Entre dolor y promesas

Capítulo 9

Ethan

La pantalla de mi ordenador estaba llena de correos sin contestar y archivos del trabajo que debía revisar, pero mi atención estaba en otro lugar: la pila de currículums de las postulantes para el puesto de niñera de Lily.

Había sido mucho más complicado de lo que esperaba encontrar a alguien de confianza. No solo por el hecho de que esa persona debía vivir aquí, sino porque tendría que confiarle la vida de mi hija, y eso era lo que más me preocupaba. Lily es lo más importante en mi vida.

Lo único que me saca de mis pensamientos es el timbre. Probablemente sea la postulante que tenía programada para entrevistar hoy, así que me levanto para abrir la puerta.

Me acerco y la abro despacio…

Lo que no esperaba era encontrar a una muchacha joven parada al otro lado. Sin embargo, había algo suave en su mirada que, de alguna manera, me dio tranquilidad. Tampoco pude evitar notar la puntualidad con la que se presentó; eso también era una buena señal.

—Hola —dijo con una pequeña sonrisa—. Soy Grace, vine por la entrevista.

La observé un momento. Sostenía con cierta firmeza una carpeta entre sus manos. Su postura era serena, aunque noté una leve rigidez en su forma de mantenerse de pie.

—Claro, adelante —respondí mientras la dejaba pasar.

La acompañé hasta la oficina.

—Puedes sentarte —le indiqué mientras me acomodaba en mi silla.

Asintió suavemente y se sentó con cuidado. No pude evitar notar nuevamente la rigidez en sus movimientos, aunque parecía intentar disimularlo.

—Entonces —dije mirando su currículum—, Grace, veo que ya tienes experiencia con niños. Trabajaste con una familia durante algunos años.

—Así es. Viví ese tiempo en su casa para cuidar de su pequeño —respondió mientras sacaba un sobre de la carpeta y me lo entregaba—. De hecho, aquí está la carta de recomendación de la familia.

Tomé el sobre y comencé a leer detenidamente, hasta que me llamó la atención la firma.

Greg Sullivan.

Un socio de nuestra empresa.

Eso era bueno. Sabía que él era una persona exigente y respetada, así que si le habían dado una recomendación tan buena, significaba que había hecho un excelente trabajo con ellos.

—Eso es bueno. Debido a mi trabajo, deberás vivir aquí, ya que viajo con frecuencia. ¿Eso sería un problema para ti? —pregunté.

—No —respondió rápidamente—. Ya lo he hecho antes, así que no sería un problema.

—Si no te molesta que pregunte, veo que dejaste tu empleo anterior recientemente —dije con calma.

Pareció dudar un momento antes de contestar.

—Tuve un accidente hace algunos meses —explicó, un poco nerviosa—. Así que ahora tengo una prótesis en la rodilla.

Por primera vez bajé la mirada hacia su pierna.

—Mi antiguo trabajo era de mesera —continuó—, así que pasar tanto tiempo de pie ya no era una opción.

Asentí levemente, comprendiendo la situación. No parecía querer dar lástima al decirlo; simplemente estaba explicando un hecho. Eso me sorprendió.

—¿Eso supondría un problema a la hora de cuidar a mi hija? —pregunté con honestidad.

—Claro que no —respondió con seguridad—. Los médicos solo me dijeron que no debía estar de pie demasiado tiempo, pero caminar y moverme no es un problema.

Antes de que pudiera responder, un sonido me distrajo y miré hacia la puerta.

Era Lily.

—¿Papi? —habló suavemente mientras estaba parada allí con el señor Nieves en brazos.

—Pequeña —dije levantándome ligeramente de la silla—. Pensé que aún dormías.

En ese momento vi cómo Grace se levantaba y se dirigía hacia ella. Antes de que pudiera decir algo, se arrodilló despacio frente a Lily. Dudé un momento, pero decidí dejar que lo hiciera.

—Hola, princesa. ¿Cómo te llamas? —preguntó con una tierna sonrisa.

Lily dudó un instante, pasando la mirada entre Grace y yo, pero luego respondió:

—Me llamo Lily —dijo despacio.

—¿Lily? Es un nombre muy bonito. Yo me llamo Grace —añadió ella, aún con esa sonrisa tranquila.

Noté que Lily movía lentamente su peluche frente a ella otra vez. Lo había escondido cuando Grace se acercó.

—¿Quieres conocer a mi amigo? Se llama señor Nieves —dijo despacio mientras extendía el peluche.

—Por supuesto —respondió Grace con entusiasmo.

Observé la escena en silencio. Lily rara vez dejaba que alguien más tocara su peluche, pero al verlas así, hablando tranquilamente y contemplando la sonrisa en el rostro de mi hija, pensé que quizá había encontrado lo que estaba buscando.

Al acercarme a ellas, Lily se despidió rápido y se fue a jugar. Aproveché la oportunidad para dirigirme nuevamente a Grace.

—Mientras hablabas con Lily terminé de revisar tus papeles, así que la entrevista ha terminado. Gracias por presentarte —dije entregándole su carpeta.

—Gracias a usted por recibirme —respondió.

—Todavía tengo algunas entrevistas más que realizar —continué—, pero me pondré en contacto contigo en los próximos días para darte una respuesta.

—De acuerdo, lo entiendo. Muchas gracias por su tiempo.

La acompañé hasta la entrada. El silencio entre nosotros no era incómodo; más bien parecía una pausa tranquila después de la conversación.

Abrí la puerta para que pudiera salir.

—Que tengas un buen día —añadí.

—Igualmente —respondió ella con una leve sonrisa antes de marcharse.

La vi alejarse por el pasillo hasta que finalmente desapareció al cerrarse el ascensor.

Cerré la puerta lentamente y me quedé allí unos segundos, pensativo.

—Papi —dijo la pequeña voz de Lily a mi lado.

Bajé la mirada hacia ella.

—¿Sí, pequeña?

Lily abrazó a su oso con fuerza antes de mirarme.

—Me gustó Grace.

No pude evitar esbozar una pequeña sonrisa.

Tal vez Lily tenía razón.

Y quizá esta vez… funcionaría.

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