El Infierno celebró aquel día como una victoria, pero para nosotros fue una gran derrota. A pesar de que algunos de nosotros acabamos heridos, la muerte de Caín era algo irremediable. Ya no le odiaba, pero tampoco le había perdonado.
Jack había desaparecido sin previo aviso. Nuestros caminos se habían separado desde el primer momento en el que dejamos de hablarnos. Fue un distanciamiento silencio.
Sé, gracias a las cartas de Kai, que él y Kiara son los monarca del reino oni. Se hicieron múltiples reformas en educación y en mejorar toda la agricultura y economía. Sé que, lo primero que hizo Kiara, fue visitar a los campesinos de las afueras de las murallas y darles sus joyas más preciadas para sacarles de su pobreza. Kai y Kiara habían empezado a cambiar las cosas. Mientras tanto, en Satania, Lucifer cambió toda la corte e hizo grandes cambios también; empezando por una alianza entre los salvajes y los onis. Tina y Yuki fueron integradas en la Corte de las Sombras, mientras que Azazel renunció a su puesto de primer comandante del ejército. Nadie supo porqué, Azazel nunca dio explicaciones.
Zyran y Akane partieron juntos en busca de recursos y de un nuevo lugar dónde la sociedad demoníaca pudiese prosperar. Yo me quedé en el palacio imperial, cerca de los aposentos de Lucifer. Era su nueva mano derecha. Para la prosperioridad del Infierno llevaba siempre el collar de Kiara.
El sol ilumina con sus primeros rayos de luz. Habían pasado exactamente un año desde entonces y no había día que no pensase en ella al ver ese collar o en él al ver su habitación. Visité a Azazel para recoger los diarios de mi padre, que estaban llenos de polvo y olvidados en su cuarto. Eran sus diarios personales y todos sus conocimiento. Habían demasiado secretos guardados en ellos por revelar.
Alguien me entrega un cuaderno que ya vi antes: el cuaderno que mi padre escondió de mí. Azazel estaba delante de mía sosteniéndolo.
-Tu padre sabía que iba a morir tarde o temprano. Escribió este cuaderno para ti, porque sabía que no iba a estar.
Lo cojo y paso las páginas. Hayfotos mías, de Darío, de Jack y de él. Fotos que retratan un pasado que ya es historia. Se titula "Guía para una hija complicada". Leo la primera hoja: "Qué hacer cuando te sientas perdida y tu padre no esté para darte conejo...". Otras hojas más: "Qué hacer para usar la antimagia...".Otras pocas más: "No eres una simple humana y estate orgullosa de quien eres ". Lloré por que había escrito eso para mí, para guiarme en su ausencia.
-Tonto...-hablo con la voz quebrada y aguantándome las lágrimas.
-Caín, él no se ha ido del todo, Collet.-pune su mano en mi pecho.-sigue aquí, en tu corazón.
-Azazel, gracias por los ánimos, pero no soy una niña como para creer en esta tonterías.
-Incluso hablas como él...Si en el fondo sois iguales.
Me pongo en pie levantando una pesada caja llena de libros. Se la doy a Azazel. Él mira ese montón polvoriento de hojas.
-Ayúdame a cargarlas en el carruaje. Tengo que consultarlo con su majestad y planear algo en caso de guerra con el Cielo. Las cosas se están poniendo feas.
-¿Aún planeas una venganza?
Guardo silencio, porque en el fondo quiero matar a Solana. Pienso en lo que es el Infierno para mí. Era una civilización que estaba cambiando. Lentamente, pero evolucionaba.
-Azazel, se trata de que los ángeles vendrán por nosotros. Estoy segura. Presiento que esto aún no ha terminado.
-Tú y todos.
Asiento y cargo otra caja con los manuscritos de mi padre. Pienso en mi nuevo deber como miembro de las cortes generales del reino de Satania, no en Collet.
Miyuki se acerca con su ego de siempre, aunque ya no me mira con aco, me sigue juzgando con sus ojos de rubí. Entra en la habitación con la cabeza alta.
-Collet, ha vuelto.
Tiro la caja y bajo corriendo al vestíbulo. Los guardias que vigilaban la puerta están tirados en el suelo, desmagrados. Es él, solo que no lo parece. Ya no solo porque ha cambiado, sino porque hay algo que no se siente él.
-¿Eres tú?
-Collet, tienes que venir conmigo. Hay supervivientes, Darío sigue vivo.-se limpió las manos de sangre y extendió una de ellas hacia mí.-Tenemos que huir y rápido.
Si había algo que yo y Jack sabíamos bien, era que nosotros dos éramos los últimos humanos. Si había algo que yo sí sabía con certeza de él, es que él no sería capaz de matar.
-Tú no eres Jack.
-Has cambiado mucho.-dice transformándose en alguien distinto. Usaba un hechizo para cambiar su apariencia.-Da gusto verte de nuevo, hermana.
Entonces, todo explota. Ni siquiera puede reaccionar a la explosión.