ABRIL.
Estar dentro de este auto se siente como si me hubiera metido a un estanque de agua salada. Mi garganta aprieta mi mandíbula dando la sensación de que no podre hablar pronto.
Mas cuando los ojos de él me miran de esa forma atreves del retrovisor de forma descarada. Sonrió ante esto.
-No puedo creer que seas la amiga de mi ligue- Hablo de la nada mientras tocaba el puente de su nariz de vez en cuando.
Adriana no está dado que fue a comprar algunas cosas que le había dicho Salvador. Estamos estacionados fuera del supermercado en una zona que apenas ilumina el faro.
- ¿Así que no son novios? - Cuestione con amabilidad fingida. Pero mis puños no ayudan a calmarme.
- ¿Por qué deberíamos salir formalmente? - Respondió de una forma más nefasta a la que esperaba- Solo somos ligues.
Mis puños se contrajeron más asiendo que me dolieran las palmas. Voltee a ver la entrada del supermercado, tal parece que tardara un buen rato. Puse mis codos sobre mis rodillas y acomodé mi cabeza en las palmas de mis manos.
-Ya veo- Sonreí falsamente, estoy furiosa. - Quieres jugar con ella.
Sus ojos se entrecerraron. Una vena sobre salía de su frente y su seño fuertemente fruncido. Que idiota.
-Di lo que te plazca- Su voz dura, me está provocando el muy pendejo- Pero por lo que he visto ella, no es digna de mí.
¿Que acaba de decir?
- ¿Y porque sigues con ella si ya notaste eso?
-Sabes qué. Bájate del carro ¡Ahora! - Volteo a mí con una mirada llena de ira, más que cuando le tire el café en la mañana.
Yo sonreí, acomodé mejor en el asiento y crucé mis piernas con calma. No estoy dispuesta a obedecer sus órdenes. Mas cuando sé qué clase de basura es.
- ¿Y si no quiero?
-Maldita perra.
Salió de forma brusca y luego abrió la puerta del pasajero donde me jalo del brazo con fuerza, intente regresarme al interior, pero dio un jalón más fuerte. Al momento de salir con todas mis fuerzas aprete mi puño y lo golpee en la cara. Él se doblego alejándose de mí.
Se quedo parado mirando el suelo unos segundos. Y su silencio me atormento. No me voy a arrepentir de golpearlo, es más. Él tiene que pedir disculpas.
Regreso la mirada a mí con una expresión que infunde sorpresa. Yo termine de salir del auto con delicadeza y azote la puerta alejándome del auto.
-Me voy. Pero te diré algo, Adriana te va a dejar pronto, yo lo sé - Me di la media vuelta dispuesta a irme.
- ¡¡NO SERÁ ASÍ MALDITA PERRA ESTÚPIDA!!
Regrese la mirada a él.
Aun después de creer que él se quedaría en ese mismo silencio de hace unos segundos ¿Por qué tuvo que salir a ofender mis palabras con su horrenda voz?
Me acerque a él que me mira de forma penetrante. No pude contener mis impulsos. Lo jale del cabello con mis dos manos y tras soltarlo le di otro puñetazo en la cara. Él se quejo agarro mi brazo que estaba por darle otro puño.
- ¡¡NO ME TOQUES!!
-Cállate- Dijo en casi un susurro.
Le di una patada en la entrepierna que lo hiso agacharse, le di otro en el abdomen. Una, dos, tres. Varias veces. No sé cómo detenerme solo escucho como tose y se queja intentando con sus manos detenerme.
- ¡¡AYUDENME!!
-Ya cállate.
Golpee su de nuevo su rostro, sonó como su labio se partió. Me aleje cuando él me empujo bruscamente haciéndome caer sobre la acera. lejos del carro. Volví a levantar el puño buscando herirlo. Pero me sentí débil.
-Vámonos rápido.
Era un par de jóvenes que no diferencian mucho de nuestra edad.
Voltee a verlo a él. Se estaba levantando mientras tocaba su abdomen y de su labio salían gotas de líquido rojo, líquido que manchaba el pavimento de forma notable. Me miro a los ojos por un momento y abrió la puerta de su coche entrando con rapidez.
Yo retrocedí un poco y el encendió el coche saliendo del lugar.
Yo me cruce de brazos intentando consolar el frio que hace. Mire la entrada al super que está completamente despejada. Adriana aún no ha salido, pero cuando lo haga se cuestionará él porque estoy aquí sola.
¿Dónde está Salvador? Se que lo preguntara.
No quiero ser espectadora de esa reacción.
Empecé a caminar lejos del lugar, viendo los faros encendidos, las personas pasar. Caminar rápido es una de mis habilidades.
Mi coraje se ha dispersado, pero supongo que es normal. Después de todo él es el estúpido.
...
Que se muera, que se muera, que se muera.
En mi mente no ha parado de aparecerse ese pendejo de mierda. Tanto que soñé con él esta noche.
Entrelace mis manos en mi cabello mientras intento restarle importancia.
Es tan irritante.
¡¡QUE SE MUERA!!
Lo que me hace recordarlo más es que esta mañana Adriana me mando una serie de mensajes diciendo que me fui con él. Que la estoy traicionando y que me voy a ir con él dejándola sola.
Eso explica bastante el porque no vino hoy a la escuela.
Que no sea estúpida por el amor de dios. Para empezar Salvador es solo un parasito que juega con ella mientras se aburre.
Froto mis sienes. Creo ya estoy mejor. Él maestro está haciendo unas cosas en su computadora y todos concentrados en lo que yo también debería.
Agacho la cabeza viendo las cuentas que debo resolver. Empiezo a resolver hasta que siento como mi teléfono vibra en mi abdomen.
Meto mi mano sigilosamente en mi sudadera y lo saco prendiendo la pantalla. Un mensaje vía WhatsApp. No se quien dado que tengo que desbloquearlo para revelarlo.
Suspiro un poco y lo desbloqueo con mi PIN secreto.
Cubro mi boca al ver las cosas que me dice Adriana.
Son más de 10 fotos y mensajes con palabras que me hieren. Miro que el profesor no me vea usar el móvil y me escondo detrás de mi compañero abriendo cada una de las fotos mandadas. Las miro de arriba abajo.
Son capturas de una conversación con Salvador. Pelearon pero él... él dijo textualmente que él y yo nos acostamos toda la noche.
Editado: 18.07.2026