya Adam. Mejor dime que contiene esa bandeja—

—Preciosa te he preparado el desayuno, en cuanto termines de prepararte vas y desayunas— Contestó Adam y me trajo la bandeja a la cama.

Desde que ese acontecimiento en el bar, Adam me ha tratado muy bien desde ese día. Pareciera que estuviésemos enamorados o que fuesemos pareja . Preparé algunas pertenencias porque Adam se iría a pasar los últimos días en mi hogar; llegamos y dejé que el mayordomo se llevase a Adam a su habitación.

Fuimos al jardín a platicar sobre nuestra boda, justo en ese momento apareció Miriam con mis tíos. Mis tios vinieron a conocer a mi futuro esposo; ellos me saludaron pero Miriam corrió a abrazarme y comenzó a mirar a Adam.

—Eres libre de preguntar quién es, porque veo que tienes curiosidad— le dije a Miriam.

Ella preguntó y Adam le contestó, estábamos muy aburridos, así que decidimos hacer una carrera de quien aguantaba más la respiración en la piscina; ganó Adam. Esa noche Adam preparó la cena y mi padre dijo:

—¡Hija, que afortunada eres! Al menos sabe cocinar, no tenemos de que preocuparnos…porque él cocina súper excelente—

—Serás un buen yerno, afortunada sea la mujer que tendrá a tus hijos— Exclamó mi abuelo.

Cenamos como una familia unida, mi primita se quedó a dormir en mi habitación.

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«A la mañana siguiente»

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La mañana fue como de costumbre, súper tranquila. Adam y yo iríamos a una ópera; y luego de la ópera saldríamos de compras porque teníamos tantas ansias por escoger el vestido de novia que fuimos a una tienda de vestidos de ceremonia; me probé muchos vestidos pero algunas teníanla cola muy larga o tenían muchas capas. Al final fuimos a otra tienda y encontramos el conjunto adecuado. El traje de Adam era un azul marino pero mi vestido blanco tenía incrustado diamantes y me quedaba perfecto; e incluso compré una corona con incrustación de zafiros para combinar con mi esposo.

El vestido de las damas de honores sería color azul marino, tendría apertura en la pierna. Lionor había hecho la invitación hace varios días, eran muy bonitas… estaba la foto de los novios, esa foto era del día de la revelación de género. Recordé el vestido de la niña que tira las flores y pensé en Miram; escogí un vestido de color celeste para la niña, y en este caso las flores serían de color azules y sino pues las pintaremos del mismo color del vestido de Miriam.

Estábamos cansados de elegir, cabe recalcar que también fuimos a comprar la decoración para nuestro pastel y para decorar el lugar en donde se celebraría la boda; sería completamente del color de los zafiros incrustados en mi corona ; también un poco de color blanco. Las sillas serían de color blanco, la boda se celebraría en casa de Adam… bueno en “nuestra casa”, el jardin de Adam es bastante espaciosa, pondríamos las sillas en el jardín porque solo invitamos a amigos y algunos periodistas.

Llegamos cansados de tantas compras y nos tiramos al sofá; mi familia al parecer estaban en el patio trasero. Solo escuché el sonido de una guitarra y de inmediato pensé en Anton. Salí a saludarlo pero también estaba presente Melody y Esteban; saludé a todos pero en cuanto me disponía de saludar a Esteban sentí un escalofrío.

Esteban me susurró—Tu chico me esta tirando miradas asesinas—.Le respondí—Tranquilo perro que ladra no muerde— . Los dos comenzamos a reír por mi comentario. Melody y Anton compondrian una canción para nosotros.

Comenzo Melody con una voz suave: Te quiero contar una historia…de una chica fuerte, y un chico…muy despistado.

Sonó mi celular y me fui lejos para contestar.—¡Sharon! Volveré mañana a francia, tu bailarín favorito vuelve.¿ Qué me guardarás para cuando vuelva?—




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