Enemigos juntos hasta el altar

Capitulo 32

———

CHAPTER 32

“ Dos princesas y un príncipe ”

———

Era el día que más habíamos esperado no solo mi esposo y yo, sino todos nuestros familiares e incluso nuestros amigos. Nos encontrábamos en el hospital esta vez no era solo para un chequeo prenatal sino para saber los géneros de los bebés; mi madre nos acompañaba, mi esposo estaba afuera y a mi me taparon los ojos, ella dijo que nos haría una fiesta sorpresa para que nosotros luego descubriesemos el género de los bebés. Estaba emocionada por saberlo pero debía calmarme, la fiesta se haría en tres días pero yo creía que era mucho tiempo; la curiosidad me carcomía por dentro. Mi esposo también se encontraba emocionado pero a él realmente no le importaba tanto el género, lo que le importaba era que yo estuviese sana y feliz; también que los bebés se encontrasen bien.

Salí ansiosa de tal modo que intenté sacarle información a mi madre aunque no pude porque ella me conocía bastante bien como para saber que quería información; me distraje al salir de hospital cuando me llego un rico olor a patas de pollos fritas y mucha salsa picante. Mi mamá me compro como seis patas de pollo picantes, le ofrecí a mi esposo y él comió un solo porque él creía que luego tendría hambre; la dejamos en su casa y nosotros nos dirigimos a la nuestra.

Adam iba a cocinar mientras él me dejaba explorar la cocina y comer todo lo que quisiera; no se ni que me paso pero quise probar pepino en mermelada de cereza, no sabía tan mal, también probé papas fritas con miel, esas mezclas suenan raro pero en ese momento me gustaba y a mis bebés parece gustarles.

Adam me detuvó para no hacer más mezclas raras y me llevo a la mesa porque la cena ya estaba lista; comimos de todo un poco: Salmón al horno con costra de nueces y espárragos, pasta integral con salsa de espinacas y ricota, sopa con carne de res, lasaña y un batido de papaya. Adam preparó mucha comida, era suficiente para un ejercito pero los pequeños y yo terminamos con todo; mi esposo solo se reía de como acabé panzona y harta de comida porque no podía ni levantarme de la silla.

Él me ayudo a pararme y me llevo a caminar un poco del jardín hasta la piscina; me senté un ratito porque estaba cansada pero luego Adam me cargó y me dijo —Ya es hora de que te vayas a dormir, mañana decoraremos la habitación para los bebés. Además necesitas descansar mucho, ahora no solo es por ti sino también por ellos—. Me llevó a la habitación y yo fui a ducharme, me preparé y volví a la habitación para ver que Adam se había quedado dormido esperándome; lo puedo entender él se esmera en ayudarme y hacerme feliz además también lidia con él trabajo. Ahora él es padre, casi amo de casa y como una especie de doctor, él no me dejaba hacer casi nada.

“ A la mañana siguiente ”

Desperté y vi que mi esposo seguía dormido, aproveché para prepararme e ir a hacer el desayuno porque él no me dejaría hacer nada. Preparé panqueques, unos tacos, unas quesadillas y también huevos fritos acompañado de un buen tocino, le pedí al super que mandará un jugo de naranja a la casa. Él se despertó y tardó un poco para bajar, supongo que se estaba cambiando. Al verme en la cocina el se puso en pánico —Amor, mejor me lo hubiese dejado a mi ese trabajo de hacer el desayuno. Es peligroso porque tu deberías estar descansando—

—¡Estoy embarazada no inválida! ¿O es que acaso no quieres mi ayuda?. Solo quise prepararte el desayuno, tú haces tanto por mi que quería retribuir y por ahora solo pensé en ayudarte a hacer el desayuno—

—No importa,amor. Para mi el hecho de que tu seas feliz me hace feliz pero para la próxima avisame para yo poder echarte una mano—

—¿De verdad no me prohibiras hacer quehaceres?—

—No soy tu papá para prohibirte nada, además tú eres mi esposa si te gusta estar en movimiento pues apoyaré tu desición... señorita madre de mis hijos—

—¡Aww que lindo! Pero mejor comencemos a desayunar antes de que todo se enfríe—

A continuación nosotros pintamos la habitación y la decoramos, mis suegros trajeron las cunas y las añadimos a la habitación para que no pareciese vacía aunque tenía un mueble y un armario gigante en donde estaban todas la ropas para los bebés; organizamos todo. Mis suegros fueron de gran ayuda, terminamos muy agotados que me dormí antes de comer ya que era el mediodía, Adam decidió no despertarme... yo solita me desperté al oler el rico olor de un pastel de chocolate recién horneado.

—¡Que rico huele! ¿Me dejas probar un poco?—

—Probar no... si quieres puedes comer todo el pastel. Lo hice para ti, porque anoche murmurabas que querías pastel de chocolate—

—¡Oh gracias, querido! Aunque ahora quiero algo más, se me antoja un beso tuyo —

—Jaja, no te preocupes querida... yo enseguida te lo doy, es más yo puedo darte mil besos—

*

Él me hizo reírme mucho haciéndome olvidar de los dolores que he tenido últimamente, casi no puedo hacer nada porque la barriga me pesa pero aún así hago lo que pueda porque quiero ayudar. Enseguida me comi el pastel que de hecho estuvo estupendamente delicioso; de repente sentí un fuerte dolor y era porque los bebés pateaban, llamé a Adam para sentirlos.

Después de eso ellos no dejaban de patear y Adam dijo —Seguro amaron tanto el pastel que les preparé y patean en señal de agradecimiento—. No pude evitarlo pero estallé de risa, de veras que mi esposo saltaba con unos argumentos realmente graciosos. Yo fui a cambiarme porque iría a nadar a la piscina mientras hablaba con mi hermana acerca de como ella esta manejando mi bufete mientras no estoy.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.