"
"Ese constante agotamiento nos termina destruyendo para convertirnos en un simple 'piloto automático'. Y no hablo de un cansancio físico tras una larga jornada laboral, sino de uno emocional capaz de desdibujarnos por completo.
El cuerpo siente, es real, aunque la mente se niegue a asimilarlo. Pero pronto, el alma cansada lo reclama. Nuestra esencia empieza a desvanecerse y, de allí, las cenizas son el resultado: restos de nosotros mismos, incapaces de sostenerse por sí solos.
¿Algún plan de emergencia para el alma? ¿Cómo salimos de ahí? ¿Cómo aparece la Gracia cuando todo ha dejado de funcionar?
De esa necesidad inminente, de ese silencio incómodo y de esa alma cansada, nace este libro. Recordandote que las cenizas nunca fueron el final del camino.