
¿Se puede ir contra la marea incluso si no hay agua? Sí. Incluso si la marea lleva una guitarra y va semidesnudo.
– Entre ensayo y error.
Ipek, esa misma noche.
Nunca permitan que sus mejores amigos les traigan sorpresas. Porque el mío acaba de transformar un recital discreto en un concierto casi pornográfico con su sorpresa.
Milak se lució como una maldita estrella con complejo de sexy: se quitó por completo la camisa, le cantó a una de las chicas entre el público y luego… volvió conmigo a la tarima.
—¡Joder… tu novio es un sexyman! —me susurró Mario al oído, al ver como Milak empezaba a mover las caderas para mi sin dejar de tocar.
No es mi novio, nunca podría tener a un loco con este complejo como novio. ¿Por qué nadie me entiende?
—No es mi…
Ni siquiera pude terminar de hablar cuando Milak se quitó la guitarra de repente, dejándola en el suelo y me tomó de la mano con una seguridad insultante y, antes de que pudiera reaccionar, me hizo levantar del sofá hasta quedar frente a él.
Oh mierda…
—¿Milak, que estás…?
—Disfruta de la sorpresa—me interrumpió, sujetándome de la cintura con una mano—. Me pagaron por un show completo, miss refinada.
¡Voy a estrangular a Alex! ¿Cómo se le ocurre hacerme esto hoy?
—No…
De repente las notas de Girls de Kid Laroi sonaron a todo volumen por los parlantes y el público enloqueció de nuevo.
Mierda…mierda…mierda… no me puede estar pasando esto…
—¿Bailas? —me preguntó en un susurro que me pareció irónico porque ya me tenía pegada a él.
—¡No! —susurré con urgencia, mirando a mi alrededor con nervios—. Oye, mira. Te creo, ¿vale? Creo que si eres un guitarrista espectacular… pero no me hagas esto, por favor. Ya no te veo como un payaso si es lo que querías lograr.
Sentía como mi corazón latía desbocado contra mi pecho y el sudor empezaba a mojar la tela de mi traje.
Dios... si existes, este es un excelente momento para intervenir.
Sonrió de forma perezosa antes de inclinarse hacia mi oído.
—Nunca he sido un payaso, pero sí un buen bailarín—su aliento cálido rozó mi oído y sentí que el suelo bajo mis pies se abría. —. Y sigues igual de pálida. Quizás ya no sea solo el sol lo que te ha puesto así…. ¿Usted qué opina, miss refinada?
¿El sol? No, definitivamente no. Nunca fué el sol.
—Dejalo ahí, ¿vale? Si quieres bailar…hazlo pero sin meterme en el show.
—Oh, pero es una pena—se giró hacia el público de repente y me quedé congelada—. ¿Ustedes como fans quieren verla bailar conmigo?
Acababa de apuñalar mi dignidad delante de doscientas cincuenta personas con esa pregunta.
Está maldito.
—¡Si! ¡Baila con tu novia!—gritó el público y por un momento me pareció ver a Alex hacer lo mismo que ellos.
¿Pero ese desgraciado se hace llamar mi mejor amigo?
—¡No…no es mi novio!—hablé rápidamente con voz aguda.
—¿Entonces porque no te alejas de él?—se metió Mario de repente, con una sonrisa de oreja a oreja y el público chifló al unísono.
—Yo…yo… —me alejé de golpe de su pecho; el frío del aire acondicionado se sintió como un golpe seco.
¿Por qué coño no me alejé de él antes? ¿Qué tan estúpida estoy?
Milak se echó a reír antes de encogerse de hombros y volver a tomar la guitarra del suelo.
—¿Quieren otra canción? Porque hoy la señorita refinada no va a bailar lamentamente —su tono era falsamente decepcionado y sentí como mis dientes rechinaban ante la fuerza que ejercía mi mandíbula.
—Mario…—Advertí al verlo acercarse a Milak y susurrar algo en su oído.
¿Y si mejor me voy de aquí ya? Pueden continuar perfectamente con Milak.
La sonrisa de Milak me hizo sentir más nerviosa de lo que ya estaba. Eso no puede ser nada bueno viniendo de alguien con complejo de payaso rockstar. Y aunque no lo conozco más allá de lo que he visto hoy, puedo decir con certeza que no es un chico tranquilo cuando le dan chispa.
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Editado: 31.08.2026