Enemigos juntos hasta el altar

Capitulo 36

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CHAPTER 36

¿Una niñera o no?

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Al despertarme sentí un fuerte dolor de cabeza acompañado de unos dolores de espalda; pero no vi a los niños. Entré en pánico… corrí rápidamente a buscar a mi esposo en la habitación principal. Quería contarle de que los niños habían desaparecido.

Llegué a la habitación gritando descontroladamente —¡Cariño! ¿Donde están los niños?—. No se que me pasó porque las lágrimas brotaban de mis ojos; mi esposo corrió a consolarme y me dijo donde se encontraban los bebés.

—¿Por qué no me despertaste para yo poder cuidarlos?— le reclamé a mi esposo.

—Es que estabas muy cansada, decidí cuidarlos mientras tú aún seguías durmiendo. Tranquilo los niños están muy bien con mis primos, además ellos están aquí en casa— me respondió Adam.

Después de ese pequeño susto que me dejo helada; seguí tranquila con mi rutina. Me duché e incluso me hice un skincare, era hora de que yo me cuidase. Debo aprovechar cada minuto en los que mis hijos estén durmiendo o distraídos; me pusé muy hermosa que cuando bajé a comer mi esposo me preguntó:

—¿A donde vas tan bonita? Creo que se te olvida algo—

—¿Qué crees que se me ha olvidado?—

—Faltamos los niños y yo para que tu outfit esté completo—

Le sonreí y a continuación tomé a Adelia que estaba en su cochecito pero se le notaba muy inquieta; fui a darle de comer. Mi esposo me invitó a cenar a un restaurante, me puse muy feliz por la invitación. Después de un largo tiempo ya era hora de bañar e intentar hacer dormir a los niños.

Dormí a los niños y fui a preparar una carlotta y un pay de limón; quería sorprender a mi esposo con sus postres preferidos aunque realmente a él le encantan todos los postres. Él estaba acostado en nuestra habitación, terminé de hacer los postres y después llevé el postre a la habitación para que lo pudiesemos comer juntos.

*

Al entrar a la habitación vi a mi esposo durmiendo, no intenté despertarlo… bajé a guardar los postres en la refri, subí para acostarme al lado de mi esposo. Me acerqué hacía él y lo abracé muy fuertemente, encendí los monitores para que me avisasen cuando los bebés comenzasen a llorar.

Mi esposo se despertó luego de unas horas, él fue a prepararse para nuestra cena… en cuanto mi marido terminó de alistarse, yo también fui a prepararme. Estuve lista en menos de treinta minutos así que bajé a sacar los postres del refri; él y yo comimos aunque también le dimos un poco a los niños que se habían despertado hace mucho pero estaban callados. Yo le había programado música de cuna e incluso les había puesto algunos sonajeros y peluchitos.

Cambié a los bebés y los vestí muy bien, me subí al auto pero faltaban los niños. Adam me los trajo y fue a buscar sus cochecitos para así ponerlo en el baúl; él manejo despacio tan despacio que me dio sueño. El auto se detuvo y mi esposo vino a despertarnos e intentó poner a los niños en sus cochecitos; salí para ayudarlo.

En cuanto entramos al restaurante recordé que fue en ese lugar que Adam me propuso lo del contrato matrimonial; no me había dado cuenta hasta que vi las mesas y el menú, habían cambiado toda la decoración de afuera. Adam nos llevó a la mesa que habíamos reservado, acomodé los cochecitos. Una de las empleadas se ofreció a ayudarnos a cuidar a los niños; de repente apareció Carl con Sofía.

—Los lindos padrinos de nuestros pequeñuelos— dije mientras que mi esposo ya se había levantado para ir a abrazar a los padrinos.

*

Ellos se ofrecieron a cuidar a sus ahijados para que mi esposo y yo pudiésemos tener un tiempo a solas; pude disfrutar un poco un tiempo solo con mi esposo. Nos tomamos algunas fotos todos juntos incluso compré un postre para llevar; pero en el camino a casa pensé en contratar a una niñera para que nos ayudase con los niños.

Me acordé de unas de mis amigas en la universidad; ella me había dicho que necesitaba conseguir un trabajo hace unos meses. Le llamé y le conté sobre mi propuesta de trabajo; ella nos ayudaría solo tres veces a la semana. Ella aceptó encantada porque justamente había renunciado a su trabajo anterior simplemente porque no tenía tiempo libre.

Además necesitábamos una niñera porque eran tres niños y yo sola para cuidarlos; aunque mi esposo me ayudaba pero él tenía que volver al trabajo y yo por igual. Realmente nos ayudaría mucho y más ahora con los preparativos de la boda de mi querida hermana. Mañana la acompañaría a la selección de vestidos, mi cuñado también iría e incluso mi esposo, pensábamos llevar a nuestros hijos.

-

« FIN »




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