—Ya vinieron por mí, Nicole se ofreció a buscarme y se lo agradezco— comentó Gregorio mostrando el mensaje de Nicole en su celular—¿Quieres que te llevemos?— preguntó.
—Gracias por el ofrecimiento pero puedo llegar sola, tengo algo que hacer— respondió Lina.
—Está bien— Gregorio se levantó del piso— ¿Cuando pensabas decirme?— le preguntó— Ya se está notando, es sutil, pero ya se nota en tu ropa—dijo Gregorio.
—Estoy así por culpa de Carlos—miró a su alrededor, no había mucha gente cerca— Me drogó y me llevó donde una ginecologa sin ética, le pagó para que me quitara mi DIU— Gregorio se quedó con la boca abierta— Unas semanas atrás fui a verla, me dijo todo con lujo de detalles, es una rata, que me ofreció darme los videos de su cámara de seguridad y darme su testimonio a cambio de dinero para fugarse, ya que la buscaban por muchos cargos—
—Le pagaste— ella negó con una sonrisa.
—Recibí ayuda de un amigo, que consiguió todo, sin tener que gastar ni un chele, además, tengo un video de ella hablando conmigo— dijo Lina— Debes irte, Nicole te espera—
—Debes irte de esa casa— le sugirió— Ese bebé y tú no estan seguros—
—Bebés— lo corrigió— Son dos, no te preocupes, ya saqué mis cosas, estoy a unos pocos días de irme, necesito recolectar información y evidencias de Carlos, pensaba irme y dejar las cosas por la paz, pero por esto— señaló su abdomen— No descansaré hasta verlo destruido— Lina miró a su amigo— No le digas nada a Nicole, solo mi mamá, Ogando y tú saben todo esto— Gregorio asintió.
—Nos vemos— dicho eso el doctor se fue procesando todo lo que le habían contado— Te ayudaremos— pensó escribiéndole a Daniel, en ese momento Lina los necesitaba.
Se quedó mirando a su amigo y colega perderse por la puerta,desde el día anterior no había salido del quirófano, se sentía incomoda, se fue hasta los dormitorios donde entró al baño de los residentes con su bolso al hombro, se ducho y se vistió con un pijama azul marino junto a sus tennis de color negro, sus rizos los guardo en su gorro quirúrgico de tela, no tenía animos de arreglarlo, se lavó los dientes, arregló sus cosas en su locker y salió con su bata doblada en su brazo derecho, estetoscopio en el cuello, su cangurera con sus utensilios en un lado de su cadera. Saludo a sus colegas marcharse y otros llegando en el camino, en la cafetería se preparó un chocolate con leche de la máquina expendedora al lado en otra máquina compró unas galletas saladas y una botella de agua.
Una mesa alejada llamó su atención, se sentó a disfrutar de su pequeña merienda antes de regresar a su infierno personal, durante ese último mes logró zafarse de tener intimidad con Carlos, su barriga cada día se notaba más, no podía arriesgarse a que se diera cuenta. Con melancolía recordaba cómo su vida había cambiado en un año y tres meses, acostumbrarse había sido un calvario pero lo había logrado, agarró la botella de agua y se tomó todo el contenido.
—No debería estar pensando en él — dijo Lina en voz alta, se levantó de la mesa pensativa, tirando la basura a su lugar, despejó su mente de los pensamientos profundos que la perseguían.
—¿Te refieres a mi? —Lina giró para ver a la persona que hace unos minutos ocupaba su mente y que no pensó ver de este lado del mundo— Me hiciste venir desde Alemania para poder hablar contigo—sorprendida al reconocer la voz que se dirigía a ella, aquel alto y apuesto hombre de pelo rubio, de mirada verdosa penetrante, con su piel pálida algo rozagante—Te recuerdo que tenemos 3 hijos en común desde hace unos meses— los señaló a ambos.
—David—murmuró mirando con intensidad aquellos enigmáticos y profundos ojos verdes—Lo siento—miró a los alrededores—No me he olvidado de ellos, no es seguro traerlos conmigo ahora—
—Me gustaría hablar contigo— pidió David mirándola, a sus ojos Lina no se veía nada bien, al parecer pasó una noche muy ajetreada, pero había algo más.
—Claro, vamos a mi habitación de descanso—le indicó el camino—¿Cómo están los niños?— preguntó Lina mirando de reojo a su acompañante.
—Muy bien, los tres se quedaron esperando que los buscaras este verano, ellos dicen que te olvidaste de ello por tu nuevo esposo—
—No me olvidé de ellos— Lina inició la marcha hasta el área de dormitorios, no era permitido que personas ajenas a los empleados estuvieran en ese lugar, pero necesitaba privacidad, abrió la puerta y le indico que entrara.
—Estoy al pendiente de ti desde hace años— entró a la habitación—Me sorprendió tu mensaje, pedirme que no te enviará a los niños el mes pasado ni este mes y más cuando cancelaste su venida en verano ¿Pasa algo?— preguntó David.
—No pasa nada, simplemente— pensó un momento antes de continuar—Mi esposo— soltó tensa— No le agrada la idea de que nuestros hijos estén aquí, me ha insinuado que los traiga, pero no puedo digerir la idea y no quiero que los niños lo pasen mal— explicó Lina.
—Un pensamiento muy egoísta de su parte— susurró David— ¿Te trata bien? ¿Es considerado y tierno contigo?¿Es un buen amante?—preguntó el Alemán sorprendiendo a Lina.
—David por Dios— Lina liberó un chillido ahogado de su boca por esas preguntas— ¿Qué preguntas son esas?—
—Solo quiero saber si la mujer que amo está bien, si no fuera por ti y mi familia, Carlos Colón estaría en lo más profundo de unas montañas en tierras heladas enterrado o peor aún devorado por pirañas, ese mal perdedor jugó sucio y lo sabes— fue al otro extremo de la pequeña habitación, dándole la espalda apoyó sus palmas en las paredes—Me hierve tenerte cerca y no poder abrazarte, sabes—suspiró girando su cabeza para verla, sonrió y habló—Debí insistir hace unos años en casarnos y convencerte de venir conmigo a Alemania con los niños— dijo David.
Editado: 02.04.2025