Entre Baluartes & Mar

6

Hoy era domingo, el domingo antes de la fiesta el gobernador y ya se sentía el ambiente de ricos y nobles a más no poder. Cosa que no es muy linda que digamos, desde mediados de esta semana se sintió, porque se veían caras nuevas y noticias de que ya llegó este noble o ya está en camino tal noble más que nada. Por ese motivo decidí no salir para nada hasta que la situación ya fuera más tranquila y normal, aparte de para ir a la escuela. Así que no salí ayer y mi plan era lo mismo para hoy, pero había que tener que ir a misa, cosa que odie más de lo usual, porque tenía que tener la cara de niño bueno todo el tiempo, para que no me vea mal.
Además de que muchos se me quedaban viendo bastante, por lo de siempre, pero está vez era peor. Ya que todos querían hablan conmigo o con mi madre de cualquier cosa, desde tonterías como el clima, hasta lo que más odio, mi matrimonio con cualquier desconocida por parte de su padre o de la suya. Así que acabando la misa, me quedé un rato más con mi madre, hablamos con unos cuantos y decidí irme un rato de ser el centro de atención. Por lo que fui a la torre donde me encontré a Rafael el otro día.

-¿Que sorpresa encontraré por aquí?- le saludé.
-También huyendo por lo que parece- me dijo viendo al mar y solo le sonreí como respuesta.
-¿Tan odiosa estaba la misa?- me pregunto al ver que mi sonrisa fue algo fingida.
-¿Tu qué crees?
-¿A cuántas les dijiste un no o lo voy a pensar?
-Tantas que ya lo hacía automáticamente y sin pensar en eso de verles o contestarles de una forma cortés. En si creo que hasta se me olvido un par de veces ser educado.
-Que mal, eso no me suena algo lindo- dijo perdido en el mar.
-¿Algún motivo interesante por el que estés aquí?- le pregunte para cambiar el tema, aunque era por lo mismo que yo.
-Toda la ciudad está hasta su tope, en estos momentos no hay un lugar que no esté lleno, menos aquí. Por ahora- me contestó, mostrando que aquí era el primer lugar que veía en días.
-Solo hubiese faltado que haya sido en mayo la fiesta- dije y ambos reímos.
-¿Qué sabes de Uriel?- le pregunté recordando a nuestro amigo.
-Aparte de que aún va a la escuela y que está más que enojado por lo del otro día con ambos, nada. Como que siento que últimamente se pelean seguido ustedes.
-Si lo sé, sabes creo que ya es hora de que ya empecemos a tomar nuestros propios caminos los 3- le dije viendo al mar.
-Él es el único que ya tiene su camino más que decidido. Yo aún no estoy seguro que tomar, aunque ya tengo opciones y tú no sabes que hacer.
-Si lo sé, pero algo me dice que se va a tomar muy enserio esa promesa.
-Y por tu ayuda le entró en la cabeza entrar en la armada y tener un buen puesto. Además de ya tener un plan, algo tonto e imposible, pero muy bueno, se nota que le sabias al tema.
-Si ya tenía eso en la cabeza, creo que fue por una plática que tuve hace ya algún tiempo creo que con un hombre que le pidió la mano a mi madre, que por cierto como siempre dijo que no. Aunque eso sí, él era el más mejor y cercano de nosotros de todos ellos, pero creo que hice más de lo que tenía planeado al decirle eso.
-¿Crees que logré tener ese puesto que se prometió a sí mismo y a su padre?
-Ni idea, sabes que cuando algo se lo propone lo logra, sin importar el costo.
-Tú le harías mejor en lo de cumplir esa promesa. Sabes más que el sobre este mundo, él sigue viviendo simplemente dentro de la muralla. Tu no, tú vives con un pie en la tierra y otro en el mar.
-Nunca he salido de aquí, en cambio el sí ¿Porque dices eso de los pies?
-Mírate, a ti se nota que el mar te llama siempre, por eso lo del pie en el mar. Eres como yo, sin querer buscas estar cerca de el.
-¿Y lo del pie en la tierra?
-Se debe a que simplemente está en la tierra, no dentro de esta muralla. Tú no perteneces aquí adentro, hasta creo que no eres para la vida en la tierra, solo estas con un pie en la tierra porque vives en ella.
-Como tú- le dije sin pensar.
-El único que pertenece aquí es Uriel y él quiere irse de aquí. Mientras que nosotros no podemos salir de aquí y si salimos nos sentiríamos adentro de esta, hasta que toquemos el mar, aunque dudo que comparto eso de los pies contigo. En si para mi familia la tierra es la vida y el mar es la muerte, cosa que hasta en cierto punto estoy de acuerdo.
-A Uriel le veo más cara de gobernador o hasta de virrey.
-Todos lo ven con esa cara, en si nadie cree que pueda vivir en otro lado que no sea la política. Tiene todo para hacer lo que quiera en ella, su carácter dicta que el es un político de nacimiento.
-En si nadie cree que logré algo que no sea estar sentado y sentirse lo que nunca sería.
-Es una lástima que se meta en un mundo que no conoce.
-¿Porque no te metes con él en la armada y hacen equipo? Con eso cuidarías de él- le pregunte de la nada.
-Mejor tú, tú lo conoces mejor que yo.
-Pero…- pero nada. Adrián tú estás destinado a tener un buen puesto en donde quieras, eres listo, valiente, además tienes un nombre.
-Pero yo no quiero que me conozcan por el simple hecho de tener sangre azul. Quiero ser recordado por lo que sea que no sea por eso, eso me seguirá de por vida excepto que haga algo por evitarlo.
-Adrián, a veces parece que tú lugar puede llegar a ser con los piratas- me dijo y no supe que decir o hacer.
-Bueno Adrián, mejor me voy. Adiós- se despidió y me quedé solo, pensando en lo que me dijo.

