Entre Colmillos y Deseo

capitulo 4

Cuando las miradas se encuentran.

El murmullo recorrió los pasillos antes de que Stefani siquiera supiera por qué.

Primero fueron susurros.

Luego risas nerviosas.

Después pasos acelerados.

Ella caminaba hacia su salón cuando notó que todos miraban hacia la entrada principal.

—¿Qué pasa ahora? —murmuró.

Entonces lo vio.

Joshua.

Era alto. Mucho más que cualquiera de los chicos del instituto. Su postura era firme, segura, como si el lugar le perteneciera. Llevaba una chaqueta oscura y el cabello castaño, del color del café, caía de forma despreocupada sobre su frente.

Pero fueron sus ojos los que hicieron que Stefani se detuviera.

Verdes.

Un verde profundo, intenso, como un bosque bajo la Luna.

Por un segundo, el mundo se quedó en silencio.

Joshua levantó la mirada.

Y sus ojos se encontraron con los de ella.

El aire se volvió pesado.

Stefani sintió que algo le golpeaba el pecho.

No podía moverse.

No podía respirar.

Sus ojos cafés, tan claros que parecía que guardaban luz dentro, se clavaron en los de él.

Joshua sintió el impacto como un latido violento en el corazón.

Ahí estaba.

Su cuerpo reaccionó antes que su mente.

Era pequeña, de cabello largo y negro como la noche, piel suave y una mirada que parecía esconder mil tristezas.

Su cliché.

Su destino.

Stefani tragó saliva.

Nunca había sentido algo así.

No era solo atracción.

Era como si lo conociera.

Como si su alma lo reconociera.

Joshua dio un paso hacia adelante sin darse cuenta.

Stefani también.

Hasta que una voz rompió el momento.

—¿Quién es ese chico?

Sara.

La hermana de Stefani.

Ella apareció junto a ella, observando a Joshua con una sonrisa que Stefani conocía demasiado bien.

Deseo.

Ambición.

Celos futuros.

—Está hermoso… —susurró Sara, acomodándose el cabello—. Definitivamente es mío.

Stefani sintió un nudo en el estómago.

Joshua fue rodeado rápidamente por estudiantes curiosos. Varias chicas comenzaron a hablarle, a tocarle el brazo, a sonreírle descaradamente.

Pero él no veía a ninguna.

Solo a Stefani.

Sara caminó directo hacia él.

—Hola —dijo con voz dulce—. Soy Sara.

Joshua bajó la mirada hacia ella.

—Joshua.

Sara sonrió ampliamente.

—Si necesitas ayuda para adaptarte… puedo enseñarte el lugar.

Joshua apenas respondió con un gesto.

Su mirada regresó a Stefani.

Ella estaba quieta, observándolo desde lejos.

Pequeña.

Hermosa.

Rota.

Stefani sintió que le ardían las mejillas.

Desvió la mirada primero.

Su corazón latía demasiado rápido.

No entendía por qué ese desconocido la afectaba así.

Joshua cerró los puños.

La Luna ardía dentro de él.

Sabía que acercarse era peligroso.

Sabía que debía mantenerse lejos.

Pero su cuerpo no obedecía.

Mientras Sara hablaba sin parar, él solo podía pensar una cosa:

Ella.

Y Stefani, caminando hacia su salón, con el pecho apretado y la cabeza llena de preguntas, solo sabía algo:

Ese chico no era normal.

Y su llegada iba a cambiarlo todo.




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