Lyra no sabía por qué, pero ese día algo estaba mal.Desde que despertó, todo parecía envuelto en niebla.Su mente, sus pasos, incluso su reflejo. Se había acostumbrado a esa sensación extraña frente al espejo... pero esta vez fue diferente.La joven que la miraba no era ella. Se parecía, sí. Tenía sus facciones, sus gestos. Pero sus ojos... eran otros. Más antiguos. Más tristes.
Un golpe suave en la puerta la sacó de ese trance.
—¿Querés ayuda con el vestido? —preguntó Clara, asomando con esa sonrisa que parecía entender demasiado.
Lyra no hablo,Pero insistió.
El vestido de marfil y oro brillaba sobre la cama como si esperara ese momento. Clara se acercó, comenzó a abotonarlo por la espalda, y en voz baja, murmuró:
—Esta noche es distinta, Lyra. Tené cuidado. No te alejes mucho.
Conozco este pueblo más de lo que quisiera... y hay cosas que duermen hasta que alguien las llama.
Cuando salió a la calle, el pueblo parecía encantado. Luces tenues colgaban como luciérnagas, el aire olía a canela, humo y tierra mojada. Todo tenía un brillo antiguo, como si el tiempo hubiera retrocedido.
Y entonces,se choco con alguien.
—¡Ay! —exclamó, retrocediendo.
—Lyra —dijo Elías con una sonrisa casi nerviosa—. Estás... deslumbrante.
Ella bajó la vista, sintiendo el calor en sus mejillas.
—Gracias... vos también te ves distinto.
El se río bajo.
—Debe ser la magia de la festividad. ¿Te gustaría bailar?
Dieron unos pasos torpes entre la música. No fue un baile perfecto. Ni siquiera largo. Pero bastó para que Lyra sintiera que, por un instante, el mundo era un lugar amable.
Hasta que lo vio.
Una figura entre la multitud. Alto, envuelto en negro, con una máscara que cubría su rostro. Estaba de espaldas, pero su presencia era magnética.
Y sin pensarlo,lo siguió
Elías la llamó, pero ella no respondió. Solo caminó. Como si sus pies no le pertenecieran.
Él no huía. Caminaba lento, como si supiera que ella vendría.
Lyra lo alcanzó entre callejones cubiertos de guirnaldas. Extendió la mano. Quiso tocar su hombro. Y en ese instante, sus ojos se tornaron completamente blancos.
La visión fue como una ráfaga de viento antiguo.
Un salón que no conocía. Candelabros. Sombras bailando. Y en el centro, una mujer con un vestido igual al suyo. Pero no era ella. Se le parecía... sí. Casi idéntica. Pero su mirada era más firme, su porte más elegante. Era otra. Una que Lyra no sabía cómo, pero reconocía.
Y él. El enmascarado, frente a ella. Bailaban.
Y entonces,la visión cambio.
La mujer —la que se parecía tanto a Lyra— giró el rostro, como si hablara con alguien invisible, y sus labios pronunciaron una frase que pareció resonar desde otro tiempo:
“Cuando el fuego despierte en mi sangre… él volverá por mí. Aunque no lo sepa todavía.”
Y la oscuridad la envolvió.
El cuerpo de Lyra cayó al suelo entre hojas secas. Clara fue la primera en llegar, con el rostro desencajado. Elías, apenas segundos después, se arrodilló a su lado.El enmascarado los observaba en silencio, a pocos pasos, en la sombra.
—No está bien —murmuró Elías, tocándole la frente—. Está helada.
—Está diciendo cosas que no entiendo —dijo Clara, tensa—. Palabras en un idioma que no se habla desde hace siglos…
—¿Qué idioma? —preguntó Elías, conteniendo el temblor en la voz.
—Uno que nunca debió despertar.
Y entonces, los ojos de Lyra parpadearon entrecerrados, y con un hilo de voz, murmuró una palabra que ninguno de los dos pudo comprender.
Pero el enmascarado si.
Él bajó ligeramente la cabeza… como si la hubiera estado esperando.
Y si la historia se repite.
No es por olvido ni azar.
Es que hay promesas tan viejas,que ni la muerte las puede callar.
Nota de autora.
Este capitulo es un umbral.
Un instante donde el pasado y el presente entrelazan en un reflejo que no es claro.
Lyra se enfrenta a sombras que la llaman por un nombre olvidado,y la máscara que aparece que no es solo un disfraz,sino un eco de secretos que aún duelen.
Escribirlo fue un viaje por esos momentos borrosos donde la memoria se convierte en misterio,y donde el corazón reconoce algo que la razón aún no puede comprender.
Gracias por acompañarme en esta exploración de lo invisible,lo ancestral y lo inevitable.
Cada palabra es un susuro que espero resuene en voz tanto como a mí.
Nos vemos en el próximo capítulo,dónde las promesas antiguas siguen despertando y las sombras se hacen más intensas
Con cariño
La Autora.