Grace
Mi vida nunca fue la definición de paz y tranquilidad, pero últimamente todo estaba saliendo bastante bien. Incluso me sentía más feliz.
Pero eso cambió en cuanto llegué a la casa de Emily, mi mejor amiga desde la infancia. Ella, junto con Tyler, habían sido mi soporte a través de todo lo que atravesé. Con el tiempo, las cosas entre Tyler y yo cambiaron: pasó a ser más que mi amigo, se convirtió en la primera persona que me mostró el amor. Ese amor adolescente, loco y apresurado. Sin embargo, a medida que fueron pasando los años, todo se transformó. Él se volvió mucho más tosco y manipulador... o quizá siempre fue así y yo no quise verlo.
Nuestra relación pasó por muchos altibajos a partir de ahí, pero me aferré a él porque, de alguna retorcida manera, era quien me conocía desde siempre y sabía todo lo que había vivido. Pero el interés por seguir con lo nuestro se esfumó en el segundo en que atravesé esa puerta.
-Emily, hola, ¿estás en casa? -dije al entrar a la cocina.
En ese momento escuché sonidos provenientes de su habitación, así que supuse que estaría allí.
-Qué bueno que estás aquí, necesit... -me corté al ver la escena.
Emily y Tyler estaban en la habitación. En la cama, para ser exactos. Haciendo precisamente lo que nunca creí: acostándose.
-Esto no puede ser real -dije, mientras ambos se quedaban en shock, mirándome.
-Grace... -Emily fue la primera en hablar-. Esto no es lo que parece, por favor, debes creerme.
-¿No es real? ¿En serio te atreves a decir eso? Es demasiado obvio lo que está pasando.
-Y tú, Tyler, ¿acaso no dirás nada?
-Puedo explicarlo -dijo él.
-¿Explicar qué? ¿El hecho de que me estás engañando con mi mejor amiga?
-¿Saben qué? Ni siquiera quiero seguir cerca de ustedes. Necesito salir de aquí -dije mientras retrocedía para dirigirme a la salida.
-Grace, espera -dijo Tyler, persiguiéndome a través del comedor-. Necesito que me perdones, por favor. Esto fue un error.
-¿Error? Claro, un simple error como acostarte con Emily, mi amiga... tu amiga. Por favor, nos conocemos desde niños y te atreves a engañarme con la persona más cercana que tengo.
-Déjame arreglarlo, por favor -dijo mientras intentaba tomar mi brazo, impidiendo que me fuera.
-Esto no tiene arreglo alguno -respondí mientras me soltaba de su agarre y salía por la puerta, intentando dejar esas imágenes atrás.
__________
Había pasado una semana desde que descubrí el engaño. Mi mente aún no terminaba de procesarlo, y quizá nunca lo haría. Durante todos esos días no paré de recibir mensajes y llamadas de Tyler y Emily. Obviamente no respondí a nada; necesitaba tiempo, espacio... un respiro lejos de todo eso.
Los recuerdos llegaron como flashes a mi cabeza: los tres de pequeños jugando en el parque, luego en la secundaria cuando nos volvimos aún más unidos y compartíamos nuestras vivencias, la época en la que comencé a salir con Tyler, la amistad tan fuerte que tenía con Emily... todo eso arruinado por su decisión.
Un golpe en la puerta me sacó de mis pensamientos. Me dirigí hacia ella, la abrí y ahí estaba Tyler.
-Grace, hola -dijo con un tono casi tranquilo.
-¿Qué haces aquí? ¿Cómo no respondí tus llamadas decidiste venir? -pregunté mirándolo fijamente a los ojos.
-Sí, necesitaba hablar contigo. Tienes que perdonarme, nosotros debemos estar juntos, siempre fue así. No puedes dejar que esto nos afecte -dijo mientras intentaba tomar mis manos.
-Suéltame -retiré mis manos con firmeza-. ¿En serio vienes aquí a decirme que tengo que dejarlo pasar cuando fuiste tú quien tuvo la culpa? -pregunté incrédula-. De verdad estás mal si crees que lo haré. Necesito que te vayas de aquí ahora. Por si no te quedó claro, lo nuestro se terminó desde el momento en que tomaste tu decisión.
-Grace, tú no me vas a dejar. Lo nuestro es para siempre, sabes que es así. Eres mía, no te dejaré ir -dijo volviendo a tomar mi brazo, esta vez con mucha más fuerza.
-¿Tuya? -respondí con una risa amarga-. No soy un objeto que puedas poseer. Tu mente está tan trastornada que incluso cuando fuiste tú el culpable quieres darle vueltas a todo. No puedo creer que nunca lo haya visto... o quizá no quise verlo. Pero en serio, estás muy mal.
Ahora tendrás que vivir con el peso de lo que hiciste, y yo encontraré a alguien que de verdad me haga feliz -dije mientras me liberaba de su agarre y pasaba a su lado.
Llegué al estacionamiento del edificio y encontré mi auto. Necesitaba irme a algún lado, a cualquier lugar. Entré, puse las llaves y lo encendí. Salí rápidamente, tratando de despejar un poco mi cabeza.
A los pocos minutos noté que una motocicleta me seguía. Era Tyler, claro que sí. No me dejaría en paz. Intenté seguir conduciendo con normalidad, pero después de unos segundos lo vi adelantarme y quedarse frente a mí. No entendía qué estaba haciendo. Iba y venía en zigzag frente a mi auto, mirándome de vez en cuando.
Siguió así hasta que, de pronto, apareció un camión de frente en el carril contrario. Tyler continuó zigzagueando, pero repentinamente frenó. A partir de ahí todo pasó muy rápido.
Al intentar esquivarlo para no chocar contra él, terminé invadiendo el otro carril. El camión rozó la trompa de mi auto en un segundo. Atravesé la carretera hasta el lado contrario y, como consecuencia del impacto, el vehículo se desestabilizó y dio varias vueltas.
Luego de eso... todo quedó oscuro.