—¿Cómo fue lo de tu madre? —dejé escapar una bocanada de aire, es como si me apretaran los pulmones hasta que finalmente salió todo lo que me ahogaba.
—No hables si no puedes. —su consideración me producía mucha ternura.
—Tranquilo, si puedo.
—Fue en un accidente de auto, había ido a ver al médico y un carro se atravesó y bueno, estuvo en coma hasta que murió, ella y me hermanito.
—Vaya, no sabía que tenías un hermano por parte de tu mamá.
—Iba a tenerlo, mi madre estaba embarazada, se había sentido mal y por eso fue al médico, la pobre ni se enteró de eso.
—Lo siento princesa, Ela, lo siento mucho.
—Gracias—me dio un beso en la coronilla.
—¿Cómo era?
—Muy parecida a mí, pero morena, lo pelirroja y ojos claro es por mi padre, como sabes.
—Si era idéntica a ti, era hermosa.
—La más bella de todas. —le contesté con tristeza.
—¿Qué es lo que más extrañas de ella?
—Todo, éramos tan distintas e iguales al mismo tiempo. Nos gustaba la música, ella más de día, yo de noche, ella de traje, yo de blue jean, pero al final sencillas y deseando ser feliz y hacer feliz a otros.
—Eso es hermoso, tener recuerdos con ella, a tu lado.
—Sí, sobre todo de la navidad, a ella le gustaba poner el árbol, colocaba renos, Santa Claus y adornos por toda la casa, hacia galletas de jengibre, chocolate caliente con malvaviscos, ponía calcetines y mandaba postales a sus amigos, no eran muchos, pero buenas personas—Agaché la cabeza y ya no pude aguantarme, empecé a llorar. —se volteó para abrazarme, agradecí que no dijo nada, estuvo allí en silencio, me frotaba la espalda con sus manos, escondí la cara de nuevo en su pecho, lloré con poca intensidad. —¿Y tú que piensas de la navidad?
—No la celebro, nunca lo he hecho, creo que la odio. —lo que me dice me estremece el corazón, nadie en el mundo odia la navidad.
—¿Es por tu madre verdad? —le pregunté con miedo. No quería romper ese momento tan hermoso que habíamos logrado.
—A ella no la conocí, pero si me duele no te lo voy a negar, es sólo que no he tenido una familia como la tuya, no sé que es eso de compartir la Navidad—en ese momento mi instinto me dijo que lo abrazara, que lo hiciera sentir protegido, que le transmitiera toda mi fuerza, hoy si había alguien que quería compartir todo con él, Eliot era lo que más quería en el mundo.
—A mí me gustaría compartir las fiestas contigo—le suplicaba.
—Tal vez eso de la magia de la navidad es cierto—me respondió con una linda sonrisa.
—¿Por qué lo dices? —era extraño me había dicho que no le gustaba la navidad ahora me decía esto, él era tan confuso.
—Porque me trajo de regalo a ti—respondió eso y no me pude aguantar, me arrojé sobre él y lo besé, lo besé muchas veces.
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Editado: 03.01.2026