———
CHAPTER 29
“ Una sentencia final o el castigo merecido ”
———
Me llamaron del juzgado para testificar sobre lo ocurrido con Amelia. Todos nos preparamos para asistir al juzgado; recopilé las pruebas del allanamiento e intento de asesinato. La casa estaba llena de camaras así que tener pruebas no seria un problema, recolecté todo lo que pude y nos dirigimos al tribunal.
Cuando llegamos esperamos un poco pero luego todos entramos, la madre de Amelia intento lanzarse sobre mi pero unos policías de aquel lugar la detuvieron antes de que me hiciese algo; pude notar que madre e hija, eran de verdad, dos gotas de agua; no solo en apariencia sino también en personalidad. El abogado de Amelia hacia lo posible por defenderla aunque eso aún no bastaba; había muchas pruebas de que ella era culpable.
—No, no quiero ir a un hospital psiquiátrico—
—Al menos agradece que no sufrirás tanto castigo, porque estar en una celda o estar rodeada de asesinas no seria nada bueno y mucho menos para una “princesita” como tú—
Amelia gritó lo más fuerte que pudo pero eso no cambio los resultados de su sentencia; toda mi familia había asistido para ver que pasaría. Queríamos ir a celebrar nuestro triunfo, es que por fin Amelia obtuvo su merecido o más que su merecido.
Fuimos a un bar, ese bar era peculiar porque tiene un pequeño parque atrás que solo tenía unas bancas y unas flores hermosas; mis padres y mis abuelos se fueron al parque trasero y yo me quedé en el bar con mi esposo y mis amigos. Disfrutamos de varias bebidas e intenté beber alcohol a escondidas de mi esposo pero no fue posible; mi esposo si que sabia como controlarme y vigilarme. Me imagino que él sería un excelente padre en el futuro porque era muy observador y me cuidaba tan bien; él prestaba atención a cada detalle así que fue difícil intentar beber a escondidas.
Me aloque un poco pero mi esposo al parecer sospechaba que eso sucedería; él me llevo a su casa es decir a nuestra casa.
Cuando llegamos, Adam se bajo del coche y me cargo también él me llevo a la habitación; después de que me dejo en la cama, el ambiente se acaloro un poco. Mis emociones se dispararon a tal punto de que me sentía como en una montaña rusa; mi esposo al verme así se acercó hacía mi y yo me abalance sobre él. Cuando sus manos se encontraron con los mios sentí una chispa ardiente; pensé que esa era una señal así que le seguí el juego y lo bese, ese simple beso se transformó en algo más.
Mi marido era excelente y sabía lo que hacía, lo miré fijamente a los ojos y continúe besándolo. Enseguida lo que era un beso se transformó en más, no pude controlar mis deseos y eso hizo aumentó la fuerte tensión que había en la habitación; el aire de la habitación parecía acortarse o desvanecerse, ya no había rastro de las bromas de antes ni de las dudas que nos habían perseguido durante meses. Creo que los dos estabamos de acuerdo en formar una familia, es decir, una verdadera familia no una de contrato o por aparentar frente a los demás; el latido de nuestros corazones pareció sincronizarse en un solo ritmo acelerado, mi corazón parecía salir de mi pecho y eso era normal después de esta serie de emociones.
—¿Estás seguro de que quieres continuar? Si quieres parar ahora es el momento— le pregunté mientras aún estaba atrapada entre sus brazos.
—Si no estuviera seguro no te estaría sosteniendo y mucho menos besándote como un loco; te diré algo muy importante y que creo que ya lo sabes—
—¿Qué es lo importante que me dijiste, refrescame la memoria porque no me acuerdo?—
—¡Por Dios, Sharon! Tú siempre me pones nervioso con esos ojitos de ternura, contigo no puedo guardar un secreto. Lo importante es que te amo mucho, como de aquí hasta el fin del mundo, es decir, quiero estar contigo hasta que muera—
—¡Oh por Dios! Bueno yo no tengo la culpa de que no puedas resistir a decirme todo con solo mirarte; tienes una solución y es no mirarme a los ojos—
—¡Sharon! En fin ya terminemos de esto y mejor vayamos a dormir— Exclamó Adam.
Aplazamos la charla para continuar con ella otro día porque por ahora debíamos concentrarnos en nosotros... nah a quién engaño, debíamos terminar ese momento de placer, o lo que sea que sido aquello.
Antes de irme a dormir tome un baño e hice todo mi trabajo e incluso agende una cita para ver un local en el cual lo transformaría en mi bufete; realmente deseaba tener mi propio bufete de abogados y ser yo mi propia jefa.
Mi actual jefa es increíble pero mi sueño es crecer y construir lo mío y poder dejarle a mis hijos un patrimonio familiar; aunque depende de lo que quieran mis futuros hijos, iba a contratar a algunos compañeros de la universidad que necesitaban trabajo además ellos son muy buenos.
*
Cuando despertamos alguien estaba tocando la puerta y mi esposo fue a abrir, resulto ser la asistente de mi esposo. Ya era hora de irnos al trabajo así que fui a prepararme para irme a trabajar. Me despedí de mi esposo y de su asistente, tome una de las motos de mi esposo y me subí para irme al trabajo.
Mi dia en el trabajo transcurrió como siempre, yo revisando unas pilas de documentos y agendando citas para resolver algunos casos. La madre de Amelia vino a hacer un escandalo a mi oficina —Te exijo que retires los cargos en contra de mi hija, ella no merece estar en un hospital psiquiátrico ni tampoco en una celda—.
#742 en Fantasía
#3384 en Novela romántica
romance contemporaneo, amor de dos personas diferentes, enemiestolovers romance odio amor
Editado: 10.04.2026