Entre Baluartes & Mar

9

-Ratas, por lo que veo aún no terminan, síganme- nos dijo uno de ellos y lo seguimos sin poner resistencia.
-Por lo que vi la plática estaba más que buena, será mejor que cierren la boca y avancen- continuo él.
-Lo sentimos, no fue nuestra intención- dijo Julián cómo si fuera costumbre decir eso.
-Eso no les salvará princesa, ni a ti ni a tus amigos- le dijo y Julián se le quedo viendo de manera desafiante.
-Si lo sé- siguió Julián, aun con esa mirada.
-Bueno, ya saben cómo es el asunto. Al capitán no le gustará para nada tu conducta, princesa- nos dijo y no hablamos.
-Pero bueno, síganme- nos pidió y fuimos a cubierta.

-Que sorpresa, todos ustedes están en problemas, creo que al capitán le gustaría estar aquí, llámenle- exigió el segundo al mando.
-No hay necesidad de eso, ya estoy aquí- dijo el capitán haciendo acto de presencia.
-¿Porque no hacen sus tareas en tiempo y forma?- exigió pero nadie hablo.
-Los oigo, si no hablan será doble- nos exigió y nada.
-Seguros, les doy otra oportunidad- dijo y lo mismo.
-Sera doble ¿Lo subimos al triple?- nos preguntó algo burlón.
-Oí de una forma de estar con ustedes, lo del duelo a muerte. Me gustaría hacerla lo más pronto posible- dije sin pensar y todos me miraron sorprendidos.
-¿A qué se debe eso?- pregunto el capitán interesado.
-De todos modos moriré aquí. Ya no aguanto esto, prefiero morir, pero de una forma digna, si se podría decir así. No lentamente como me está pasando, mientras me pudro en una celda o como un esclavo cualquiera- Le respondí con firmeza, usando el tono que usaba de noble, para en estos momentos ocultar mi miedo.
-Un duelo, es la primera vez que alguien lo pide por su cuenta. Normalmente hasta que lo mencionamos nosotros aceptan y eso dudando, me gusta tu valentía. Mis pequeños se las pasaré por hoy, para que puedan descansar y más tu Adrián. Denles de comer a los chicos, ya es tarde mándenlos a sus celdas, para que puedan estar al cien para el duelo ¿Solo será el?- pregunto con una sonrisa y nada.
-Perfecto, solo me preocuparé por tener solo que deshacerme de un muerto. Váyanse- nos pidió y nos llevaron a las celdas.