Al llegar a mi casa me fui al cuarto de atrás, en automático, para ver qué encontraba y encontré un libro para ser más exacto una biblia, de encuadernado blanco con letras y detalles dorados. Así que me fui al escritorio para ver qué encontraba en ella de valor, lo que encontré fue una llave cualquiera escondida al final de esta, y me le quede viendo, pero aun así seguía pareciendo una llave común y corriente. Aunque sentí que esa llave era la del cajón de en medio del escritorio, por lo de las medidas más que nada, así que opte por hacerle caso a esa parte de mí y metí la llave a la cerradura del cajón y logré abrir el cajón.
Lo que había en el cajón, eran 8 libros todos parte de una misma saga y un dije de plata que era una flor de lis en medio de un anillo con un diseño trenzado tallado. Que no me sorprendería que fuera de mi padre por su obsesión por la flor de Liz y porque el diseño era suyo, y con eso me dio cierta curiosidad por los libros.
"¿Porque al ver una flor de lis o una brújula me acuerdo de mi padre?" pensé aunque la respuesta era fácil, porque es lo único que tengo certeza que es de el.
Al abrir el primer libro, cosa que se me hizo algo fácil por el título que decía nacimiento y porque tenía un 1. Y al leerlo me lleve una sorpresa, era una novela, cosa que me gustó bastante, ya que esa historia sí que estaba buena que trataba sobre un rey llamado Arturo. No sé cuánto tiempo el libro me quito, ni cuando me quede dormido, solo me acuerdo de que cuando me sentí cansado, acabe el capítulo en el que estaba y me quede literalmente dormido con el libro en el escritorio.

-Buenos días, apúrate tienes clases y ya es algo tarde- me dijo María cuando me encontró en el cuarto de atrás.
-¿Cuánto tengo?- le pregunté medio dormido.
-20 15 minutos, así que yo digo que te apures, aún te falta desayunar e arreglarte.
-Ok, ya voy- dije mientras me paraba y entraba a la casa para prepararme para irme con algo de prisa.

-Ya es tarde, comete esto ahora y esto en el camino- me dijo María cuando llegue al comedor.
-Gracias te debo una- le dije y empecé a comer.
Lo de para ahora, era jugo y leche, para el camino era una manzana, cosa que agradecí porque me la podía comer a cualquier hora. Porque no se hará fea o se enfriará y una vez que acabe me fui directo a la escuela con algo de prisa.

-… Como saben este fin de semana es lo de la fiesta de gobernador y por ello…- ¿Me permite pasar?- le interrumpí a fray Fermín.
-¿A qué se debe tu tardanza?
-Estuve despierto hasta muy noche y apenas me desperté, vine para acá. No se volverá a repetir, lo prometo- le respondí algo apenado.
-¿Que te mantuvo despierto hasta tarde?
-Un libro que encontré en mi casa.
-¿Qué libro?- me pregunto para ver qué le decía.
-Uno que era de mi abuelo sobre un rey llamado Arturo.
-Te la pasaré esta vez, por tu sinceridad y porque fue un libro lo que no te dejo dormir. Pero que sea la última vez.
-Se lo prometo, no volverá a pasar- le dije y me fui a sentar.
-Bueno, donde me quede, así si, como saben la fiesta del gobernador es este fin de semana. Cosa que no debe ser una novedad, por toda la gente que hay en esta ciudad y los preparativos. Pero no sé lo tomen tan tranquilo, estamos en alerta de piratas, así que si alguien sabe algo de un pirata que este adentro de la muralla. Avisé a un policía y no lo ayude, me refiero al pirata no al policía con el punto anterior. No queremos que esos estén por aquí haciendo lo que quieran, también acuérdense que deben comportarse como lo marca la sociedad…- Y eso fue de lo que trataron el resto de las clases. Cuidado con los piratas, deben de comportarse en la fiesta del gobernador, modales, seguridad, más piratas y cosas por el estilo.

