Entre corazones rotos

Seguir y ser seguida

Para este capitulo escuchen la canción: The Neighborhood- Sweater Weather.

Yaneth

Axel está justo a lado mío en la sala, con la frente recargada en la mesa. Tenemos una exposición para el día de mañana, en la que consiste poner los tipos de estudio para los niños de primaria: opción múltiple, pregunta abierta, pregunta cerrada, etcétera.

Parece fácil, pero en realidad no lo es cuando te toca exposición con la maestra Saira; a ella no le gusta nada. Se me hace que nunca le dan.

Caty, que se aburrió de hacer su tarea en su casa, vino con nosotros a la casa de Axel a hacer la suya, pero parece que solo vino a distraerse porque terminó instalándose en la cocina de Axel. Desde hace rato se escuchan ruidos sospechosos, y ahora el olor de la mantequilla invade toda la casa. No creo que vaya a hacer tarea. Escucho pasos viniendo directo hacia nosotros; volteo y es cuando veo a la pelirroja con un bowl enorme lleno de palomitas.

—¿Tú no venías a hacer tarea?

—Ay, Yanis, relájate tantito. El estrés provoca arrugas —me da un golpecito en la nariz con su dedo. Se deja caer en el sillón con el bowl en el regazo—. Además, ¿quién dijo que no se puede estudiar y comer al mismo tiempo? —se mete un puño de palomitas a la boca, asintiendo mientras lo hace, como si con eso probara su punto.

Axel levanta la cabeza, despeinado y con ojeras en los ojos. Me sorprende que nosotros, siendo de la Normal, tengamos ojeras y Caty, siendo de Medicina, no tenga ninguna.

Bueno, también ella va empezando; nosotros entramos antes, lamentablemente. Pero jamás la veo con ojeras o como si se trasnochara. Un día le pregunté el porqué y ella me explicó: "Un doctor JAMÁS debe de verse peor que su paciente", y yo a ella siempre la veo perfecta.

—Estudiar, sí. Comer, también. Pero tú no estás estudiando.

—Eso es subjetivo, amigo mío —responde ella, metiéndose un puñado de palomitas en la boca.

Suspiro y bajo la mirada hacia nuestro cartel. El marcador morado que tengo ya casi no pinta.

—Creo que tendríamos que cambiar de marcador —me llevo la tapa del marcador morado a los dientes, mordiéndola—, hay que hacerlo más colorido.

—¿Por qué no imprimimos y lo pegamos? —Axel hace un puchero, cansado de pensar.

—La maestra Saira nos va a regañar si hacemos eso; de por sí es una persona muy mamona.

—Mmm, tienes razón —suspira como si el mundo le pesara.

Continuamos un rato haciendo nuestro proyecto. Tenemos tres exposiciones el día de mañana; al menos ya llevamos dos hechas. Falta una, pero esa es individual. El día de mañana será muy largo. Solo imagínense: treinta y cinco estudiantes exponiendo su tema en un solo día. Dios nos salve de esa tortura.

Nos quedamos en silencio unos segundos, cada quien lidiando con su parte. Esos minutos parecieron eternos y la pila mental ya se nos está agotando.

Cuando por fin terminamos la segunda exposición, guardamos las cosas rápidamente y pusimos en marcha nuestro plan de ver la película.

Si se preguntan cuál película vamos a ver, es El Conjuro 4. Tenemos la tradición de que cada que sale una película de terror la vemos en la casa de Axel.

Me dejo caer en el sillón con un suspiro. Saco el celular para distraerme mientras Caty y Axel intentan poner la película, y es entonces cuando la pantalla me ilumina con una notificación que hace que mi corazón dé un brinco y mi respiración se entrecorte:

"Miriam Cruz comenzó a seguirte".

Mis ojos se agrandan; veo la notificación varias veces sin poder creerlo. No, no puede ser. ¿Es en serio? ¿Miriam?

—¡No mames! —me sale en voz alta.

Los dos me voltean a ver, sorprendidos; casi no digo malas palabras.

—Esa boquita, niña —me dice Caty, veo sus ojos curiosos, examinándome, como si así pudiera saber qué es lo que me pasa.

Axel me mira curioso, se acerca a mí por falta de comunicación.

—¿Qué pasó? —me arrebata el celular antes de que pueda esconderlo. Su sonrisa se estira hasta las orejas—. ¡JAJA! ¡Mija, ya caíste!

—¿Qué? ¿Qué cosa? —Caty se levanta de un brinco, gatea por el sillón casi tirando el bowl de palomitas, se acerca hasta mí quedando en medio, y pega un vistazo a la pantalla. Cuando sus ojos leen la notificación, me mira como si hubiera descubierto el chisme del año—. ¡Nooooo! ¿Es ella, verdad? ¿La doctora darks que le soltó un puñetazo a tu ex?

—¡Shhhh! —les tapo la boca a los dos con mis manos, roja como un tomate—. ¡Los vecinos se enojarán!

—Los vecinos mis pantuflas —responde Caty, apartándome la mano—. ¡Te sigue, Yaneth! —me agarra de los hombros y me mira como si eso fuera un logro—. ¡Es una señal del universo!

Axel empieza a cantar una canción que medio mundo usa para molestar a las personas:

—Se aman, se besan, en la boca, se pasan el chicle...

—¡Ya cállate! —le lanzo un cojín directo a la cara.

Ellos se carcajean, disfrutando mi desgracia. Yo, en cambio, vuelvo a mirar la notificación. Es real, Miriam me acaba de seguir.

Entro a su perfil por mera curiosidad. Es como si me metiera a otra dimensión, una dimensión desconocida para mí. Todo está perfectamente cuidado, como si fuera un catálogo oscuro pero elegante.

—A ver, enséñanos —Axel me vuelve a arrebatar el celular y pega un silbido—. No manches, parece modelo de revista.

La foto de perfil es un primer plano en blanco y negro. Solo se le ve medio rostro, el cabello cayéndole encima y una sonrisa mínima, casi burlona. Tiene esa vibra de que sabe que se ve bien y no necesita demostrarlo.

—Su bio... —murmuro, leyéndola en voz baja—: "Unbothered".

—He escuchado la palabra, pero no recuerdo qué significa —dice Caty con el ceño fruncido; se acomoda en el sillón y agarra otro puño de palomitas, pensando dónde la había oído.

—"Despreocupada" —respondo sin pensarlo, como si ya me hubiera interesado antes.

Sus publicaciones son pocas, menos de cincuenta, pero cada una parece pensada. Mucho contraste: negro, rojo y blanco dominan el feed. Hay selfies con delineado fuerte y labios rojos, miradas desafiantes a la cámara; fotos en conciertos, en cafeterías oscuras, en espejos. Nada editado en exceso, pero con un estilo que se siente suyo, que hipnotiza.



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En el texto hay: comedia romantica, lgbt

Editado: 31.12.2025

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