-¿Estás loco Adrián, te afecto el trabajo o la hambruna?- me demandó Raúl cuando ya estábamos en las celdas y los demás estaban más que enterados del duelo.
-Si no te has dado cuenta hay veces que hago y digo cosas sin pensar. Esta es una de esas veces- me defendí.
-En si todos estamos de acuerdo con Raúl, solo a ti se te ocurren ese tipo de cosas- me dijo Mario.
-Voy a rezar para que te tengas una muerte rápida y sin dolor- me dijo Cruz bajando mi poco ánimo que tenía.
-Enserio que no confían en mi- me queje.
-Adrián, de nosotros eres el único que ha hablado con el capitán y esas pocas veces son para hacer tratos o mostrar lo que sea te tengas, que llaman valentía. Morirás a los minutos que empiece eso, todos tenemos un motivo para preocuparnos. Tu eres el único aquí que está voluntariamente aquí, cosa que agradecemos, pero estás más que loco y la promesa que le hiciste a tu madre de volver ¿dónde quedó?- me pregunto Mario preocupado.
-Deberían de confiar en mí. Si gano eso, podré ver por ustedes entre ellos, además aunque me duela admitirlo, esa promesa es imposible de cumplir. Estamos en un barco pirata en cualquier momento puede haber una batalla en el barco, en cualquier momento podemos morir, por hambre, por enfermedad, por una herida, hay muchas formas de morir aquí. 
~Nuestra probabilidad de ver a nuestras familias y seres queridos, volver a nuestra antigua vida es mínima. Si lo logramos seremos mal vistos por lo que pasó, nos tendrán pena, nos odiarían, no confiaran en nosotros, nos pueden hacer juicio por estar a favor de los piratas, para que volver a una sociedad donde ya no seremos vistos como antes. Si pienso en eso, prefiero morir que eso- les dije y se quedaron callados de mi discurso.
-Adrián, hay veces que siento que tú lugar es aquí y más por lo que me platicaste- remato Cruz y hubo un silencio total.
-Bueno mis ratas, aquí está su comida. Adrián a ti te toca también esto para que des lo mejor de ti mañana. ¿Qué les pasa? Están muy callados y quietos- nos preguntó León extrañado mientras nos daba la comida. La cosa extra que me dijo fue otro pan y para mi sorpresa ambos eran recientes.
-¿Si Adrián muere que será de nosotros?- pregunto Mario.
-Solo se divide su trabajo entre ustedes ¿De qué se preocupan de eso?- y hubo silencio.
-En estos momentos me imagino que Adrián es el ancla de ustedes. Si el sigue aquí ustedes seguirán tratando de sobrevivir, si muere perderán su fe y caerán uno a uno- dijo algo preocupado.
-¿Tanto se nota?- pregunto Cruz.
-Sí, nosotros hemos hablado mucho de ese tema, todos llegamos a la misma conclusión. Adrián es la única chispa de energía entre ustedes- nos contó.
-¿Porque le llaman princesa a Julián?- pregunto Mario.
-Aun no lo saben, que sorpresa. Pero yo dijo que ya se dan alguna idea- respondió.
-¿En el barco el nombre que todos conocen es el de Adrián, porque?- pregunto Julián cambiando el tema.
-Esa es fácil, porque de ustedes de él es del que más se habla, de él y de Julián, solo que a Julián le pusieron un apodo- respondió como si nada.
-¿De qué hablan de el?- pregunto Mario marcando que se habían olvidado de que estaba aqui.
-Sobre cómo es posible que él no nos tenga miedo a nosotros. Como es que está siempre tranquilo haciendo su trabajo, sobre que casi no es castigado. Su forma de hablarnos que es con respeto, pero uno de los más tranquilos y así la lista sigue y sigue. En si el capitán estaba pensando en hacerle un favor a la larga, pero con lo de ahora quien sabe si siquiera sobreviva- dijo sorprendiéndonos a todos.
-¿Crees que haya alguna posibilidad de que el sobreviva?- preguntó Mario.
-Siempre existe esa posibilidad, solo que hay veces que es muy baja, como la suya. Por lo que oí te va a tocar enfrentarte con el que te llevo con el capitán en la fiesta, cosa que no suena nada bien. Más que nada porque el ya le ha tocado ese reto y siempre sale victorioso. Eso y porque se ofrecio diciendo que como tú contrincante no se podría ofrecer, si tú lo hiciste y el capitán acepto como si fuera nada eso- le contesto haciendo que me asustara más de lo que ya estaba.
-¿Cómo será el día de mañana?- preguntó Cruz.
-Mañana se suspenden todo el día todas las actividades, porque todo se prepara para la pelea. Se hace lo más cercano a un carnaval, con apuestas, bailes. Es uno de esos días donde se siente la felicidad venir de todos lados, aunque eso sí, a ustedes les toca apoyar en el evento- nos dijo León.
-¿Cuando tenían planeado hacer lo de los duelos con nosotros?- pregunto Cruz.
-Nadie sabe cuándo suceden, pasan cuando un día el capitán decide hacerlo, se planea todo y el día siguiente sucede.
-Mejor los dejo descansar mis niños mañana será un día algo extraño, para muchos. Muy rara vez pasa eso y más aún en estas condiciones, descansen por su bien y más tu Adrián, lo requieren. A ver si podrán disfrutar está noche, mañana los despertarán más tarde, para que no molesten y porque sinceramente, no sabemos que podrían hacer cuando empecemos con lo de preparar el barco. Buenas noches niños- se despidió con algo de cariño y más porque nos llamó niños no ratas.