Cuando terminó la escuela me quedé solo, porque Rafael no vino y Uriel me odia en estos momentos, así que opte por ir a mi casa y ver si puedo terminar el libro en el que estaba en la noche.
-Buenas tardes ¿Cómo te fue en la escuela? Oí que saliste algo tarde- me pregunto mi madre cuando llegue.
-Sí, se me hizo algo tarde, pero fue mi culpa no de María. Me quedé dormido en el cuarto de atrás y como nadie se la esperaba pues a duras penas llegaron despertarme para llegar.
-¿Cómo te fue?
-Me fue bien, aunque Rafael no vino y Uriel está enojado conmigo, luego de lo que hablaron todo el tiempo fue de la estúpida fiesta del gobernador.
-Eso sí que suena algo estresante, pero bueno, como era de esperarse en estos días llegaron varios caballeros pidiendo que te cases con sus hijas o hasta me pedían luego la mano, pero dije que lo pensaremos. Que rápido la gente encontró nuestra dirección, yo creí que todo eso iba a llegar en la fiesta o hasta en la calle. Así que pedí que se dijera que no estamos en casa o estamos muy ocupados como para atender a cualquier persona. Por favor no te acerques a la puerta o salgas mucho, no quiero que lidies con alguien, haz lo que quieras pero lejos de la gente- me pidió. Si supiera la promesa que me hice cuando la cosa se empezó a poner molesta estaría más tranquila.
-¿Puedo ir al cuarto de atrás?
-Vale y ya sé que abriste el cajón del escritorio- me dijo algo enojada.
-Lo siento, sabes que soy muy curioso…- Hijo no quiero que te justifiques, pero a la próxima que leas los libros de tu abuelo, no los leas hasta muy tarde, ni los saques del cuarto. Pero sobre todo quiero que duermas temprano y en tu cama como es debido, por eso le pedí a María que cuando anocheciera, te avisara, para que acabes tu lectura, cenes y te prepares para dormir en tu cama. No me gustó ni tantito lo que pasó hoy, no quiero que se repita- me interrumpió con autoridad.
-Si madre, gracias- le agradecí demasiado y me fui a leer.

Y así me la pasé toda la semana, en la escuela solo oyendo de piratas y la fiesta, cosa que fue más que repetitiva todo el tiempo, ya que todos hablaban de eso hasta mas no poder. Mientras que en mi casa leyendo hasta que me mandaban a dormir, cosa que agradecí, porque sí que he avanzado con la historia, porque solo me quedaban el séptimo a medias y el último. Cosa que me gustaba mucho, porque en la escuela lo único que pensaba era llegar a mi casa y seguir con la historia, también le agradecía a María, porque me dejaba terminar el capítulo en el que estaba. Pero vigilándome mientras acababa, para no seguir con el siguiente.

Hoy era viernes y ya había acabado la escuela, así que tenía planeado ir a mi casa y encerrarme en el cuarto.
-¿Dónde vas estos días con tanta prisa?- me pregunto Rafael, cuando estaba llegando a la calle.
-A mi casa.
-¿Y eso?- me pregunto y le conté lo de los libros, solo para agilizar la platica.
-Se nota que te están teniendo en sus fauces. Pero ¿no crees que esa historia no vale tanto la pena?
-Sí que vale mucho la pena…- dije y con eso le conté de lo se trataban los libros y a él le veía al inicio escuchado por educación. Pero con forme iba avanzando con la historia, se le veía más interesado, a tal grado de que me preguntaba.

-Ves, esos libros no son una pérdida de tiempo- le dije cuando termine y ver que solo escuchando lo que le contaba le dieron ganas también de leerlos.
-¿Cuánto te falta para acabarlos?
-Voy en el penúltimo y son 8, además de algo grandes.
-Sí que te gustaron, se nota hasta en tu mirada y porque me estás llevando sin querer a tu casa- me dijo y vi que tenía razón, porque ya estábamos a nada de llegar a mi casa.
-Mira hacemos un trato, tú sigues con tu lectura, pero en la fiesta me cuentas mejor la historia, porque siento que tú madre no me dejara leerlos.
-Hecho- le dije y de ahí nos despedimos, para irme corriendo al cuarto de atrás.

