ABRIL.
—Pero que estúpida eres si crees que voy a decir la verdad.
La bofetada que le di fue casi automática. Él se sobo la mejilla mientras me miraba de reojo.
Tengo ganas de descargar mi ira con él. Pero me contuve. Al sentir una mirada externa volteo, es uno de los jugadores del estadio.
Vuelvo la mirada a Salvador. Mis puños no dejan de contraerse.
—Si no lo haces... voy a arruinar tu reputación también ¿Acaso crees que no puedo difundir por redes sociales que tú y yo estamos saliendo? —Me quedé mirando sus ojos sin parpadear, el me mira con calma— Se lo diré a todas mis amigas, a los profesores y a mi salón entero...
El me acorraló contra la pared y tapó mi boca. Su mirada no trasmite nada más que frialdad. Trago en seco e intentó alejarlo.
—Basta niña. Te crees muy inteligente, pero sé que no tienes amigas más allá de la inepta de Adriana.
Lo empujo con fuerza, tanto que el sobo su pecho. ¿Cómo se atreve a hablar de esa forma de mi amiga? Maldito desgraciado.
Mi mandíbula se contrajo, igual que mis puños se sentían pesados.
—Claro que tengo. No conoces nada de mí.
—Claro. Adriana me lo dijo.
Intenté golpearlo, pero él esquivó.
—Pues. Puedo hacer más amigos.
Él se alejó más, al menos cuatro metros de mí. Con pasos largos me acerqué a él para estar cara a cara. Una sonrisa sobresalió de sus labios, yo cerré los ojos para desviar la mirada.
—Lo dudo con la actitud que tienes.
¿Actitud?
¡Actitud!
Me acerco más a él, pero se echa a correr. Lo sigo al mismo paso y cuando ya lo tengo cerca se detiene de golpe haciendo que choquemos y caiga sobre él. Él jala mi nuca robándome un beso en la boca y antes de que yo reaccione se levanta alejándose de mí.
Tocó mis labios. Y siento la mirada de varias personas a lo que yo solo me levanto del césped.
—Uyyy ¡Se gustan! ¡Se besan! — Gritó uno de los de su equipo de fútbol.
Me quedé sin palabras ante eso. Voy hacia donde está Salvador intentando estamparle un puño, pero él lo detiene y me acerca a su cuerpo tocando mi trasero.
—No es necesario que lo difundas en redes. Ya todos lo saben—Me susurro.
Lo empuje alejándome de él. Odio darle la razón. Es un maldito psicópata.
—Cierra la puta boca.
— ¿Qué pasa, novia mía? Acaso ya no me amas.
Maldición, todos nos están viendo.
—No. Mejor vete a la mierda— Me alejo de él acomodando mi cabello.
Salgo de las canchas dirigiéndome al árbol donde deje plantada mi mochila. Miro la hora, ya pronto abrirán las puertas de salida.
— ¿Qué dijiste? — Volteo asustada, maldito psicópata de mierda. Tine una sonrisa de estúpido en la cara- No lo creo. Toda la escuela a partir de ahora creerá que nos gustamos. Apuesto que Adriana se enojara contigo cuando se entere.
—¡Cállate a la mierda! —Lo empujó alejándolo de mi — ¡¡NO TE ME ACERQUES, NO ME TOQUES Y MENOS ANDES INVENTANDO MIERDA!!
—YO TAMBIEN TE AMO ABRIL.
— Diablo ¿Qué pasa con ellos? — Dijo una pareja de dos chicos que salían abrazados de las canchas de fútbol.
Voltee a ver a Salvador y le enseñe el dedo miedo. Su mirada no deja de ser calmada. Me mordí el labio intentando no dejarme llevar de nuevo por mi ira y salí a paso rápido del lugar.
Maldita sea, solo perdí mi tiempo. Y peor que nada seguramente de aquí saldrá un nuevo rumor. Si hubiera estado aquí lo habría golpeado sin temer que me expulsaran por "violencia escolar".
Saqué mi teléfono de nuevo. Un mensaje estaba a mi espera.
Mamá ❤️
¿Qué quieres de comer?
2:31 P.M.
—Pozole porfasss
—Hoy llego a las tres
—Máximo cuatro.
—Voy a ver a Adri 😅
2:32 P.M.
Mamá ❤️
Bueno.
Con cuidado.
2:33 P.M.
Suspire aliviada y guarde mi teléfono. Aun me siento un tanto enojada con lo anterior, pero tan solo llegue a casa, el pozole me hará ser feliz de nuevo, después de todo es mi comida favorita.
La misma pareja de las canchas me rebasa. Van tomados de la mano. Su caminar se empieza a ralentizar por lo cual decido que debo evadirlos, y repentinamente se detuvieron para darse un beso.
Apreté los labios con fuerza.
No sé porque no puedo dejar de verlos.
— ¿Qué pedo David? — La voz de Salvador se hizo presente.
Estaba caminando en mi dirección, yo simplemente seguí mi camino sin detenerme. Camine tan rápido que note que ya no había gente a donde.
Salvador caminó hasta donde yo estaba, voltee a ver si detrás de él estaban los otros chicos.
—Hey, yo estoy aquí.
—Felicidades idiota ¿Quieres un premio?
— ¿Vives por aquí?
—Que te valga un carajo.
—Vas a ver a Adriana ¿No es así? —Dijo con una sonrisa en el rostro.
Como lo detesto.
Le di una patada en el abdomen haciendo que él se quejara y se agachó para tomar aire. Me arrodille mirándolo detenidamente.
—Entiendo que intentes seducirme, pero, sabes que no soy una zorra como tú. Mujeriego de mierda.
—Perra...
—Tú estúpido.
—Te defiendes como una niña.
Le doy otra patada más fuerte en su hombro y salgo corriendo lo más rápido que puedo.
Editado: 04.08.2026