-Qué raro tipo- dijo Mario una vez que habían pasado minutos desde que se fue.
-Qué esperas, creo que este barco hace que cambien todo de ti, incluyendo personalidad- comento Raúl.
-Ni que me lo digas- dijo muy bajo Julián.
-¿Crees que te llame el capitán mañana?- le pregunto Cruz y Julián se congeló.
-Tranquilo todos aquí sabemos que hay entre ustedes. Digamos que los piratas no son nada discretos, además de que el capitán creo que es peor en cuanto a eso que los demás- le calmo Mario.
-La última vez que lo vi me dijo que si y que me preparara para algo especial- dijo ya rendido.
-¿No te dijo la hora?- pregunto Mario.
-No, en si lo que me dijo era que me llamaría como siempre. Varias veces en el día- contestó Julián algo tímido.
-¿Que se trae contigo?- pregunto Cruz.
-No sé y ni me interesa saberlo. Me da cosa- respondió algo a la ligera.
-¿Cómo permites que te haga eso?- pregunto Cruz.
-Me droga para que pueda. Porque creen que hay veces que ni se dónde estoy, en esos días se pasa de dosis. Chicos entiendo que tengan curiosidad por lo que pasa, también entiendo que tengan algo de lástima, pero será mejor que lo olviden, olviden el punto de la preocupación. Odio que me vean así, odio como me trata el capitán, odio está vida- dijo mientras empezaba a llorar.
-Entiendo que te sientas en el infierno y más por ese punto, también entiendo por qué nosotros no sabremos exactamente cómo te sientes. Pero tienes que continuar- le dijo Cruz con una ligera sonrisa.
-Cruz eres muy inocente, noble, no entenderías eso. Por más que lo intentas, no sabes cómo me siento- dijo Julián peor que antes.
-¿Crees que ya inicies a ser adicto a lo que te da?- pregunté, hablando por primera vez desde hace tiempo.
-Sí, estoy en el inicio de eso y ya no quiero continuar. Sé que aún estoy a tiempo, pero no corre de mi parte decir hasta aquí, el capitán es el que decide eso- me respondió.
-Mejor durmamos, mañana será algo nuevo- nos pidió Cruz.
-¿Lo dices por lo del duelo o porque es la última noche de Adrián?- pregunto Mario con miedo.
-Nadie sabe qué pasará hasta que pase, será mejor dormir. Adrián tiene que descansar para que de todo de si- pidió Cruz y hubo paz.
Pero yo no pude dormir, no tan rápido como los demás, en si tarde bastante, como no podía dormir decidí tomar la brújula, al sentirla en mis manos, la abrí y vi con la poca luz que había que nos dirigíamos al oeste. Es decir lo más seguro es que estemos de camino a Europa, así que perdí mis últimas esperanzas de poder volver a casa y me puse a llorar en silencio hasta que me pude dormir.

