Para este capitulo escuchen esta canción: "Otro atardecer" de Bad Bunny.
Yaneth
Abro los ojos y la luz me golpea fuerte; cierro mis ojos y me vuelvo a acostar, aplasto mi cara contra la almohada para no ver la luz. Me duele la cabeza, experimento una sensación de sequedad en mi boca y percibo que en cualquier instante voy a vomitar.
La luz de la mañana es insoportable, nunca me había sentido así, jamás me había puesto ebria; no digo que soy un pan de Dios, claro que he tomado, pero jamás hasta llegar al punto de borrar cassette.
No sé lo que me pasó, solo sé que, después de pasar toda la escena de ayer, se llevaron a Sebas por intentar hacerme daño; luego, entre lágrimas, me encontré con Cat y, en algún punto de mi conciencia, se me hizo fácil tomar para olvidarme de todo lo que había sucedido.
Lo que más me sorprendió fue Miriam. Nunca pensé que reaccionaría así, jamás pensé que estuviéramos en esa situación; para empezar, ni siquiera pensé que fuéramos a hablar.
Ver cómo golpeó a Sebas en la cara, ver cómo se puso en frente de mí para protegerme como si fuera un guardaespaldas, ver cómo se iba a lanzar de nuevo a los golpes solo para protegerme, me dejó en shock. Sinceramente, estoy sin palabras para describir lo que siento.
Mi crush me salvó de mi ex. Es lo más cerca que estaré de una escena sacada de un libro.
No sé si algún día podré agradecerle, devolviéndole el favor.
En el fondo me sentía mal por todo lo sucedido, pero, por otro lado, mi crush, enamorada de ella, se emocionó por el asunto. Yo soy una fanática del drama. No por nada me gusta leer libros de romance y eso que pasó ayer fue muy Wattpad.
Sonreí para mí misma, aunque me esté muriendo por dentro; fue muy mala idea tomar tanto.
Abro los ojos poco a poco para acostumbrarme a la luz del sol y poco a poco me doy cuenta de que esta no es la habitación de Caty.
Me incorporo de golpe, error número uno; una punzada me recorre la frente, me llevo una mano a mi frente. ¡Duele tanto!
Observo el lugar en donde estoy; las sábanas de la cama son rosas, al igual que la cobija, pero esta es blanca con corazones. Levanto pequeña ventana, la cual tiene cortinas blancas con corazones; las cortinas y paredes blancas. Me volteo hacia mi derecha y encuentro un closet que ocupa casi toda la pared; es de color café y tiene dibujos cuadriculados en la puerta del closet. .. Hay dibujos de Spiderman, de Naruto, One Piece, Batman y... ¿Esas son las Chicas Superpoderosas?
A lado está la puerta en donde la perilla tiene bolsos e igual dibujos cuadriculados. Hay un mueble al lado del clóset en donde veo productos como cremas, perfumes y más que nada de uso personal.
Claramente, este no es el cuarto de Caty.
Es ahí cuando agachó mi mirada hacia la cama...
¡NO PUEDE SER!
Me tapo la cara con la sábana, escondiéndome de la persona que está a un lado de mí. Siento que me sonrojo, me pongo más roja que un tomate.
Esto no puede ser real. ¿Qué hice anoche? ¿QUÉ RAYOS HICISTE, YANETH?
Respiro para calmarme, no entremos en pánico. Spoiler: no funciona.
¡YA ESTAMOS EN PÁNICO!
Asomo la cara y es cuando la veo.
Es Miriam.
Duerme con tranquilidad, lleva una camisa negra, la sábana lo tapa hasta la cintura, tiene los ojos cerrados y su respiración es pesada; su cabello corto se extiende sobre toda su almohada.
Se ve tan bonita.
Así de cerca puedo notar los lunares que tiene en la cara; tiene muchos alrededor de su rostro; parecen que están formando constelaciones en el cielo. Tiene extendidos los brazos, y por mi cercanía me hace pensar que usé uno de sus brazos como mi almohada. Podría quedarme horas así, memorizando su cara...
Soy una acosadora.
Tráigame tierra y escúpame en Marte.
No puede ser. Esta es la situación más vergonzosa de mi vida. Yo hablo dormida. ¿Y si me escucho? ¿Dije algo de más? ¿Hice algo de más? ¿Y si...?
Cierro los ojos y fuerzo a mi mente a recordar qué es lo que hice anoche; lo último que recuerdo es que estaba en la fiesta con Caty y después nada. En estos momentos tengo una laguna mental.
Respiro e intento calmarme. Busco mi celular entre mi ropa y es cuando me doy cuenta de que no llevo mi ropa.
Volteo a ver a Miriam. ¿Será que me prestó su ropa?
Miro alrededor; mi ropa debe de estar en algún lado y es cuando veo un bote de ropa usada. Me levanto con mucho cuidado para no despertar a Miriam, me dirijo hacia el objetivo hasta que veo que mi celular se encuentra arriba del mueble.
Me dirijo hacia él y lo trato de prender. No tiene pila. Suspiró. Tengo que poner a cargar mi celular.
Entonces suena una alarma.
Me sobresalto al escuchar el ruido. Volteó hacia la cama y es cuando veo que Miriam se despierta; ella, aún con los ojos cerrados, busca su celular, a tientas lo encuentra y apaga la alarma.
Se sienta en la cama y se talla los ojos; se ve tan bonita con su cabello despeinado y tiene saliva seca en su barbilla. Empieza a abrir y cerrar sus ojos, como si estos pesaran. ¿Cómo es posible que se vea tan hermosa?
Bosteza y se estira y es cuando me ve. Sonríe apenas.
—Buenos días. —Su voz sale un poco pastosa.
—Buenos días —le respondo, como si no estuviera rezando a que Diosito venga y me salve de esta situación tan vergonzosa.
—¿Llevas mucho rato despierta? —En eso bosteza otra vez y se sienta en la orilla de su cama, creo que para no volver a dormirse. Es cuando noto que tiene una pijama de gatitos color azul.
—Mmm, no, me acabo de despertar —sonrió con boca cerrada; en realidad no sé qué más decir.
¿Le pediré disculpas?
Creo que sí, es lo mínimo que puedes hacer.
—Miriam—. Ella ahora está mirando hacia abajo en el piso; supongo que tiene mucho sueño y se lo está aguantando. Levanta su mirada y pone su atención en mí; su sola mirada hace que me sienta pequeñita. —No sé qué pasó para haber llegado aquí a tu casa, pero quiero pedirte una disculpa, no sé qué hice ayer o si fui una molestia.