Entre Copas y Letras

IX. Entre líneas y susurros

Había pasado una semana desde la última vez que Camila y Mariana se habían visto. Ambas habían tratado de continuar con sus rutinas, pero algo estaba fuera de lugar. Una incomodidad constante. Un deseo no expresado que cada una llevaba consigo. Tanto Camila como Mariana sabían que eventualmente se encontrarían de nuevo, aunque ninguna lo quería admitir.

Mariana, incapaz de aguantar más, decidió tomar la iniciativa. Caminó hacia la pequeña biblioteca del pueblo con la certeza de que encontraría a Camila allí, enfocada en su nueva novela. Al entrar, la biblioteca estaba casi vacía, pero al fondo, en una mesa junto a la ventana, estaba Camila, con la cabeza inclinada sobre su cuaderno, mordiéndose el labio inferior mientras escribía. Mariana se permitió un segundo para observarla antes de acercarse con una sonrisa.

—¿Te puedo acompañar? —dijo Mariana, sorprendiendo a Camila que levantó la vista rápidamente.

Camila la miró, por un momento algo confundida, pero pronto la reconoció. Un latido rápido en su pecho, una mezcla de sorpresa y alivio.

—Claro, si no vienes a interrumpir mis pensamientos literarios... —bromeó Camila, tratando de sonar más tranquila de lo que en realidad estaba.

Mariana se sentó frente a ella, observándola detenidamente, tomando el momento para capturar cada uno de sus gestos.

—He estado pensando en algo —dijo Mariana con voz baja, casi como si se tratara de una confesión—. Terminé mi relación con Andy.

Camila parpadeó, sorprendida por la franqueza. Por dentro, sintió una inesperada sensación de alivio, algo que no supo cómo interpretar en el momento.

—¿Ah, sí? —respondió Camila, intentando que su tono sonara neutral, aunque la noticia le trajo un inesperado consuelo.

Mariana asintió, apoyándose un poco más en la mesa, acercándose juguetonamente.

—Sí, las cosas no estaban funcionando hace tiempo... Y ahora que estoy soltera... —dejó caer la frase con una sonrisa traviesa—, puedo concentrarme en enseñarte cómo es estar con una mujer de verdad.

Camila soltó una carcajada, pero la tensión entre ellas era palpable. Sabía que Mariana no hablaba del todo en broma.

—¿Otra vez con eso? —respondió Camila, alzando una ceja, tratando de restarle importancia al comentario—. Gracias, pero para eso están las películas lésbicas o los... videos para adultos, ¿no?

Mariana sonrió, disfrutando de cómo la incomodidad de Camila era evidente. Se inclinó aún más, esta vez bajando un poco la voz, mientras se inclinaba hacia Camila, su rostro quedó peligrosamente cerca, con su aliento cálido acariciando los labios de ella.

—Si insistes tanto —dijo Camila con una sonrisa nerviosa—, tal vez acepte. Después de todo, podría ser... inspirador para mis novelas.

Mariana dejó que sus labios casi rozaran los de Camila, lo suficiente para sentir la tensión del momento. Luego, se acercó aún más, bajando su voz a un susurro mientras sus labios se acercaban a su oreja.

—Esto no fue un "sí", pero mi oferta sigue en pie... —le susurró con una sonrisa pícara.

Camila sintió un escalofrío recorrer su cuerpo, y sin poder evitarlo, su corazón comenzó a latir con fuerza. La cercanía, el calor de Mariana, las palabras susurradas... Todo era demasiado. Sin saber qué decir, ella simplemente sonrió nerviosa, incapaz de descifrar completamente lo que estaba sintiendo.

Mariana se levantó con esa sonrisa juguetona en los labios, lanzando una última mirada a Camila antes de girarse y salir de la biblioteca. La tensión quedó en el aire, mientras Camila permanecía sentada, aun procesando lo que acababa de pasar.

Por varios minutos, se quedó allí, en silencio, intentando calmar su respiración. Las palabras de Mariana seguían repitiéndose en su cabeza. "Esto no fue un sí, pero mi oferta sigue en pie...". El simple casi roce de los labios de Mariana sobre los suyos había sido suficiente para hacerla tambalear emocionalmente, y eso era lo que más la confundía.

Finalmente, recogió sus cosas con manos algo temblorosas y salió de la biblioteca, el sol de la tarde acariciando su piel mientras caminaba hacia su casa. Tenía tantas emociones encontradas que no sabía ni por dónde empezar. En su mente, la imagen de Mariana la perseguía, junto a ese peculiar sentimiento de alivio al enterarse de que había terminado con Andy. Pero, ¿por qué? ¿Por qué le importaba tanto?

Llegando a casa, no lo pensó dos veces. Subió directamente a la habitación de su hermana, Ana, buscando una especie de consuelo o, al menos, una respuesta. Abrió la puerta sin siquiera golpear y la encontró tirada en la cama, leyendo una revista.

—¿Qué pasa contigo? —preguntó Ana, levantando la mirada curiosa.

Camila dejó caer su bolso al suelo y se dejó caer sobre la cama al lado de su hermana, soltando un largo suspiro.

—Es Mariana... otra vez —empezó Camila, sin saber cómo explicarlo exactamente—. Me está molestando. Otra vez con sus bromas sobre "enseñarme" cómo es estar con una mujer...

Ana soltó una carcajada mientras cerraba la revista y la dejaba a un lado. Su sonrisa era amplia, claramente divertida por lo que su hermana le contaba.

—¿Molestándote? —repitió Ana, con incredulidad y una ceja levantada—. Eso no fue lo que yo vi cuando entré a la biblioteca y las vi a las dos. Más bien parecía que ustedes estaban... coqueteando. O al menos, ella lo estaba haciendo, y tú no parecías tan incómoda que digamos.

Camila se sentó de golpe en la cama, mirando a su hermana con los ojos muy abiertos.

—¡¿Coqueteando?! —repitió, casi a la defensiva—. ¡No! Bueno, no exactamente... Es solo que... ¡No lo sé! Ella siempre me molesta con esas insinuaciones. Y yo solo... trato de no prestarle atención.

Ana sonrió de forma astuta, observando cómo su hermana intentaba justificar lo sucedido. Con los brazos cruzados, se acomodó más en la cama.

—Camila, por favor —dijo Ana, inclinándose hacia ella—. La forma en que te comportas cuando hablas de Mariana no es la misma que cuando hablas de cualquier otra persona. Y me vas a decir que esa "molestia" no te hace sentir... algo, aunque no lo quieras admitir.



#2764 en Novela romántica

En el texto hay: romance, lesbica, lgbt+

Editado: 17.02.2025

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