-Hijo qué bueno que apareces, tenemos que hablar- dijo mi madre cuando llegue, sentada en el escritorio de mi abuelo.
-¿De qué? Te prometo que si he cumplido mi palabra sobre los libros, si no pregúntale a María- me justifique creyendo lo que podía seguir.
-Eso no es por lo que quiero hablar, quiero hablar de lo de la fiesta- me dijo relajándome.
-Se más específica.
-Mira sé que esto no es lo que tú llamarías una vida para ti, pero no hay de otra. Me gustaría que viendo tu gusto por el mar, pudieras llegar a la armada, como tu padre y hacerte de aventuras. Aparte de que tú sin tu título puedas conseguir una mujer y hacerte valer por lo que eres, no por tu nombre.
-No siento que mi lugar sea en la armada, yo siento que mi lugar es en el mar y ya- admití.
-Si lo sé, sabes que siempre te he dicho que te pareces mucho a tu padre y él me dijo lo mismo, que no encontró su lugar en la armada- Y ahí se quedó, dejándome con la duda.
-¿Que paso, que hizo?- pregunté al ver que su silencio era incómodo.
-Salió de ella, pero no sé fue del mar- me dijo muy bajo.
-¿A qué te refieres?- le pregunte porque sí que quería saber lo que seguía de eso.
-A nada, eso ya es pasado, mejor ven vamos a ver cómo quedó tu traje para lo del gobernador- dijo cambiando completamente el tema.
-Madre, creo que llegará un punto en que sabré la verdad, así que yo digo que me digas que pasó ahora. Ya iniciaste con el tema, quiero que lo concluyas- le pedí marcando que no dejaría ir el tema así de fácil.
-Es peligroso.
-¿Que hizo el para que no me dijeras algo útil de él, que te hizo, que me hizo? Te he oído, le llamas capitán, dices que no sabe de mi existencia. He oído que por la época en que nací entraron piratas a Campeche, me he enterado de la brújula de mi padre, he oído que está relacionada con los piratas ¿Porque me escondes la verdad?- dije entre lágrimas sacando todo lo que tenía ganas de gritarle a mi madre desde hace años.
-Tu solo ya respondiste esa duda que tienes. No le digas a nadie de lo que descubriste, a nadie, ni a tus amigos siquiera, solo puedes hablar conmigo y eso si quiero y puedo.
~La verdad es que tu padre inició su carrera en el mar en la armada, llegó a ser más que un capitán cualquiera, pero al no encontrar lo que buscaba. Por lo que decidió ser un pirata y hasta dónde me quedé era el capitán de un barco pirata. Por favor, no le digas a nadie, nos condenarían a ambos si alguien más sabe, a mí por cuidar de él y a ti por llevar su sangre- me delato llorando.
-¿Porque dices que es un noble español?
-Porque lo es, tu padre es familiar cercano de los descendientes de los que alguna vez llamaron reyes Católicos. Tiene más sangre noble de lo que yo podría tener, el vale más que yo para la sociedad. Tu padre es un buen hombre, te lo juro, pero él era como tú, ambos no se sintieron a gusto con esta vida. Por eso se olvidó de su título y de todo lo que conlleva eso, aunque lo hizo de la peor manera posible según el mundo en el que vivimos- me contestó y en eso la abrace.
-Es lo más sincera que has sido en todos estos años y más hablando sobre mi padre. Tranquila, te prometo que nadie sabrá de esto- le prometí, aunque sabía que el padre de Uriel ya sabía lo que pasaba.
-Mejor me voy, continúa con los libros de tu abuelo- se despidió secándose los ojos con una sonrisa y me dejó solo.

Tarde demasiado en asimilar lo que pasó ayer, por ello no pude ni leer. Asi que decidí ponerme a llorar, por todo lo que le tuve que hacer a mi madre para que me hablara de mi padre, cuando anocheció llegó María y yo sin hablar cene y me preparé para dormir. Auqnue cuando me acosté en mi cama, no pude dormir, hasta muy tarde y eso a medias, porque me despertaba seguido. Y si me preguntan si recuerdo lo que soñaba, la respuesta era un no, no me acuerdo de nada. Pero sentía que se relaciona con lo de mi padre, piratas y por muy extraño que parezca con el rey Arturo.

El día después de lo que me dijo mi mamá, sí que me pude concentrar en el libro, no tanto como quería, pero si lo suficiente como para que lo leyera con gusto y sin distracciones. Gracias a que todos estaban más que ocupados por la fiesta y las cosas normales, como la semana que seguía. Cosa que agradecí porque todo ese día me la pasé leyendo, con excepción de las comidas y cuando me hicieron probar el traje para el día siguiente, así que ese día solo me faltaban 1 o 2 capítulos para terminar de leer los libros.
 



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En el texto hay: piratas, amor gay, romance

Editado: 03.12.2018

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