Enemigos juntos hasta el altar

Capitulo 34

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CHAPTER 34

“ Por fin conoceremos a nuestros pequeños ”

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« Unos meses después »

Se acercaba la fecha del parto, mi esposo se tomó un descanso del trabajo para estar conmigo en todo momento; él temía que me pasaría algo mientras él no esta. Él preparó todo para cuando sea el momento, que estemos listos. Realmente él durante esos días solo se dedicaba a cuidarnos a mi y a los pequeños; mis amigos me visitaban y mi familia también, mi suegra nos traía comida y también me hacía compañía.

“ Llegó el día de finalmente conocer a los trillizos"

Ese día estaba tratando de levantarme de la cama porque los bebés no me daban tregua con sus patadas; me imagino que estaban discutiendo en ese momento. Intentaba bajar las escaleras pero llegué al último escalón y sentí un fuerte dolor; mi madre y suegra se encontraban en la cocina charlando con mi esposo. Llamé de inmediato a Adam —Amor creo que ya los niños quieren salir— le dije mientras aún me sostenía del pasamanos de la escalera.

—Pero faltan dos días para la fecha del parto–

—Y eso que carajos importa. ¡Adam llevame rápido al hospital! ¿Acaso no entiendes que se me esta rompiendo la fuente ahora mismo?—

—Esta bien amor, te llevaré al auto, pero esperame que debo buscar las maletas que preparé para tu estancia en el hospital—

—Adam eso no importa, en cualquier momento puedes volver a buscarlos. Yo soy la que te necesita ahora—

*

Mi madre me estaba animando y mi suegra fue a buscar las maletas para que así Adam fuese al hospital conmigo; ella se despidió de nosotros y dijo que vendría a hospital luego de algunos minutos. Oraba por llegar al hospital porque realmente el dolor era insoportable; no se que me paso pero me desmayé, me desperté en el hospital ya vestida y en la camilla. Mi esposo quería entrar y al menos alentarme en el parto, el doctor lo dejó entrar.

Fue realmente doloroso pero mi esposo me alentaba —Vamos amor! Hazlo por nuestros hijos, estoy aquí contigo así que quédate tranquila—.Nació nuestra hija pero aún faltaban dos —¡ADAM NO PUEDO MÁS! Siento que voy a morir—. Él siguió alentandome. Esposa yo se que tú puedes, vamos… demuestrame que si eres capaz—

—Después de esto no quiero más niños, esto duele mucho… amor me lo prometes— dije entre sollozos.

—Te lo prometo solo tendremos niños si así tú lo desees—

—Señorita empuje que ya sale el segundo. Señor Adam siga así, mantegala despierta porque sino ella se desmaya otra vez— dijo la doctora que atendía el parto.

*

Después de tanto esfuerzo el tercero decidió salir y justo después de que salió me desmayé; me desperté en la habitación del hospital. Lo primero que vi fue a mi esposo intentando calmar a uno de los pequeños; llamé a Adam porque debíamos decidir los nombres de los pequeños. La niña se llamaría Adelia, ella es una preciosura salió igualita a mí, el segundo bebé solo tuvo mis ojos y después todo del papá, lo llamé Damian, el tercer bebé obtuvo los ojos de Adam pero se parecía a mi no solo en el cabello; lo llamé Gael . Son trillizos pero cada uno al parecer tuvieron algunos rasgos diferentes, dos con obtuvieron el color de mis ojos y de mi pelo.

—Esposa de veras que los tres se parecen a ti, así que… que te parece si tenemos tres más pero que se parezcan a mí—

—¿Tres que Adam? Cuando comiences a cuidarlos verás que con estos tres te basta y te sobra—

—¡Jajaja es broma querida!—

*

Alimente a los niños y los pusé a dormir, Adelia realmente era muy tranquila, Damian no paraba de llorar pero Gael era lo contrario él era el que más sonreía al jugar con él. Nadie pudo venir a visitarme porque estaba muy agotada que decidí recibir visitas mañana; Adam estuvo ahí para mi en todo el tiempo, mi suegra nos había traído la maletita de los bebés y una bolsa con ropas para mí. Mi madre estaba hablando con el médico para saber cuando nos dan de alta.

—Sharon no pude venir más temprano solo porque tuve que empacar lo necesario para ti y los niños; mi hijo realmente empacó todo lo que pudo en esa maleta— comentó mi suegra con una leve sonrisa.

Mi madre entró y nos anunció que mañana en la tarde nos darían de alta; no se como mamá convenció a los doctores pero de veras estoy agradecida porque yo no soportaba estar en el hospital. El celular de mi esposo sonó y eran los padrinos que llamaban para saber de mi y los bebés; los pequeños estaban durmiendo pero al menos los padrinos los vieron.

Mañana toda la familia vendría a visitarnos en casa, ellos podían visitarnos en el hospital pero no quise. Mejor los invité a la casa para que se sientan cómodos y además poder hacer una mini fiesta de celebración.

« FIN »




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