-Ratas arriba- nos dijo otro que no era León, cosa que nos extrañó.
-¿Dónde está el que siempre está?- pregunto con miedo Raúl.
-Trabajando, apúrense ya nos urge su ayuda- nos demandó mientras abría las celdas.
-Bueno mis jóvenes ratas, hoy va a ser un gran día. Hoy solo uno de ustedes si va todo de acuerdo al plan morirá, así que empiecen a olvidarse de que existe. Princesa y Adrián el capitán les habla, los demás vengan conmigo- nos dijo y todos fuimos a donde teníamos que ir, lo sorprendente es que el que me llevo con el capitán fue Julián.
-¿Porque no nos vigilan más?- le pregunté.
-Si nos vigilan, solo que ya me dan mi espacio, órdenes del capitán. Ven- me respondió y me guío hacia una puerta.
-Ya llegamos- dijo Julián cuando tocó la puerta.
-Bienvenidos, Adrián, Julián pasen- nos dijo muy sonriente el capitán, cosa que me dio miedo.
-Gracias por traerlo- dijo muy bajo el capitán para después besar a Julián.
-No hay problema- dijo Julián viendo a la ventana.
-Bueno, Adrián he pensado mucho en ti últimamente. Por eso decidí que si ganas el duelo serías mi tercero al mando y mi aprendiz, pero eso sí sobrevives al duelo- me dijo algo serio.
-¿Porque yo?- pregunté sorprendido.
-Porque necesito uno, pero mi flota es como decirlo, terrible. En si ustedes tienen más cerebro que todos ellos. En si a ti te veo la chispa que se requiere para eso, eres listo, muy buen estratega y se ve que sabes ser un líder. ¿Que dices?- me dijo con una sonrisa.
-¿Que será de mis amigos?- dije con indiferencia.
-Seguirán como están, en si la propuesta es solo para ti. También ya no podrás estar mucho con ellos, pero si quieres te puedo dar algunos momentos diario para hablar con ellos- me respondió con pena.
-No sé qué decir- admití.
-Sé que es mucho para ti, pero eres lo que requiero. Me recuerdas a mí de joven, cuando inicie está aventura, por eso es que te pido esto. En si te lo exigiré, si ganas te quedas con esa propuesta sí o si- me exigió.
-¿No creo poder ganar?- admití.
-Claro que lo harás, o si no lo último que veas será como le cortó el cuello a uno de tus amigos, al que podría tener más cerca. Que siento que será Julián, aunque me duela lo haré, para eso te mostraré de que soy capaz de hacerlo- dijo con una sonrisa mientras tomaba a Julián y ponía un cuchillo en su cuello.
-Lo siento, necesito que él tenga algo de inspiración- dijo dolido mientras que hacía un pequeño corte en la manzana de Julián. Lo suficientemente profundo para que sangrara pero tan pequeño que no iba a causar problemas a la larga.
-Espero que te guste esta muestra, bueno Adrián largo de aquí- me dijo mientras aún tenía a Julián en sus manos.
-Vete, es una orden y no hables de esto a nadie será nuestro secretito. Julián lo siento, te lo recompensare- dijo el mientras cerraba la puerta de lugar y fui a ver en qué me necesitaban.
Para mi sorpresa sí que me necesitaban y así me la pasé toda la mañana y parte de la tarde, ayudando a esto, ayudando a aquello.
-Bueno amigos míos, ya casi es la hora, solo falta casi nada. Prepárense- dijo el capitán mientras estaba en el timón.
-Si mi capitán- dijeron todos en coro.
-¿Estas bien?- me pregunto Cruz cuando acabó eso.
-No sé- dije congelado.
-¿Sabes que ya no hay vuelta atrás?- me pregunto preocupado.
-Sí, lo sé, deja de hablar de eso, no necesito eso- le pedí y me dejo de molestar.

Y así me la pasé mis últimas horas solo, sin nadie que se acordada de mi existencia, como un fantasma.
-Vamos ya es hora. Ven- me dijo Julián algo asustado.
-¿Porque tú me dices que hacer hoy?- le pregunté.
-Porque creen que así estarás más tranquilo. Sigueme, tenemos que prepárate para el gran momento- me pidió y me llevo hacia un cuarto donde tenían algo de ropa y armas.
-Las reglas dictan que puedes elegir que ponerte y que única arma portadas. Elige sabiamente porque esa será tu única aliada en la guerra- me dijo muy monótono.
-Estas actuando muy raro- le dije al ver que he estaba sin presentar alguna emoción.
-Estoy en cierto punto drogado. Así que apúrate- me pidió y busque que ponerme, pero no tarde mucho y opte por mi ropa, mientras que de arma no sabía que tomar.
-¿Que me recomiendas de fuego o blanca?
-Por lo que oí el usará una de fuego, según es de la suerte, pero siento que tú no sabes usar una de esas. Así que yo optaría por algo discreto y blanco- me dijo desinteresado.
-¿Seguro que estás bien?
-El tiempo corre, cada vez tienes menos. Apúrate- me pidió y empecé a ver qué podría ser útil.
-Tienes lo que se entiende por nada- me dijo sacándome de mi cabeza.
-En si tiene nada- dijo el capitán haciendo acto de presencia.
-Vámonos- les dije tomando una daga en su funda.

