Enséñame a querer

Miedo

Llego el día que más me dolería, que más me marcaría y el que más me cambiaría, llego mi reemplazo a tu lindo y frágil corazón. Llego esa persona, de ojitos bonitos que expresan ternura, calidez y alegría, sin embargo, los míos siempre te expresaban tristeza, dolor, inseguridad y dudas, llego esa persona de piel suave, labios que te harán viajar a otro mundo. Este día me dolió más que nada, no importa lo que tenga ahora, importa que hacías feliz a mi corazón sin siquiera darme cuenta, no te valore, no exprese lo que sentía en su momento, mi corazón quería gritarte lo mucho que lo hacías feliz, lo mucho que te amaba, pero, por la arrogancia, ignorancia y egoísmo de mi mente no pude jamás dejarme llevar, dejar y darte la oportunidad de amarnos hasta el final, mi mente dominaba más y mi corazón hablaba menos. Tenía miedo, miedo a expresar un amor tan intenso que sentirías como si te estuvieras ahogando en un mar salado y frío, mis sentimientos quise expresar pero jamás entenderías lo difícil que era querer hablar y quedarse con él nudo en la garganta a la vez. Soy débil, lo sé, fui tan vulnerable contigo que mi mente temía tanto que decidí hacerme el fuerte y callar todo con una mirada de odio, jamás me hiciste nada malo, fue mi mente la que jugo todo por mi y terminó de la peor manera. Soy un imbecil, jamás pude valorar y apreciar tu amor, solo querías ser mi acompañante de vida, mi amante, mi mejor amistad y mi más grande deseo, tuve miedo, miedo al reemplazo, miedo a que te aburrirás de mi, justo hoy llego ese día...

Mis ojos tristes, llenos de dolor se nublaron, se ahogaron en grandes gotas de llanto, mi corazón se rompió, sentí como si de un gran golpe me despertara todo, me atrevo a decir que preferiría un golpe físico, prefiero mil veces eso. Me dolió tanto, trague saliva, apreté con fuerza mi camiseta que cada vez se mojaba más a causa d mis lágrimas, la tomé con tanta fuerza que el pecho empezó a arder, quizá eran los rasguños, o quizá el dolor que sentía mi corazón. Me hacías feliz sin darme cuenta, y sin darme cuenta todo paso tan rápido que perdí hasta tu amistad, no te culpo, te hice daño sin razón alguna, el miedo puso en defensa a mi mente, preferí callarme tantas veces a serte sincera, te pedí tantas veces que te fueras, que corras d mi vida y jamas me vuelvas a hablar pero cada vez que preguntaba "¿por qué quieres que me vaya?" Mi corazón latía con fuerza, mi corazón, mi mente, mi cuerpo tenía aquella respuesta que tanto esperabas, que si ahora me lo preguntas te diría...

"Tengo miedo a perderte, a que llegue alguien mejor a tu vida, sé que algún día te aburrirás de mi, nadie a podido entenderme, te amo, eres mi mayor deseo, soy tan vulnerable a tu lado que temo a que pase algo, prefiero hacerme el fuerte antes de que pase algo, prefiero que te vayas de mi vida a soportar el dolor que sentiré cuando te sienta indiferente, sobrepensar y saber que alguien más tomó mi lugar, me hago el fuerte cuando por dentro te ruego que te quedes, que no me abandones como las personas de mi pasado, me haces sentir tanto que duele, que me atemoriza que suceda algo malo, tengo miedo de todo, tengo miedo de perderte a ti...."

Mi yo del pasado te diría eso, ahora solo te ofrezco mis sinceras disculpas a todo lo que provoque, a todo lo que hice pasar a tu cuerpo, tu mente y tu corazón. Quiero cambiar, empezar de cero, por eso busque una solución, estará en todo su derecho en pedirme que desaparezca de su vida, me siento como un perro rogando a que te quedes para demostrarte lo bueno que puedo ser, pero se lo dije antes "jamas te obligare a nada" y esta vez no será la excepción, la pasábamos tan bien, que me hacía olvidar cada problema de mi vida, pero todo llegó a su fin, acepto que sus palabras o insinuaciones tienen razón, todo fue a causa mía, mi maldita culpa, lo admito, pido perdón, que si me lo pidiera tendría el derecho de decirme que me arrodille a pedirle perdón entre sollozos, abrazar sus piernas con fuerza, aferrarme a tal manera que todo empiece a quemar de dolor emocional, mis ojos hundidos en mar de llantos pidiéndole perdón con la misma voz que algún día le dije te amo, esta vez con un toque de dolor, arrepentimiento y quebradiza. Solo serán palabras, imaginación o quizá pensamientos, solo quiero esperar su respuesta, recalcando que tiene todo el derecho de decirme "vete a la mierda", sin más irme y dejar de insistir.




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