En el balcón de la residencia Colón los descendientes de la familia reposaban en espera de la llegada de su madre, el hijo mayor Richard y el menor Kevin. Para ambos hombres fue raro no ser solicitados por su progenitora o que esta no llamará a su padre, solo tenían un escaso mensaje sobre estar atentos. Desde su ubicación notaron entrar a su calle una Land Rover del año, que para sorpresa de ambos estacionarse frente a su hogar y para completar ver a su madre salir de ese vehículo.
—No entiendo— susurró el más joven.
—Ni yo tampoco— dijo Ricard el mayor de los tres.
—¿Saben quién trajo a nuestra madre?—preguntó Carlos entrando al balcón, había regresado para organizar unas cuentas con su padre con más tranquilidad.
—No sabemos, pensamos que eras tú— respondió Kevin.
—Tengo cara de tener todos los millones que cuesta ese vehículo— dijo Carlos.
—¡Trío de chismosos bajen!—gritó la señora Perla al escuchar a sus hijos hablar y nade de venir en su ayuda.
—No se moleste, en verdad, puedo ayudarla— dijo Lina agarrando varias bolsas.
—No querida ya hiciste suficiente con traerme, pienso que estoy abusando— Lina negó ante el comentario de la señora.
—Hago esto con gustó y no esta abusando—dijo la doctora.
—Madre aquí me tiene— el primero en llegar fue Kevin, pelo castaño rizado, ojos negros, alto de contestura delgada, pero musculosa, vestido de jeans, convers y abrigo de capucha.
—En el baúl, rápido que esta niña se tiene que ir ¿Dónde están tus hermanos?— preguntó molesta.
—Ya vienen madre— respondió tomando varias bolsas para regresar al interior de su casa.
—Me disculpo por sus pésimos modales, el es Kevin mi hijo menor— el mencionado levantó el pulgar y regresó a su tarea.
—Buenas tardes— por la entrada principal salió un hombre joven pero maduro, bastante delgado pelo negro, ojos marrón oscuro, piel tostada, alto y muy delgado. Se unió a la labor de su hermano— Gracias por traer a mi madre, me llamó Richard— y se presentó antes de entrar a la casa.
—Un placer, soy Lina Contreras— la doctora se presentó a Richard justo al momento de este retornar.
—¿Cómo dijo que se llamaba?— preguntó el hombre ante el nombre que no paraba de mencionarse en su hogar.
—Lina Contreras— repitió pero más pausado.
—Esto debe ser una broma—dijo Kevin al escuchar el nombre de la mujer que tiene al frente.
—No es una broma, soy la mujer que piensas— Lina sacó varias bolsas del vehículo.
—Richard y Kevin— llamó en advertencia la señora Colón a sus dos hijos.
—Le quitas el novio a otra y tienes las agallas de venir a ganarte a la familia con buenas obras— soltó Kevin.
—¿Dónde le dejó estas bolsas?—preguntó Lina a Perla ignorando las palabras del joven.
—Lina—todos giraron ante la voz de Carlos en la entrada de la casa— ¿Qué haces aquí?— preguntó atónito, nunca pasó por su cabeza que su mujer trajera a su madre a casa y más montada en un vehículo que desconocía su existencia.
—La señora Colón y yo nos encontramos en el supermercado, decidí traerla— las manos de Lina comenzaron a temblar por el peso de las bolsas en sus manos— Carlos ayúdame con estas bolsas— llamó a su esposo señalando con su vista las bolsas.
—Perdón— se acercó tomando las bolsas de plástico— Entra— pero esta no se movió.
—¿Qué pasa?— preguntó Carlos
—Nada, veo que no tendremos presentaciones incómodas— respondió Lina.
—Mejor entremos, los vecinos no deben saber nuestros asuntos familiares— todos los involucrados tras guardar las compras entraron a la casa.
Carlos intentó tomar la mano de su esposa, pero esta la esquivo, en silencio se instalaron en la sala, todos ocuparon un lugar, menos Lina que seguía de pié en la entrada de la estancia en espera de ser llamada a pasar a sentarse. La familia Colón por su parte la miraba de manera extraña, estaban en espera que se sentará, pero ella sólo los miraba.
—Esperabas algo mejor— dijo Kevin.
—Otra palabra y te tiró los dientes Kevin— amenazó Carlos a su hermano menor.
—Parece que la cuñada espera que la invitemos a sentarse— dijo Richard al darse cuenta de la situación— Venga— Lina dió un pasó dudosa— No creo que quiera estar entre esos dos— señaló a los más jóvenes de la casa— Tomé mi lugar— el hombre se levantó del mueble individual.
—Gracias—Lina se sentó con cuidado en el mueble de color negro.
—¡Kevin, Richard y Carlos a la cocina!—gritó la señora Colón desde la cocina.
—Ya oyeron a la jefa— Richard fue el primero en irse, seguido de Kevin.
—Oye lamentó esto— dijo Carlos aprovechando la intimidad— Me disculpó por Kevin, no pensé que hiciera eso, se que le tiene mucho apreció a Nicole, pero no volverá a pasar esto— Lina lo miró fijamente.
—Recuerda para tu familia que la mala de la historia soy yo,no te preocupes. Tu madre te espera— dijo Lina.
Editado: 21.02.2025