♪Impostor Syndrome♪ — Sidney Gish
"Cómo se sentía la vida de Violett antes de que todo cambiara"
Cómo un día cualquiera llego a casa con las calificaciones de mis primeros exámenes finales, exámenes en los cuales debo tener puntaje perfecto para que mi padre esté orgulloso de mi y por sobre todo, para no darle dolor de cabeza ni estrés por mi “incapacidad”.
Mi padre Demian Betmon es un empresario reconocido en la ciudad de Podrium, todos lo admiran porque es un ejemplo de padre y hombre modelo, bueno eso es lo que aparenta con la imagen de “Familia perfecta” que nos obliga a seguir, no siempre fue así, antes era dulce y un excelente padre, pero eso fue antes de subir innumerables veces de puesto en su trabajo hasta que finalmente se convirtió en el mayor accionista y por consecuencia el jefe y dueño de la empresa de textiles más famosa y prestigiosa de Podrium, así también dueño de las tiendas exclusivas con prendas únicas hechas con diseñadores de alto rango.
El siempre dice «Tienes que tener buenas calificaciones, porque eres la hija de Demian Betmon, que dirán las personas al saber que tengo a una inepta como hija, una inepta que no es capaz de tener buenas notas como otros o como su propia hermana Sabrina, no la ves a ella, siempre tiene buenas notas y ahora es una de las mejores en la universidad de Contabilidad», extraño cuando papá era divertido y no tan estricto, pero supongo que tiene razón, a demás es por mi propio bien, no?.
—Ya llegue Mar. —dije, entrando a la casa, Marta es la ama de llaves de la casa, yo le digo Mar de cariño, ella es una de las pocas personas que me apoya y no me presiona con tener notas perfectas. —Pequeña, bienvenida. —dice, mientras se acerca y me abraza. —Como te fue hoy cariño?, tomaste suficiente agua y comiste algo?. —dice, mientras me sonríe y arregla un poco el cabello. —Sii Mar, me fue genial, tengo calificaciones perfectas, quizás hoy papá esté orgulloso de mi. —dije, sonriendo, pero aún que me fue genial, me siento agotada, anoche descanse muy poco y el maquillaje con suerte me tapa las ojeras. —Me alegro cariño, pero ambas sabemos que estás muy cansada, anoche vi que la luz de tu habitación estuvo encendida hasta tarde. —dice, a lo que yo bajo la cabeza y solo sonrió un poco. —Ve a descansar, yo voy a despertarte 20 minutos antes de que llegue tu padre y así no te encuentre adormilada. —dice y guiña un ojo. —Esta bien Mar, muchas gracias de verdad, te quiero. —dije, voltee asía las escaleras y subí a mi habitación a cambiarme.
Mar siempre fue atenta conmigo y me cuido como si fuera su propia hija, cuando mi madre falleció yo tenía 8 años, pero ella siempre estuvo cerca de mi consolándome, a diferencia de mi padre que ni siquiera quería mirarme, paso una semana encerrado y las pocas veces que salía eran cuando yo no estaba.
Mar dice que fue porque yo era casi idéntica a mi madre, los mismos ojos color café, la misma sonrisa, la nariz suavemente respingada y el cabello de un color muy similar, a veces pensaba «Si me voy, quizás papá vuelva a ser feliz», y casi lo intento, pero Mar me encontró, llore mucho preguntándome porque papá no quería verme, yo también era su hija, no solo Sabrina, a ella si la consolaba y desde que mamá ya no esta, ella se volvió su preferida, quizás el dolor fue el causante de que papá se volviera así.
—Que día tan agotador. —dije suspirando mientras veía al techo de mi habitación, y sin darme cuenta me quedé completamente dormida, luego escucho que tocan la puerta y alguien pasa. —Pequeña, ya despierta, tu padre llega en 20 minutos. —aun adormilada reconozco esa voz, es Mar, como prometió vino a despertarme, abro los ojos y me siento en la cama. —Esta bien Mar, voy a lavarme la cara y arreglarme un poco, porque si salgo así papá pegaría un grito. —dije mientras reía un poco y también logré hacer reír a Mar. —Es lo más probable, ahora te dejo, cámbiate y arregla ese cabello alborotado. —dice, luego sale de la habitación.
Papá ya se encontraba en casa, bajo las escaleras sosteniendo la hoja con mis calificaciones en mano, papá está sentado en la sala, me acerco a el. —Bienvenido padre. —dije saludándolo. —Gracias Violett, a ver, esas son tus calificaciones?. —Así es, mira. —dije antes de pasarle la hoja. —Veamos. —mira detalladamente la hoja, cada casilla, cada materia y puntajes. —Muy bien Violett, me alegra ver notas perfectas, sigue así. —Gracias papá, es mi obligación. —dije, mientras suspiro aliviada.
Si soy sincera papá me da un poco de miedo, cuando está enojado por mi culpa siempre grita, grita tan fuerte que se escucha en toda la casa, y aunque luego se calme, su mirada sigue siendo de decepción y enojo.
—Señor, pueden pasar a la mesa. —dice Mar. —Y Sabrina?. —pregunta, ya que ella no se encuentra en la mesa ni en la casa. —Aun no llega señor, mencionó que hoy se quedaría a estudiar un poco más en la biblioteca de la universidad. —Ya veo, es bueno que sea dedicada y responsable. —dice.
Pero Sabrina no está en la biblioteca, ella casi nunca está dónde dice que está, solo son excusas, ella va a fiestas, aunque no tome alcohol para que papá no la regañe, casi siempre está con sus amigos, aun así papá siempre sabe donde está, pero nunca le reclama, siempre le perdona todo y hace como si no supiera, en cambio conmigo no es así, por salir antes del colegio e ir a una plaza me regaño, diciendo que yo tenía que estar en casa, que apenas salga del colegio debía volver.
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Editado: 22.06.2026