Entre dolor y promesas

Capítulo 7

Ethan

Los meses entre enero y marzo siempre eran los más estresantes en la empresa. Aunque las inversiones eran algo constante, había temporadas como esta en las que las transacciones se disparaban considerablemente. Supongo que todos estaban motivados a ser productivos y exitosos con el comienzo de un nuevo año.

Por suerte para mí, hoy podía trabajar desde casa. Eso me daría un poco más de tranquilidad y, además, podría pasar el día con Lily. A ella le encantaba cuando me quedaba en casa, así que era beneficioso para ambos.

Después de mi rutina de siempre, desayuné y ahora estaba concentrado frente al ordenador, con una taza de café a mi lado, cuando una vocecita me distrajo.

—¿Papi? —dijo Lily mientras terminaba de bajar las escaleras.

La vi allí, parada con el pelo revuelto y apretando al señor Nieves entre sus brazos, ese pequeño oso de peluche que habíamos comprado antes de que naciera y que, hasta ahora, nunca había soltado.

—Buenos días, pequeña —dije mientras me acercaba a ella y la cargaba en brazos—. ¿Dormiste bien?

Ella asintió lentamente mientras me miraba y estiraba los brazos, bostezando exageradamente.

—Siii, muy bien. Hasta soñé con una hermosa princesa rubia —me dijo con los ojos brillantes de emoción, mientras seguía contándome más.

—¿Ah, sí? ¿Y cómo se llamaba la princesa? —le pregunté, interesado en su relato.

—Se llamaba Elizabeth. Me llevó con ella para ver el hermoso castillo donde vivía. Era un lugar muy lindo —dijo, y una sonrisa radiante se dibujó en su rostro.

Al escuchar ese nombre, mi corazón se detuvo por un instante. Elizabeth era el nombre de mi esposa. Desde que Lily empezó a entender un poco más el mundo que la rodeaba, le hablé de su madre de una manera que pudiera comprender, para que supiera que tuvo una mamá increíble que la amó con todo su corazón.

Lily me sacó de mis pensamientos cuando agregó:

—Esa princesa se llamaba como mami. ¿Ella también está viviendo en un castillo hermoso, cierto? —preguntó, mirándome a los ojos mientras esperaba mi respuesta.

—Por supuesto. Mami está en un lugar precioso, como el de esa princesa —respondí, dedicándole una sonrisa tierna. Era lo que podía explicarle por ahora, debido a su edad.

Ella sonrió animadamente, luego rodeó mis hombros con sus pequeños brazos y apoyó la cabeza en mi pecho.

—Te quiero mucho, Lily —dije mientras prolongaba el abrazo.

—Yo también, papi. Mucho, mucho —exclamó con entusiasmo.

—Muy bien, ¿qué te parece si te cambiamos y luego desayunas algo? —pregunté.

Ella asintió, así que la acompañé a su habitación, la ayudé a prepararse y luego volvimos juntos a la cocina.

Aproveché ese día con Lily lo mejor que pude, porque al siguiente tendría que regresar a la oficina. Hacía varios días que había vuelto a publicar el anuncio para buscar niñera, pero, aunque algunas personas se habían presentado, sabía que sería difícil encontrar a alguien de confianza. No solo se trataba de cuidar a mi hija; significaba vivir con nosotros en esta casa.

Si mi trabajo fuera diferente, quizá solo necesitaría ayuda durante el horario laboral, pero debido a los viajes frecuentes que debo hacer, necesito a alguien que pueda quedarse con Lily cuando yo no esté. Eso implica encontrar a una persona realmente confiable… y no es algo sencillo.

Espero que esa persona aparezca pronto...

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