Entre Colmillos y Deseo

capitulo 7

Recuerdos que no existen.

Stefani despertó jadeando.

Su pecho subía y bajaba con rapidez, y su corazón golpeaba tan fuerte que le dolía. Tenía la frente húmeda y las manos temblando.

Había soñado.

O eso creía.

Se incorporó de golpe y miró alrededor de su habitación. Todo estaba en su lugar. Su ventana cerrada. Sus cortinas quietas. El silencio normal de la madrugada.

—Solo fue un sueño… —susurró.

Pero algo no encajaba.

Se llevó una mano al cuello.

Nada.

Ni una marca.

Ni una gota de sangre.

Se levantó rápidamente y corrió al espejo del baño.

Observó su reflejo con desesperación, girando el rostro de un lado a otro.

Nada.

Su piel estaba intacta.

Sus ojos se llenaron de confusión.

Recordaba la voz de Joshua.
Recordaba su mirada.
Recordaba el ardor en su cuello.

Pero no había pruebas.

Se apoyó en el lavamanos.

—Me estoy volviendo loca…

No sabía que Joshua había estado allí.

No sabía que, después de beber de ella, había apoyado dos dedos sobre su sien.

Y le había robado ese recuerdo.

Solo ese momento.

Solo la mordida.

Desde esa mañana, algo cambió.

Cada vez que Stefani miraba a Joshua, sentía un vacío extraño en el pecho.

Como si faltara una pieza.

Como si su cuerpo recordara algo que su mente no podía alcanzar.

En clase lo observaba sin darse cuenta.

Su forma de sentarse.

Su manera de mirar.

Sus manos.

Y cada vez, una sensación recorría su piel.

Un déjà vu.

Joshua evitaba su mirada.

No porque no quisiera verla.

Sino porque sabía lo que había hecho.

Porque había borrado parte de ella.

Y eso lo estaba destruyendo.

Stefani comenzó a tener pequeños lapsos.

Momentos en los que el cuello le ardía sin razón.

Instantes en los que sentía el sabor metálico en la boca.

Sueños confusos con sombras y ojos verdes.

Un día, en el pasillo, se detuvo de golpe.

Joshua estaba frente a ella.

Por un segundo, el mundo desapareció.

—¿Estás bien? —preguntó él.

Ella parpadeó.

—Yo… no sé.

Joshua apretó los dientes.

—¿Por qué me miras así?

Stefani respiró hondo.

—Porque cada vez que te veo siento que algo pasó entre nosotros… pero no sé qué.

Joshua bajó la mirada.

—No estás loca.

Eso solo la confundió más.

—Entonces explícame por qué mi corazón se acelera contigo.

Joshua no respondió.

No podía.

Porque decirle la verdad significaba romper el hechizo.

Y aún no estaba listo.

Stefani se alejó lentamente.

Y mientras caminaba por el pasillo, solo podía pensar una cosa:

Hay algo en ti… y yo ya te pertenezco, aunque no recuerde por qué.




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