Donde iba a pasar lo del duelo era en la cubierta, en el centro y cuando llegamos ya estaban todos acomodados para disfrutar el evento.
-Desde ahora Adrián ya no hay marcha atrás, uno morirá hoy. Eso depende de ti, el quien morirá- me dije a mi mismo para relajarme y no hacer algo tonto. Mientras buscaba donde guardar la daga, para tener las manos libres.
-Bueno ya están todos listos para esto, ya llegaron los oponentes- dijo el capitán haciendo que reinará el silencio.
-Se vale todo mientras no tengan apoyo de alguien más. El duelo termina cuando uno muera y como todos sabemos, todos tenemos nuestro favorito- dijo el capitán viéndome a los ojos.
-¿Algo que decir antes de iniciar?- preguntó pero nadie contesto.
-Casi a morir rata, tú no eres para esta vida- dijo con un odio tan palpable que lo puede sentir en todo momento ser mi oponente.
-Bueno, que inicie el duelo- dijo el capitán cuando empezó a verse el atardecer.

De ahí solo escuché mi corazón, pero veía claramente que todos estaban gritando y supe que ahora sí ya no podía dar marcha atrás. No pude oír nada más aparte de mi corazón, ni el mar ni mi cuerpo moverse lo oía. Pero si sabía que me estaba moviendo, estaba tratando de evitar lo inevitable, estaba tratando de sobrevivir lo más posible. Hasta ahora no he atacado, no aún, sentía que aún no era hora, que tenía que esperar más. Cosa que aún si no quería, lo estaba haciendo, estaba esperando el momento correcto.
-Rata, defiéndete- me exigió mi contrincante haciendo que medio escuchará todos los ruidos que habían, gritos, voces humanas, el mar. El mar era lo que más oía de todo y eso era lo que me trataba de calmar. El mar y el caer de las olas.
-Rata, has algo me estás aburriendo en si me siento que estoy golpeando un objeto cualquiera sin vida- me regaño algo cerca de mí.
-Ya me aburriste- dijo ya irritado después de un rato e inicio de verdad a pelear. Pero yo aún solo estaba defendiéndome y en eso logro tirarme dándome una patada, cosa que no sentí y aun cuando él me puso el pie en la espalda.
-Aburres rata, ya sabía tú no eres para una vida así. Debías de haberte quedado en tierra y dejar que nos lleváramos a tu madre- dijo haciendo que una parte de mí se despertara, una parte de odio y dolor, y sentí como si me apuntará con el arma.
-Di tus últimas palabras- me pidió y en eso el mar enloqueció, haciendo que el cayera a mi lado.
-Mejor di las tuyas- le exigí clavándole la daga en el estómago. Como siempre que pasa algo así, sin pensarlo y en automático.
-Que tonto eres. Te confiaste en un milagro- dijo mientras reía escupiendo sangre.
-Puede. Pero yo quiero aún vivir y si por ese deseo tengo que matar lo haré con gusto las veces que sea necesario- le dije mientras le daba vuelta a la daga, solo para escucharle quejarse hasta que decidí soltar la daga que aún seguía en él, mientras me paraba y tomaba su arma.
-¿Esas son tus últimas palabras? Qué patético- dije mientras apuntaba a su cabeza y apreté el gatillo.
Al terminar eso vi a los que veían y todos estaban sorprendidos de lo que hice, como con movimiento del mar se cambiaron los roles.
-Que buen chico- dijo el capitán mientras aplaudía.
-Que espectáculo. Lleven el cuerpo al mar y llévense a Adrián, para que le traten las heridas- exigió y empecé a sentir dolor en todo mi cuerpo. Hasta que lo sentí en mi cabeza, haciendo que sintiera el mar más fuerte que mi corazón, cosa que si era fuerte, para después poco a poco ver todo negro, hasta que caí sin más.



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En el texto hay: piratas, amor gay, romance

Editado: 03.12.2018

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