Enemigos: Pactos que nacen del rencor

Capítulo 1

ABRIL.

Sus ojos azules solo me dejaban estática. El café manchaba su playera blanca del uniforme deportivo.

No suelo ser torpe.

Solo él se interpuso de la nada mientras caminada hacia la universidad.

- ¡¿Acaso no te sirven los putos lentes?! -Reclamo tan rápido como salió del shock.

¿Como se atreve a gritarme de esa manera? Si fue su culpa que chocáramos en primer lugar.

- ¡¡TU DEBERIAS MIRAR A AMBOS LADOS ANTES DE CRUZAR!!

Estaba tan enojada. Contenerme me estaba costando.

Le avente el resto del café por el reclamo y luego el vaso a la cara. Él lo tomo limpiándose un poco el café.

-Hija de puta...

Antes de que dijera más salí corriendo. Tengo cosas más importantes que hacer que pelear con alguien.

Revisé mi teléfono, faltaba poco para que empezara mi primera clase. Me apresuré el paso lo más que pude, no sin antes escuchar los pasos furiosos de alguien atrás. Es ese mismo tipo.

- ¡¿Otra vez tu?! - Cuestione molesta.

Apresure el paso lo más que pude antes de que me pudiera alcanzar.

¿Acaso se quiere desquitar? Él es un idiota.

Antes de llegar a la acera tropecé con las agujetas de mi zapato, el me rebaso y no sin antes voltearse y mostrarme el dedo medio.

-¡¡Maldito psicópata!!

-El karma te persigue perra- Tenia una sonrisa en el rostro que me hiso apretar la mandíbula.

Me levante, hay un poco de lodo en mis rodillas. Para mi mala suerte el pantalón es blanco. Mi ira esta al tope, justo por ese maldito imbécil.

Al llegar a mi salón vi a Adriana frente a mí butaca, mi única amiga dentro de este lugar. Me senté, ella no noto mi presencia esta viendo su teléfono. Toque sus hombros y ella de un sobre salto me volteo a ver.

-Me asustaste pendeja.

Yo sonreí por lo bajo mientras acomodaba su cabello.

- ¿Qué haces?

Estaba mandando mensajes a través de WhatsApp. Y por lo poco que alcanzó a ver es que esta coqueteando.

- ¿Quien te tiene tan enamorada?

Ella apago su teléfono volteando a verme. Hacia un puchero con las mejillas rojas. Quien quiera que sea, ya la engancho.

- ¿Me lo dirás?

Asintió, yo coloque ambos brazos sobre mi escritorio esperando su confesión.

-Se llama Salvador.

Rei por lo bajo al escuchar eso. No me sonaba el nombre. Pero, en definitiva, puede ser alguien muy coqueto y amable. O al menos eso espero.

- ¿Y de que hablaban?

Quiero indagar más en su comportamiento y relación que tienen.

-Nada que deba importarte.

Alce una ceja. Debo admitir que soy un poco entrometida, me gustaría saber si él es bueno o un simple tipo le romperá el corazón.

- ¿De dónde lo conoces?

-...

Ella miro al suelo un segundo y suspiro. Esta muy pensativa, pero yo sé que no puede guardarse nada conmigo. Solo me tiene a mi para desahogarse, no hay nadie que la entienda como yo lo hago.

Porque somos amigas obviamente.

-Es del edificio de al lado, estudia derecho y nos conocimos el jueves de la semana pasada.

Eso fue rápido, hoy es lunes si no me equivoco, lo que significa que están platicando con tanta confianza después de haberse conocido hace solo... 4 días.

- ¿Y que son? - Cuestione con más seriedad.

-Amigos- Respondió desviando la mirada hacia la ventana.

- ¿En serio?

Hace pocos días que se conocieron y ya tienen confianza para coquetear con tanta libertad. Eso podría ser malo. Porque nosotras teníamos tanta confianza cuando nos conocimos. Y ese tipo la podría ver como fácil de conquistar.

- ¿Te muestra señales de querer algo serio?

- ¡¡Apenas nos conocemos!!

-Lo sé, pero...tu ya tienes intenciones románticas.

Ella serró los ojos con las mejillas enrojecidas.

-Lo sé... pero aún no me pide ser su novia. Por ahora me cuentas cosas que hace desde que se levanta y hemos tenido un par de citas.

Yo alce los hombros intentando restarle importancia. Si se ha tomado la molestia de pagar citas puede ser que se la tome en serio. Pero no lo garantiza.

- ¿Por ejemplo? ¿Qué te cuenta?

Ella rodo los ojos.

-Bueno, se levanta temprano, como a las 6 a.m. y hoy justo hoy dice que tuvo un problema con su uniforme de deportes porque se manchó su camisa.

La mire con incredulidad, mis ojos clavados en los de ella la juzgaban. Puede ser una simple coincidencia, aunque no siempre se andan dando quejas por cafés en las playeras.

SOBRE TODO, EN LAS DE DEPORTES.

- ¿Y te dijo como paso?

-Dijo que una perdedora se lo derramo.

Aprete la mandíbula. Quería agarrar ese teléfono y corroborar quien era ese sujeto. El profesor entro haciendo que mis intenciones se dispersaran.

Puse mi barbilla doble mi mano derecha. En la mañana justo le tire café a un idiota que justo llevaba uniforme deportivo. Pero no puede ser él ¿Vedad?

Negue con la cabeza incontables veces y me dedique a escribir lo que el profesor solicitaba. Es lo único que debo ser buena, después de todo, tengo que tener buenas calificaciones.

Leer es divertido a veces. No es como que fuera mi mejor pasatiempo, pero cuando encuentro el indicado me siento obligada a leerlo sin descanso.

Pase de página mientras revisaba que canción estaba reproduciendo mis audífonos. Zep Tepi, de mi artista favorito Kordhell, nunca la había escuchado antes, pero tiene un buen ritmo por lo cual la guarde en mi lista de reproducción.

El libro que leo se trata de un espía de la CIA que fue encarcelado por culpa de un tal Dante. Típico psicópata que no sabe lo que quiere, y según es un romance gay. Empecé a mover la cabeza al ritmo de la música mientras leía. Hice una pausa cuando la música se detuvo.

Adriana me estaba llamando.

Acordó venir por mi para ir a una fiesta.

Antes me habría negado, pero hoy quiero conocer a ese “amigo”. Saber si mis sospechas son ciertas y de paso ver si es adecuado para Adriana.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.